viernes, octubre 06, 2006

TEORÍA DE CASTILLA (Ramón Peralta, Madrid 2005)

Es difícil encontrar un alegato más decidido en pro de una idea bastante confusa de lo que es Castilla que el libro aquí comentado: Teoría de Castilla. Para una comprensión nacional de España, Ramón Peralta. Editorial Actas. Madrid 2005.

La sorpresa tras un título aparentemente atractivo es tanto más insólita cuanto que el autor doctor y profesor universitario parece al menos en teoría, a juzgar por la bibliografía que maneja, que debería estar bastante bien informado sobre ciertos hechos históricos generales, incluso tal vez conocedor de muchas lecturas críticas del tópico de Castilla como origen y esencia de España . Pero igualmente parece el autor firme partidario de ciertos tópicos acerca de algunas concepciones imaginarias de Castilla, no tanto sobre el origen y peculiaridades de la Castilla originaria, bastante bien perfilado, sino sobre lo que entiende por Castilla a partir del siglo XIII, esto es cuando de manera rigurosa desaparece Castilla como entidad independiente y queda subsumida en la corona de León y Castilla. Se decide entonces el autor por ditirambos elogiosos pero más bien dudosos sobre una Castilla Imperial base de lo que luego se denominó España. Se trata naturalmente de una interpretación particular y un tanto reiterativa y cansina –latiguillos incluidos- que difícilmente convencerá a quien tenga una información suficiente y una mediana imparcialidad sobre el tema.

Sobre las decisiones emocionales particulares no cabe demasiada argumentación: se coincide o se discrepa.

Es instructivo en cualquier caso un repaso por una selección de textos del libro en cuestión, o más bien unos a la manera flashes instantáneos.

1. Castilla.

Comienza el autor casi desde el principio del libro a endosar una visión de una Castilla llana compuesta por León, Zamora y Tierra de Campos, para no dejar muchas dudas acerca de sus muy particulares concepciones de lo castellano. Habla de concejos castellano-leoneses que jamás existieron, había eso si concejos castellanos y municipios leoneses distintos y diversos en su ordenación jurídica. Nos cuenta además que en efecto las comunidades castellanas tenían como característica un fuero único, muy diferentes en esto de las comunidades toledanas que desde el comienzo quebraron la unidad de fuero, hasta la pronta desaparición de la legislación peculiar castellana.

Las milicias concejiles castellanas – y durante brevísimo tiempo las toledanas- gozaron de un papel auxiliar en el plano militar, como bien reconoce el autor, en absoluto comparable a las órdenes militares ni al ejército leonés. Basta consultar los mapas de la reconquista y comprobar que León conquistó en un principio mucho más terreno hacia el sur y hacia el oeste (Portugal) que Castilla en tanto fue entidad independiente.

La sociedad verdaderamente castellana no “aceptó” las relaciones feudales, se las impusieron las luchas dinásticas fratricidas, las sucesivas mercedes reales la guerra de las Comunidades del siglo XVI, y el despojo desamortizador del siglo XIX; a la fuerza ahorcan.

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……Refiriéndonos a Castilla la Vieja propiamente dicha tal y como la conocemos en la actualidad, que ocupa un espacio geográfico de elevada altitud y en su mayor parte llano y que comprende gran parte de la submeseta norte o, lo que es lo mismo, el alto y medio Duero. Castilla se afirma como condado independiente y luego como reino en su mesetario solar del Duero.

(Ramón Peralta. Teoría de Castilla. Ed Actas. Madrid 2005,pp 19-20)


Los concejos castellano-leoneses gozaban de una amplísima autonomía respecto de la gestión de sus asuntos hasta, incluso, administrar justicia.

(Op. Cit, p120)

Las Comunidades gozaban de fuero y jurisdicción únicos para todo su territorio. Esencialmente todos los ciudadanos tenían los mismos derechos y una sola jurisdicción para todos sus habitantes.

Las Comunidades de Ciudad o Villa y Tierra, que ocupan grandes espacios entre el río Duero y Sierra Morena y cuyo suelo es propiedad de la misma.

