jueves, diciembre 29, 2022

La Ley Perpetua de la Junta de Ávila (1520)

 

La Ley Perpetua de la Junta de Ávila (1520). Por Santiago González-Varas Ibáñez




Este proyecto es considerado por diversos autores como Joseph Pérez, José María Maravall o Consuelo Martínez como el precedente directo de la idea de Constitución, una proto-constitución o una verdadera Carta Constitucional, aunque el concepto no se crease hasta el siglo XVIII.

Se trata de un documento desconocido, pese a su importancia, en parte debido a que Carlos I se empeñó en no dejar rastro de este hecho histórico cuya relevancia no entendió. Eso sí, aquellos que lo conocen saben que los redactores de la Constitución Americana, 267 años después lo utilizaron en los debates de la convención de Filadelfia.

Al tiempo que situamos el origen de la idea democrático-constitucional en Castilla, estamos situando el origen de esa noción  a nivel internacional. Pone, la Ley Perpetua, la primera piedra en el edificio del Estado-Nación. También se ha afirmado que “es, sin duda, el documento de transición más avezado de Europa Occidental en ese momento; ni en Francia, ni en Inglaterra ni, por supuesto, en el centro y este de Europa se planteaba algo parecido”.

La Ley Perpetua de 1520 se redactó por los representantes de parte de las principales ciudades de la Castilla nuclear. Sus claves son, primero, su imposición al Monarca (su propia aprobación, no solo su contenido, era impuesta; de este modo, solo un nuevo proceso constituyente podía reformar su contenido). Segundo, se proclama la idea (desarrollada en los demás Estados europeos solo tras el siglo XIX) de separación o autonomía de las Cortes como Asamblea representativa de los estamentos y de las ciudades, a la que se dotaba de capacidad de co-gobierno con el Rey.

Tercero, está igualmente subyacente un modelo político basado en la fortaleza de las ciudades que a veces se compara con el modelo italiano del momento (se entiende así la amplia autonomía municipal a favor de Concejos elegidos por los propios vecinos). Cuarto, se proclama la independencia de los jueces y se postula un sistema de garantías judiciales a favor de la libertad y los derechos de los ciudadanos. Quinto, se postula el principio de mérito y capacidad para la provisión de puestos en la Administración y se establecen controles en el desempeño de estos oficios, con abolición de las prebendas. Sexto, se establece la supresión definitiva de los impuestos extraordinarios y se obligaba a la moderación del gasto por parte del monarca.

El protagonismo de la Ley Perpetua, igual que las revueltas de los comuneros a los que sirve de base, está en la burguesía y clases medias (abogados, médicos, etc. con una media de alfabetismo muy elevada para la época). Su ocaso (o en definitiva la derrota en 1521 en Villalar) significó la frustración del desarrollo industrial y el comercio de Castilla, territorio más poblado en su época dentro de la península Ibérica y uno de los más desarrollados de Europa, con un comercio especialmente floreciente. La feria de Medina marcaba el precio de los principales productos de consumo en Occidente, a modo del Wall Street de la época. Todas estas expectativas de crecimiento económico, latentes en la Ley Perpetua, quedaron frustradas. Este movimiento perseguía un orden económico en beneficio del desarrollo material del reino, de su producción y su comercio.

Otra idea de fondo, para comprender bien este texto, es el rechazo que suscitó en los distintos territorios españoles y en especial en Castilla, el hecho de que los cargos políticos se encomendaran a regidores de Flandes y otros lugares.

Destacable -de la Ley Perpetua- fue esa combinación entre un afán de progreso renacentista y la expresión de la tradición castellana. Está pesando la herencia de los grandes intelectuales de los tiempos inmediatamente precedentes (Alonso de Madrigal, nacido en Madrigal de las Altas Torres hacia 1410, etc.) pero en general están pesando las relaciones democráticas entre el pueblo y los reyes y una idea de municipalismo, como hechos singulares suscitados por la reconquista. La conexión con las Cortes de Cádiz es clara.

