domingo, octubre 02, 2016

EPÍSTOLA SATÍRICA, CENSORIA Y BURLESCA (Juan Pablo Mañueco)


EPÍSTOLA SATÍRICA, CENSORIA Y BURLESCA escrita a Plumillas de prensa y Políticos de Comité de los que deberían ir entendiendo lo que ha pasado en esta Península en los últimos milenios y tomar medidas correctoras (o sea, lo contrario de lo que se viene haciendo).
                                                                                                                          
“Señora Excelentísima, mi llanto
Ya no consiente márgenes ni orillas:
Inundación será la de mi canto:
Veránse sumergidas mis mejillas,
La vista por dos urnas derramada
Sobre el sepulcro de las dos Castillas”
 
Francisco de Quevedo. “Epístola Satírica y Censoria
contra las costumbres presentes de los castellanos
escrita al Conde-Duque de Olivares”, y a la que yo sólo he cambiado al género femenino del comienzo para que parezca dirigida a España, y no al conde-duque.
 
 
I. La Hispania catalana
 
Oh, tierra, mal bautizada
por la Roma de hace tanto.
Escúchame, oh, este canto
tierra digna en ser cantada.
 
Ser empezaste adelanto
del nombre y seña de España.
allá en tierra catalana,
entre la imperial Tarraco.
 
“Que vienen los españoles
desde tierra de Tarraco”,
decían con sobresalto
los numantinos… ¡Se inmolen!
 
Y en las tierras castellanas
igual, no hispanos querían
que a ellos les conquistarían.
¡Qué Castilla más bárbara!
 
 
II. La Hispania de todos
 
Luego sí, en la Edad Media
todos España se sabían,
y todos la defendían
pues había mora tragedia.
 
Castilla, León, Aragón
Navarra, Galicia, Barcino,
todos haciendo camino
De a España dar corazón.
 
III. La Hispania pedigüeña
 
Y contra los otomanos
del XVI catalanes,
querían que sus desmanes
cortasen los castellanos.
 
“¡Ayudadnos, castellanos,
que hay unos turcos muy malos
que nos convierten en esclavos
y nos atan de pies y manos!
 
Nos saquean nuestras costas
y nos venden en Argel,
que no hay día que bajel
turco no vean los guardacostas!”
 
“Mandadnos vuestra marina
que nuestras costas proteja,
que sólo así el Turco aleja
sus barcos de nuestra cocina”
 
“¡Si no tenéis guerras bastantes
mandad barcos a Lepanto,
que allá sólo ganáis llanto
y dejar manco a Cervantes
 
más nosotros respiramos
algo libres de otomanos!
¡Ay, queridos castellanos,
no sabéis cuánto os amamos!”.
 
Por Cervantes y Castilla,
no llevan velo moruno
catalana de ninguno
mujer, aunque hoy tanto chilla.
 
(Nota del autor a sí mismo:
"Esto lo voy a repetir")
 
Por Cervantes y Castilla,
no llevan velo moruno
catalana de ninguno
mujer, aunque hoy tanto chilla.
 
 
IV. La Hispania generosa
 
Y así que hizo Castilla
partirse el pecho, la gente,
y entera cuenta corriente
por cuanto no era Castilla.
 
Cuente ahora lo que cuente
el periférico embate,
que cuenta puro dislate
al botarate disparate
 que presta oído y lo siente.
 
V. La Hispania que no puede más y se derrumba, en palabras de Quevedo.
 
De forma que en XVII
ese grandioso Quevedo,
tuvo que alzar con su dedo
esta copla que aún inquiete:
 
“En Navarra y Aragón
no hay quien tribute ya un real;
Cataluña y Portugal
son de la misma opinión;
 
sólo Castilla y León
y el noble reino andaluz
llevan a cuestas la cruz.
Católica majestad,
 
ten de nosotros piedad,
pues no te sirven los otros
así como nosotros”.
No España hubo a nos piedad.
 
O mejor dicho su Estado,
pues España bien lloraba
viendo Castilla quedaba
sin gente ni oro sacado.
 
VI. La Hispania que se sigue quejando
 
También contra el francés
los catalanes y vascos
ayuda a los castellanos
les pidieren hoy y ayer.
 
“Castellanos, castellanos
que nos invaden franceses,
estaría bien vinieseis
a salvarnos los ganados”.
 
 
VII. La Hispania injusta
 
“Eso sí, que no pagamos
aquí lo que en Burgos sí:
Consienten y seguimos así
a baja estar concertados”.
 
Luego peor, pues llegó
el XIX guerrero,
que a Castilla saqueó
y a periferia se llevó
bancariamente el dinero.
 
Después Franco continuó
esa norma desafortunada,
y hoy Castilla está esquilmada,
despoblada y arruinada.
 
VIII. ¿Esto se acaba? No creo; aunque nos fragmentemos, la Historia continuará, y los enemigos externos vendrán, como han hecho siempre, aunque eso sí podría ser el final de todas las Hispanias.
 
Y alguno de la primera Hispania/España
dice que no quiere ser España,
que ya es una tierra que nada
tiene por ser negociada ni arramblada,
puesto que ya la han dejado en nada.
 
E incluso de Hispania de Álava
y de la propia Vizcaya
que quisieron ser castellanas
allá en la Alta Edad Media
en lugar de ser navarras
o de Francia, que siempre asedia.
 
IX. La Hispania que debía rectificar el mal trato que ha dado siempre a una de sus tierras
 
¡Ay tierra, mal bautizada,
e ingrata siempre con Castilla!
¡A ver si esta breve tablilla
que narra la Historia de España,
toma nota algún plumilla!
 
¡Y algún político acompaña
con medida que corrijan
tanta injusticia a Castilla,
que es la única forma de hacer justicia,
y además de reconstruir y de reunir España!
 
 
X. El rimador de esta filípica rápida
 
Y el rimador de esta andanada
que, claro es, no será escuchada.
¡No escucharon ni a Quevedo,
y ése sí que era diestro en el enredo
 
de rizar los versos buenos!
Quien pergeñó esta catilinaria
una tarde que no tenía nada
que hacer bien en versos serenos…
 
El que esta admonición y reprimenda
hace, como sigamos por la mala senda,
se llamó y aún se llama Juan Pablo Mañueco,
que aquí se va ya, haciéndose el sueco.
 
VALE. Y el tiempo nos valga.
El tiempo, que sobre todo y todos cabalga.
 
 
 Juan Pablo Mañueco (2016)