(Op. Cit, p122)

Consolidada la frontera de Sierra Morena con la fundamental ayuda de las órdenes militares.
(Op. Cit, p100)

Las milicias concejiles se convierten en una de las principales fuerzas auxiliares del ejército del rey y las huestes señoriales en las luchas contra el poder musulmán.
(Op. Cit, p124)


La efectividad demostrada en el occidente europeo por los ejércitos mercenarios había demostrado la decadencia de las mesnadas feudales que poco a poco iban siendo sustituidas por soldados profesionales al servicio del rey
(Op. Cit, p109)

Al mismo tiempo se organiza un colosal poder nobiliario y eclesiástico resultado de la expansión militar a costa del Islam peninsular que pronto empujaría a la sociedad castellana a aceptar el conjunto de las relaciones feudales

(Op. Cit, p58)

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2. Castellanización.

Castellanización es una palabra comodín muy convencional al parecer grata al autor pero de significado muy poco concreto. La reconquista de las tierras del sur es obra de la corona de León y Castilla, ya que Castilla como tal no es independiente políticamente sino una arte de un conjunto. La estructura socio-política castellana se transfiere únicamente al Reino de Toledo y eso solamente de una manera muy parcial y reducida, y aún así su duración fue mínima, las estructuras socio-políticas que prevalecieron definitivamente fueron las leonesas. Es decir es mucho más cierto hablar de una profunda leonesización de Toledo, Extremadura, Andalucía y Murcia.


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Debido a este proceso político-lingüístico (“castellanización”)

(Op. Cit, p166)

Transcurridas unas pocas décadas quedará definitivamente “castellanizado “ el territorio entre el Duero y el Tajo . La “castellanización“ es el concepto que mejor nos sirve para definir con precisión la profunda transformación étnico-lingüística y socio-política acaecida en tal territorio, una transformación acorde con su plena incorporación al reino castellano-leonés. Entre el Duero y el Tajo se verificó un proceso que servirá de modelo a las futuras incorporaciones castellanas, esto es, la posterior incorporación a Castilla de las tierras de Extremadura, Andalucía y Murcia a lo largo del siglo XIII.

(Op. Cit, p 94)

La estructura socio-política castellana se trasplanta sucesiva, progresivamente conforme se van conquistando territorios meridionales.

(Op. Cit, p95)

La profunda castellanización de todas las tierras incorporadas a Castilla a lo largo de los siglos XI, XII, XIII

(Op. Cit, p102)

4. León.

No es demasiado original ni docto el autor al considerar León como una región desaparecida al fundirse a partir del siglo XIII con Castilla, a veces usando el eufemismo de integración, de significado más bien vago. Desde luego el habla leonesa tardó varios siglos en perderse por lo que no es muy correcto decir que “pronto” se difundió el habla de los castellanos.

Lo que de una manera rigurosa se denominó reino de Castilla, se integró políticamente como una parte a partir del siglo XIII en el conjunto de la corona de León y Castilla y no volvió tener existencia independiente a menos de usar la dudosa convención de que toda el conjunto de la corona de León y Castilla era Castilla.

La corona de León y Castilla recae en un rey leonés de la dinastía leonesa –Fernando III el Santo-, que hereda lógicamente la idea imperial leonesa sin que la verdadera Castilla tenga nada que ver en esos ideales, opuestos totalmente a su verdadera idiosincrasia.

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En buena medida lo leonés y lo aragonés acabarán finalmente integrándose con lo castellano por lo que este tenía de integrador, convertido ya en “español” en la Edad Moderna”

(Op. Cit, p 96)

El habla de los castellanos,…….pronto acabaría por difundirse en el Reino de León , arrinconando en este proceso al dialecto leonés

(Op. Cit, p 66)

El reino de Castilla-León se convierte en el heredero formal del reino astur-leonés , pero ahora (siglo XIII) es Castilla la que dirige el proceso histórico de la restauración de España.

(Op. Cit, p 77)

Castilla hace suya la idea imperial leonesa, idea que hasta ese momento (1230) había sido exclusivamente leonesa.