Este hecho, la Ley perpetua, abre la historia a una interpretación propia, profundamente democrática, cuando es claro que es aquella una expresión viva de formas democráticas genuinamente desarrolladas durante los siglos precedentes. Tomando dicha ley como eje, habría una tradición popular-democrática, en la raíz misma del mundo hispánico, que se manifiesta mediante este hecho y que se recupera con las Cortes de Cádiz de 1812. En el medio de este período histórico se incrustarían, pues, los absolutismos foráneos, de los Habsburgo y de los Borbones. En dicho período de principios del siglo XIX, las Juntas Provinciales, también las había locales y regionales, catalizan una resistencia popular. En septiembre de 1808 las Juntas Provinciales instituyen una Junta Central Suprema como órgano soberano de la nación formada por 24 vocales delegados de las Juntas Provinciales (queriendo, por cierto, también ahuyentar así cualquier asomo de federalismo, centralizando la resistencia contra el ocupante francés). La Junta de Sevilla afirma incluso que las Juntas Provinciales y la Central Suprema forman una república que tienen en depósito la monarquía.

No entramos en los típicos debates acerca de si “era mejor” Carlos I, o la Ley Perpetua. En el fondo contrastan dos modelos cuyo desenlace no es fácil adivinar. El primero, regio, centralizador, fortalece la idea de Estado. El segundo se apoya más en la suma de Comunidades, a modo (posiblemente) de la Italia o la Alemania de la época. Lo que sí es cierto es que Castilla quedó marcada a partir del ocaso de esta Ley perpetua y de sus promotores: contrastando con el enorme progreso comercial de Castilla antes de Carlos I, a partir de entonces el desarrollo económico se hizo en Flandes y Alemania, los palacios en Italia…

No queda claro qué consecuencias finales se habrían producido de haber vencido la Ley Perpetua. Todos estos debates quedan fuera del objeto de este ensayo cuyo propósito es otro, esto es, simplemente, exponer la definición de la democracia española tomando como base sus referentes democráticos. Sin duda la ley Perpetua es uno de ellos.  Debemos realizar en todo caso pensamientos constructivos, sin caer en un extremo (la ignorancia de la Ley Perpetua como elemento democrático) o en el contrario (denostar la obra internacional del Emperador Carlos I). Para ampliar informaciones puede acudirse a mi reciente libro “El arraigo de la democracia española”, editorial Dykinson Madrid diciembre 2022.

 

jueves, diciembre 01, 2022

Laureano Rubio: "Los castellanoleoneses no existen"

 ENTREVISTA


https://www.elconfidencial.com/espana/2022-03-07/laureano-rubio-castellanoleoneses-no-existen_3386607/

Laureano Rubio: 

"Los castellanoleoneses 

no existen"

Recuerda, antes de dar tiempo a preguntar por los 

resultados de las elecciones del 13-F, que fue con 

Fernando III (1199-1252) cuando se produce la mal

 llamada unión de León y Castilla

Foto: Entrevista a Laureano Rubio. (Julián Rus)
Entrevista a Laureano Rubio. (Julián Rus)

Al pasear por Ordoño II, en el centro de León,

Laureano Rubio no necesita mirar los códigos 

QR que se acaban de instalar para descubrir l

a historia de todos los reyes del Reino de León

 que ahora tienen en esta calle peatonal sus 

propios monolitos. Este catedrático de Historia 

Moderna de la Universidad de León lleva más 

de 40 años buceando en archivos, parroquias

 y notarías leonesas, investigando las raíces de

 la sociedad leonesa, sus leyes, usos y costumbres.

 

Para explicar lo que ha pasado en las últimas 

 Unión del Pueblo Leonés (UPL) obtuvo su

 mejor resultado histórico en 23 años, 

reivindicando una autonomía propia, Rubio 

se remonta a Alfonso V (999-1028) y recuerda

 el momento de la gran reconquista hasta 

Toledo del Reino de León, entre el siglo XI y XII. 

Menciona que Alfonso VII se corona emperador 

y se someten a él el Condado de Castilla, que 

era condado antes que reino, el Condado de 

Barcelona y la Corona de Aragón. "Es clave 

ese periodo para entender el protagonismo

 del Reino de León de los reyes cristianos", 

añade. Y recuerda, antes de dar tiempo a 

preguntar por los resultados del 13-F, que

 fue con Fernando III (1199-1252) cuando 

se produce la mal llamada unión de León 

y Castilla. "Mal llamada porque lo que pasa

 bajo Fernando III el Santo, que ya era rey de 

Castilla, es que a la muerte de su padre 

hereda el reino de León. Se produce esa unión

 que no tiene significado ninguno más allá de

 que comparten el mismo rey, pero tenían unas 

Cortes que podían funcionar juntas o separadas

 y León era reino mucho antes que Castilla".

placeholderFoto: Julián Rus.
Foto: Julián Rus.