(Op. Cit, p138)
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5. Lengua

No se sabe muy bien que quiere decir el autor cuando utiliza el término alquímico de quintaesencia para referirse al espíritu de Castilla; una lengua puede en cierta medida manifestar un espíritu, pero no es el espíritu. En cualquier caso recordar que el habla que se expandió con la expansión de la corona de León y Castilla, que no de Castilla, antecedente de lo que hoy día hablamos es más el “habla de Toledo” que no el habla de Burgos; que por cierto tiene diferencias muy notables; y este habla de Toledo es la que luego fue fundamento de la literatura española. Es decir al conquistar el Reino de Toledo – ciudad culturalmente muy superior a los reinos de Castilla y León- desapareció poco a poco el habla de Burgos; el conquistador conquistado en su habla. Por cierto Toledo lo conquistó la corona de León y Castilla (Alfonso VI), no el reino de Castilla, y fundamentalmente lo conquistó u ocupó un ejército leonés

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El idioma de Castilla quintaesencia de su espíritu

(Op. Cit, p16)

Todo ello destacadas innovaciones del idioma español como rasgos propios del dialecto de Cantabria adoptados definitivamente por el habla de Burgos

(Op. Cit, p 62)

La supremacía lingüística de Burgos apenas sería contestada a pesar de la incorporación a Castilla de nuevos y extensos territorios, convirtiéndose, entonces, en el centro unificado de irradiación del castellano (concretamente la lengua de Castilla la Vieja) como lengua que acompañaría al proceso de expansión territorial. Así la supremacía lingüística de Castilla acompañará de forma natural su supremacía política en el conjunto peninsular. La conquista de Toledo ……. y su incorporación definitiva a la nación castellana que no a León …. Así tras sustituir el castellano al latín en la cancillería de Toledo , el rústico dialecto…….se muestra victorioso…….., convirtiéndose en la lengua de la literatura española.

(Op. Cit, p 68)
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6. Español

En el asunto de la lengua habría que dar la razón algunas veces al autor, en el sentido de que se atreve a afirmar que a partir del castellano original surge una lengua – con enormes diferencias- que será lo que hoy denominamos español, con perdón. Es decir lo que hoy denominamos el español no es la lengua de Burgos.

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Efectivamente esa lengua (castellano)……..hasta convertirse ya en la Edad Moderna , en la “lengua nacional” de España toda

(Op. Cit, p 68-69)

A partir del siglo XVI el castellano será ya “el español”

(Op. Cit, p 85)
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7. Germanización

Las querencias germanísticas del autor son manifiestas; nos viene a decir que el origen de la práctica jurídica originaria castellana es de origen godo, una mera hipótesis que autoridades en la materia como Alfonso María Guilarte han puesto en duda; es más que probable que el origen de esa concepción jurídica originaria castellana es ancestralmente autóctona, muy anterior a cualquier supuesta aportación goda.

Más chocante es suponer, a partir de una lengua totalmente desaparecida que no dejado testimonios escritos, que el castellano es “un dialecto gótico”; si el libro no fuera una sucesión de extravagancias insólitas, sería cuestión de enviarlo a una revista de humor.

No deja el autor de llevarse de su ramalazo germánico y llega a titular la reconquista de “empuje hacia el sur”, evidentemente inspirado en el “drang nach Osten” alemán. No sabemos si el autor tiene otras querencias alemanas más turbadoras y peligrosas.

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Menéndez Pidal se sirve de todos estos datos para circunscribir la épica castellana en el ámbito del nuevo Occidente de impronta germánica.

Porque sobre un fondo cantábrico-celtibérico actuó, como ya hemos destacado, un decisivo componente germánico de estirpe gótica. Este peculiar carácter étnico de los castellanos será fuente esencial de sus peculiaridades, sean estas socio-políticas, jurídicas o lingüístico-literarias.

(Op. Cit, p 71)

El copista estaba poniendo de relieve la discordante y relevante peculiaridad étnico-lingüística de los castellanos, los hablantes de tal romance “gótico-celtibérico”

(Op. Cit, p 63)

Entre el Tajo y las aguas del Estrecho de Gibraltar esperan nuevas tierras para crear “nuevas Castillas” en lo que será un incontenible “empuje hacia el sur”, frase que expresa perfectamente la ambición de un nuevo y gran espacio cuya conquista y posesión determinará , así mismo, el fin del proceso reconquistador coincidente con la restauración final de España como concepto geopolítico peninsular.

(Op. Cit, p 97)
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8. Toledo

La civilización mozárabe toledana era bastante superior a la civilización castellana o leonesa, solo pensar que gracias fundamentalmente a los toledanos se ha transmitido el ancestral rito mozárabe desde hace 20 siglos, hace difícil aceptar que halla desaparecido su peculiar etnia diferenciada. En cuanto a la lengua mozárabe, es justamente esa lengua la que transformó de tal manera el “habla de Burgos”, convirtiéndolo en la actual lengua española, que hoy un español de a pie no puede comprender casi el Códice Silense o a Gonzalo de Berceo.

Por cierto la denominación de reino de Reino de Toledo fue la tradicional en la monarquía española hasta 1812. La tardía e impropia denominación de Castilla la Nueva es una generalización confusa. Las “ otras Castillas” ni por su organización jurídica, ni social , ni cultural , ni incluso lingüística se parecen a la Castilla originaria , a menos de hacer la convención –grata al autor- que donde se expandió el “habla de Toledo”, que no el Burgos, es Castilla .

Otro si mencionar que el aluvión migratorio de que habla al autor, ha sido puesto en duda por historiadores y medievalistas; ni el Reino de León, ni el Reino de Castilla tenían suficiente población para repoblar unos territorios que a diferencia del Duero estaban ya ocupados por una población culturalmente superior a los conquistadores. Los repobladores no castellanos no eran tan minoritarios como supone el auto, que por otra parte se contradice al decir que eran “abundantes”

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No sucederá lo mismo con la población mozárabe del reino de Toledo, cristianos de origen hispano-godo que permanecieron bajo dominio musulmán tras la invasión del siglo VIII, pues en apenas dos generaciones quedarán integrados, asimilados en el conjunto poblacional cristiano-castellano hasta la práctica desaparición de su peculiar identidad como etnia diferenciada.

(Op. Cit, p 93)



La estructura socio-política castellana se trasplanta sucesiva, progresivamente conforme se van conquistando los nuevos territorios meridionales.
A la segunda Castilla entre Duero y Tajo suceden otras Castillas ya sea extremeña, andaluza o murciana, regiones en las que se desarrollará otras particularidades en cuento a su organización socio-política como es el mayor peso del poder nobiliario y eclesiástico al tiempo que una menor relevancia de la autoría local, o la importante presencia de las órdenes militares fundamentalmente en las dos primeras.

El aluvión migratorio llegado desde el norte

(Op. Cit, p 93)

Grandes ciudades …. Que se convierten en receptoras de numerosos inmigrantes llegados en su mayoría de las tierra castellanas del norte del Duero.

(Op. Cit, p94)

La repoblación y reorganización del espacio entre Duero y Tajo , verdadero centro de la España peninsular, muestran a su vez , la participación, si bien minoritaria , de gentes galaico- leonesas del oeste y de gentes navarro-aragonesas del este . Precisamente las primeras abundan en las zonas más occidentales y las segundas lo harán en las zonas más orientales

(Op. Cit, p 96)
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9. Protagonismo, hegemonía, supremacía, dirección, asimilación, homogenización.

Propiamente hablando los castellanos apenas protagonizaron, asimilaron y menos aún dirigieron, impusieron o superaron nada. A partir del siglo XIII, el rey
de la Corona de León y Castilla por tanto de los castellanos es un rey leonés y los siguientes de una dinastía leonesa, que haba leonés, cultiva el galaico-portugués en la corte, el latín en las universidades y monasterios, liquida paulatinamente la peculiar jurisdicción castellana y las organizaciones políticas castellanas a favor de las leonesas, y en la nueva corte toledana y luego en la sevillana surge una nueva lengua que poco a poco desplaza el habla de Burgos. Extrañamente un pueblo cada vez más disminuido en todos sus aspectos es el protagonista y director indiscutible. A no ser que lo que se quiera decir es que el despojamiento de libertades y de diferencias de demasiados pueblos peninsulares es precisamente la castellanización, y todo despojado es un castellano a su pesar, y cuanto más despojado más castellano. Esta mentalidad está en realidad más extendida de lo que parece, y así no es raro encontrar algún zamorano, algún albaceteño y algún cacereño que no obstante ignorar todo acerca de lo que es León, el Reino de Toledo, Extremadura o Castilla, se atreve a decir que es castellano puesto que el adjetivo en cuestión no significa demasiado - por no decir nada- para él ; incluso, dada su total ignorancia y nula comprensión, puede aducir argumentos viscerales y añadir que él “se siente castellano”; probablemente con unas copas no tendría inconveniente en decir que se siente marciano.