No hace falta irse tan lejos para ver que este

 leonés es el más desconocido de todos 

los reinos medievales de España", advierte

 Laureano Rubio antes incluso de empezar

 la entrevista. "Sin el olvido de nuestra historia

 no se entiende que el Reino de León se 

convirtiera en la comunidad autónoma 

que pudo ser y no fue, algo que todavía 

se reclama en las urnas".

 

PREGUNTA. El resultado histórico de la UPL, 

que ha conseguido el mejor resultado desde

 1999 con tres procuradores, demuestra que

 hay muchos leoneses que todavía no están 

a gusto con la organización territorial. 

¿Es simplemente un reflejo de la indignación

 o de un movimiento identitario creciente?

 

RESPUESTA. La población ha votado a la UPL, 

que es un partido transversal, en el que lo mismo

 caben votantes de derechas que de izquierdas

 que mediopensionistas. El objetivo es que 

fundamentales. Sanidad, Educación, vías

 de comunicación. No es un nacionalismo 

identitario caprichoso. La identidad del Reino 

de León desgraciadamente ya se perdió, 

ahora lo que hacen falta son servicios para

 esta tierra. Pero es importante que la 

sociedad conozca su historia. No hay cosa 

más triste que un pueblo que ignora su

 pasado, porque es más manipulable.

 Es útil saber que las primeras Cortes 

de Europa son las de León.

Foto: Óleo de Manuel Pícolo López que muestra la rendición de los líderes comuneros (1887, Palacio del Marqués de Salamanca).

P. 'León solo' ha sido una de las grandes 

consignas del leonesismo, que clama por

 su segregación de Castilla. Los postes de

tráfico y las señales de Castilla y León 

aparecen emborronados por toda la provincia.

 

R. Una autonomía uniprovincial de León solo no 

tiene sentido ni cabida. Una autonomía de León, 

Zamora y Salamanca habría sido beneficiosa 

a nivel económico. El Reino de León tenía 

muchas papeletas para haber sido una

 autonomía en la Transición, si se hubiera

 aplicado el criterio histórico que se aplicó 

para el Reino de Murcia y otras regiones 

históricas. ¿Por qué La Rioja consiguió

 la autonomía? Tenía una burguesía vitivinícola

 que presionó para que así fuera. En León,

 sin embargo, no hubo esas presiones y 

además hubo varios problemas para 

conseguir una comunidad propia. Uno de

 ellos era que a provincias que históricamente

 pertenecían al Reino de León, como Zamora y

 Salamanca, les generaba rechazo que la 

comunidad tuviera el mismo nombre de la ciudad 

de León y la provincia.

 

Pero si atendemos a criterios históricos, el 

Reino de León se mantuvo como un marco

 territorial independiente en la península Ibérica 

desde los Reyes Católicos hasta el siglo XIX 

(y equivalía a las viejas provincias fiscales de 

León, la provincia de Zamora y la de Salamanca, 

también a la provincia de Toro, que recogía gran

 parte de las tierras de Palencia y Valladolid). 

El Reino de León siguió ocupando esas provincias

 fiscales hasta las provincias modernas creadas

 en 1833. Hay muchísimos mapas que recogen 

la división de reinos dentro de la Corona de 

Castilla hasta el siglo XIX. Entonces, cuando

 la gente iba al notario, nadie se identificaba

 como español. No encontrarás un documento 

de la Edad Moderna en el que la gente se 

identifique así.

 

La gente tradicionalmente se decía del Obispado

 de Astorga o del Reino de León, igual que 

los reyes se decían de la Corona de Castilla 

y la Corona tenía muchos reinos dentro.

 Desde los Reyes Católicos hasta Isabel II,

 los reyes no se llamaban reyes de España 

sino reyes de todos sus reinos: reyes de León, 

de Castilla, de Navarra, de Aragón… El último

 momento en el que el Reino de León cobra 

capacidad jurídica y política es cuando invaden 

los franceses la península Ibérica. Ahí se nombran

 representantes del Reino de León y se nombra

 una Junta del Reino de León y se envían 

representantes a las Cortes de Cádiz, donde 

León tuvo sus propios representantes. Luego en

 actuales como unidades político-administrativas 

y, a partir de ahí, la gente se identifica ya con esa

 nueva unidad administrativa. El arraigo provincial

 fue muy fuerte en poco tiempo. Al preguntarle 

a partir de entonces a la gente de dónde era, 

arraigó rápidamente la pertenencia a la provincia

 y eso desarraigó a las gentes de Zamora y 

Salamanca de la vinculación histórica del Reino 

de León. Si no se llamaran León, la provincia

 y el Reino, se habría evitado el equívoco.

placeholderFoto: Julián Rus.
Foto: Julián Rus.