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Los castellanos …… muy pronto comenzarán a ocupar un lugar protagónico en la historia medieval peninsular.

(Op. Cit, p 34)

Entre León y Navarra se ha consolidado ya una comunidad política que terminará a final del Medievo, por asimilar nacional , culturalmente a los dos antiguos reinos y que dirigirá con firmeza el proceso reconquistador de todo el suelo peninsular.

(Op. Cit, p 433

Será la sociedad castellana con sus milicias, sus concejos , sus magnates, sus asambleas, su rey,… la que dirigirá preferentemente el proceso reconquistador.

(Op. Cit, p 47)


La supremacía lingüística de Castilla acompañará de forma a su supremacía política en el conjunto peninsular.

(Op. Cit, p 68)

Castilla y León se unen definitivamente pero, ahora, la primera prevalecerá inequívocamente sobre el segundo.

(Op. Cit, p 102)

Aquel proceso de reconstitución de España protagonizado indiscutiblemente, como hemos visto, por Castilla a partir de su firme y tenaz resistencia frente a la casi incontenible marea árabe-islámica llegada del sur.

(Op. Cit, p149)

La sociedad castellano-leonesa……..se conforma como un espacio “nacional “homogéneo” con el claro predominio de Castilla.

(Op. Cit, p150)
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10. España

Repite el autor hasta la saciedad que los elementos de la identidad castellana son los que básicamente han constituido España. Muy en el estilo de Ortega y Gasset, y más aun en el Onésimo Redondo y otros muchos. Pasa muy rápidamente sobre los elementos de la identidad castellana: idioma, derecho, estructura socio-política, ideales socio-culturales. Obviamente no los analiza con el rigor y la penetración que cabría esperar de un profesor universitario.

Para resumir la cuestión en la época renacentista apenas quedaba ya ni derecho castellano, ni estructura socio-política castellana, ni ideales socio-culturales castellanos, ni el habla de Burgos. A menos que la legislación leonesa y su herencia romanista propia de la corona de León y Castilla se considere derecho castellano, que el orden feudal leonés, extendido al Reino de Toledo, Andalucía y Murcia se considere típicamente castellano, que el ideal leonés de imperio se considere castellano y que la lengua renacentista toledana o español se considere el habla de Burgos, es decir considerando castellano a todo lo que no es original y auténticamente castellano, es decir mediante una convención lingüística falaz , engañosa y confundidora, a la que este libro contribuye en no escasa medida.



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Ese fundamental proceso histórico-político que se resolverá con la plena restauración de España desde la identidad castellana

(Op. Cit, p 44)

Una España restaurada a partir, pues, de los elementos propios de la identidad castellana

(Op. Cit, p 64)

Ese pueblo, conformado ya estatalmente, iba a dirigir y protagonizar el proceso de “restauración“ de España, una España restaurada a partir, pues, de los elementos propios de la identidad castellana.

(Op. Cit, p 64)

Castilla rehace España desde su realidad socio-política , a partir de sus propias características nacionales….que……. terminan por identificarse no caprichosamente con las españolas.

Progresiva “nacionalización” general a partir fundamentalmente de los elementos propios de la identidad castellana: idioma, derecho, estructura socio-política, ideales socio-culturales.

(Op. Cit, p147)

La primacía de Castilla en el ámbito de la nueva Monarquía Hispánica determinará la progresiva identificación entre lo castellano y lo español

(Op. Cit, p148)


La Nación Española como realidad contemporánea, es el resultado principal de la acción histórica de Castilla

(Op. Cit, p154)
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Este libro será recibido con alborozo por pancastellanistas y otra fauna exótica proclive en su imaginario a una Castilla extensísima de no menos de 83 provincias


La noción de una España castellana con su uniformización, homogenización, centralismo, absolutismo, germanización, y expansión conquistadora acaso es la ideal para que dicha España desaparezca para siempre en brevísimo plazo; obviamente no es extraño que con opiniones como estas –más extendidas de lo que parece- ni catalanes, ni vascos, ni gallegos, ni otros muchos pueblos querrán saber nada de España – para ellos probablemente identificada con una Castilla imaginaria y convencional que jamás existió-

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