P. ¿Qué sentido tiene reclamar hoy en día 

una comunidad autónoma propia?

 

R. Castilla y León ha dejado de recibir fondos 

estructurales de Europa porque la renta per 

cápita sobrepasa la media para ser considerada 

región desfavorecida a nivel comunitario, 

pero eso no refleja la realidad del territorio

 porque hay mucha desigualdad entre 

provincias. Si León, Zamora y Salamanca

 fueran consideradas como una región por 

Europa, sí recibirían estas ayudas. La UE 

reconoce más el concepto de región a la

 hora de reparto, pero la Junta de Castilla 

y León se opone.

 

Es solo un ejemplo del olvido al que han 

estado sometidos estos territorios desde 

que se conformó el gigante amorfo que 

es la comunidad autónoma de Castilla y 

León. Además, la autonomía de Castilla y 

León no tiene lazos comunes. La gente se 

sigue identificando con la provincia, aquí 

nadie dice que es castellanoleonés. 

Los de Burgos tampoco dicen que son

 'castellanoyleoneses'. La gente es de Burgos, 

o de León. No hay ninguna identidad propia. 

No hay relación identitaria entre Ávila y León, 

no hay ningún lazo porque nunca fueron el 

mismo reino. Crearon una autonomía muy 

grande, desarticulada, que introdujo un 

centralismo férreo de Valladolid que se ha

 llevado todo, normal que genere tanto 

rechazo.

 

Valladolid ha centralizado todo el poder político

 potenciando el eje que le interesa, el eje 

Valladolid-Burgos, y se olvidó el eje occidental. 

Olvidó la Vía de la Plata y no la vertebró con 

infraestructuras. Y eso no es una batalla del 

pasado, sino reflejo de problemas muy 

actuales: el centralismo de Valladolid ha traído

 a esta región más pobreza y menos población, 

más envejecimiento y menos empleo. Al crearse

 la autonomía hace casi 40 años, León era la 

provincia con más habitantes, ahora es la que 

más pierde. También Zamora está entre las 

que más sufren. Todo el parque tecnológico se 

centró en Valladolid, la industria, las infraestructuras...

 Y la principal fábrica de Valladolid no es el automóvil, 

es el Gobierno de la Junta.

 

"Valladolid ha centralizado todo el 

poder político potenciando el eje 

que le interesa, el eje Valladolid

-Burgos, y se olvidó del eje occidental"

 

P. ¿Es este malestar el que ha impulsado 

el éxito de plataformas como la UPL y 

Soria ¡Ya!?

 

R. Ha llegado un momento en que la población

 se ha hartado y ve que si no espabila no saca

 tajada. La UPL comparte con Soria ¡Ya! la 

necesidad de que se atienda a un territorio 

olvidado por el centralismo, pero el objetivo 

de la UPL es la autonomía propia basada

 en los derechos históricos de un territorio,

 algo que no exige Soria ¡Ya! La reivindicación 

de una autonomía no es para León solo, 

sino para León, Zamora y Salamanca, que es 

el territorio histórico del Reino de León. Es 

muy difícil que una reivindicación así tenga algún

 futuro, porque supone cuestionar el Estado 

autonómico tal y como está diseñado, pero 

al menos pone el foco en el olvido sistemático

 con que la Junta de Castilla y León ha tratado 

a la parte occidental de la comunidad. Los logros

 que pide Soria ¡Ya! generan menos malestar, 

pero lo que la UPL pide se mira con más recelo, 

tanto desde Madrid como desde Valladolid, porque 

cuestiona el propio 'statu quo'.

 

P. ¿Es realista reivindicar una autonomía 

del Reino de León?

 

R. Conseguir una autonomía ahora, claro, es 

muy difícil y seguramente no sea realista. 

León solo no tiene sentido y habría que atraer

 a la población sociológicamente de esas tres 

provincias, y ahora es muy difícil, porque la 

gente en Zamora temería que se pase del 

centralismo de Valladolid al centralismo de 

León. Además, zamoranos y salmantinos, 

con los que leoneses comparten tantos usos 

y costumbres, desconocen esta historia 

porque no se la han enseñado. ¡Si hasta la 

desconocen mis alumnos leoneses de cuarto 

de carrera en la Facultad de Historia! Nadie ha

 contado qué fue el Reino de León, ni cómo 

empezó la reconquista y la repoblación de la 

península Ibérica con este reino, ni cómo el 

autogobierno es parte de nuestra historia. 

No hay territorio en España con tanto poder

 de autogobierno reconocido como el Concejo 

Abierto, que es el poder local que sigue vigente

 en nuestros pueblos.

 

En León sigue habiendo 1.300 juntas vecinales. 

Los catalanes plasmaron todas esas 

singularidades nada más coger la autonomía 

y tienes las veguerías en todos sus libros de

 texto, aquí no se plasmó nada para borrar

 las particularidades regionales. Los estudiantes

 no lo han visto en su vida. El resultado es que

 se ha tratado de borrar una identidad, pero no 

se ha conseguido crear otra. No se ha creado 

conciencia castellanoleonesa, sino rechazo a 

Valladolid. Sobre todo, en León y Zamora, 

que tienen poco que ver con Ávila y Segovia, 

dos provincias que dependen sobre todo de 

Madrid; Burgos está mejor situado porque

 tiene su industria y buenas comunicaciones 

con Madrid y País Vasco. En Palencia, todos 

los servicios se derivan directamente a 

Valladolid. Y la peor parte nos la hemos llevado

 en la parte occidental, por el interés del politiqueo

 de los grandes partidos en mantener el poder 

desde Valladolid. El resultado es que, en 

Castilla y León, cada territorio se aferra a

la identidad provincial, que es la que conocen. 

No hay identidad del Reino de León, 

pero tampoco hay identidad 'castellanoyleonesa'. 

En los últimos 40 años, se ha intentado imponer 

en los libros de texto una identidad 

castellanoleonesa que no existe.

placeholderFoto: Julián Rus.
Foto: Julián Rus.

P. La RAE sí reconoce castellanoleonés, 

pero los políticos no se han atrevido a 

usar ese gentilicio en la campaña electoral.

 

R. Los castellanoleoneses no existen. Existen

 los castellanos y existen los leoneses. Así está 

en el Estatuto de Autonomía, que recoge que 

son dos regiones dentro de la misma autonomía,

 igual que eran reinos distintos dentro de la 

Corona. Eso tiene una importancia fundamental

 de reconocimiento de una identidad histórica.

 

P. ¿Cree que tras el auge de partidos 

regionalistas como UPL y Soria ¡Ya! 

habrá un antes y después?

 

R. No soy muy optimista, porque los votos

 igual que vinieron se pueden ir. La identidad

 no está arraigada y el bipartidismo sigue 

siendo fuerte. Hoy en día, siendo realistas, 

es muy difícil la creación de una comunidad, 

pero que exista un partido como la UPL facilita 

al menos que León y Zamora ganen visibilidad 

para sus problemas y reivindicar lo que han

 perdido en beneficio de Valladolid.

 

Pero los votos transversales del cabreo, igual

 en León que en Soria, pueden esfumarse en

 cualquier momento si la gente no les ve utilidad. 

Y la gente que carece de formación política

 y formación histórica es más manipulable. 

De vez en cuando, por joder, la gente se 

enfada y vota saliéndose del carril. 

La televisión autonómica en Castilla y León 

no habla de la historia de León, todo es de

 y desde Valladolid. Hoy día, el Reino de León 

es el gran desconocido, el gran olvidado. 

Y la pérdida de identidad del Reino de León 

ha sido deliberada. El poder desde Valladolid 

ha tratado mucho tiempo de que no haya 

uniones ni carreteras entre Zamora y Salamanca. 

La autovía que une Salamanca, León y Zamora 

se hizo hace dos años. La vía de la Plata, de 

interconexión con Portugal y con Europa, 

la desmantelaron. Pero las estructuras políticas 

y las autopistas se pueden cambiar más

 fácilmente que las mentales. La identidad 

castellanoleonesa sigue siendo inexistente.