domingo, julio 26, 2015

Romance nuevo de esperanza eterne (Juan Pablo Mañueco)

Romance nuevo de la esperanza eterna

Romances del castellano
los del Romancero Viejo,
romances enamorados,
de la historia sois reflejo.
 
Castigo para tiranos,
pasarelas sobre el tiempo,
amados por los amados,
colección de sentimientos
 
con tu verbo tan liviano,
recompensas a los buenos
y das la muerte a los malos.
Honra para caballeros
 
temor de los más malvados,
cronicones de los hechos
hechos por los castellanos,
¿cómo, si andas de tan lejos,
 
pero es tu andar tan lozano,
no ha de quedar siempre el sueño
de sentimientos humanos?
Por siempre será en ti cierto
 
el idioma castellano,
por siempre tendrá en ti cuerpo
el cantar del castellano,
¡y la tierra que lo ha hecho,
 
la patria del castellano!
¡Bastes tú, gran Romancero,
para decirle al verano
que no ha de llegar invierno
 
para el pueblo castellano!
Y yo así se lo deseo
con este romance nuevo
que sea también eterno
 
y que esté unido su pueblo
por los tiempos de los tiempos.
 
Juan Pablo Mañueco. Del libro "Castilla, este canto es tu canto, Parte I" (2014)

martes, julio 21, 2015

Concejales y alcaldes del PP en Ávila inician por su cuenta la regeneración democrática.PERIODISTAS en español.com

lunes, julio 06, 2015

La Virgen de las Batallas , Novela del siglo XIII (Juan Pablo Mañueco)

Mañueco Martínez, Juan Pablo"La Virgen de las Batallas". Aache Ediciones. Guadalajara, julio 2015. 174 páginas. Género, novela. 18 euros. Dibujo de la cubierta, de Tomás Barra.

 


Una familia de juglares llega desde Sevilla hasta la plaza del Mercado, de Guadalajara, a finales del año 1248, para informar de que la taifa y la ciudad musulmana de Isbilia ha sido reconquistada por una coalición de fuerzas castellanas, españolas y europeas al mando del rey Fernando III de Castilla.


 


A través de una representación escénica de estos juglares asistimos a la narración de la reconquista de Córdoba, de Jaén y finalmente de la propia ciudad de Sevilla, en la que hace su aparición la Marina de Guerra de Castilla, a cuyo frente está su primer Almirante, Ramón Bonifaz, el “ome de Burgos” como le llama la “Estoria de España”, de Alfonso X el Sabio.


 


Mediante esta apasionante novela conocemos todos los entresijos de la España de mediados del siglo XIII, recorriendo los campos de Guadalajara, Sigüenza, Atienza, Hita, Toledo, Córdoba, Jaén y Sevilla.


 


También presenciamos la construcción de la Armada castellana en los astilleros de Santander y Laredo y otras villas del norte y sus combates contra la flota benimerina en el Atlántico hasta que, remontando el curso del Guadalquivir, arribe a la fuerte ciudad de Sevilla, donde tendrá que enfrentarse con sorpresas y peligros aún mayores.


 


 


Una talla de la Virgen que hoy se muestra en la catedral de Sevilla, la “Virgen de las Batallas”, recorrerá toda esta geografía para acudir a la cita que tiene con la silla de montar del rey Fernando III, antes de que comience la batalla decisiva.


 


Este libro puede suponer una más que recomendable lectura para el verano, tanto por la variedad de su estilo, como por lo apasionante de las aventuras que en él se narran, dichas todas con el mejor lenguaje del que sabe usar Mañueco. La cubierta, debida a la mano hábil del artista alcarreño Tomás Barra, avalora esta interesante libro de historias y literatura.

jueves, julio 02, 2015

España, mareas de tus tres mares (Juan Pablo Mañueco)

 

En Castro Urdiales con Gerardo Diego (Juan Pablo Mañueco)

Un poema castellano, por si interesa su publicación.

JPM

--------------------------------------------------------------

Cantabria, la alta Castilla de Gerardo Diego
 
EN CASTRO URDIALES, CON GERARDO DIEGO,
el mejor poeta castellano y sobre el tema de Castilla durante el siglo XX, y el más variado al describirla.

“Oh tierra de mi sangre y de mi entraña, 
tierra de mi apellido y mi semilla, 
oh bendita de Dios, verde Montaña, 
profecía de España, 
prenda eterna de luz, alta Castilla”. 

Gerardo Diego. “Castilla milenaria”

Al dejar Vizcaya, Otero
y Unamuno dan a Diego
el timón con que navego.
A otro mar bogo ligero.

Arribo a Castro Urdiales.
-“Castrum Vardulies” primero-,
Castro de los várdulos que a Bardulia
-que fue Castilla luego-
protegiste tras un muro y con la furia.
Ahora, en la lengua que tú creaste, hablas en este verso,
Castro de Bardulia, música
de la lengua castreña, várdula y castellana, con el tiempo…

Castro Urdiales, fortificación bajo la lluvia
de los castellanos primigenios,
marítimo Castro de los Várdulos en lúcida
lucha con los siglos, eras y milenios,
casi tanto como el mar
a Castilla das misterio.

¡Ya estoy más aun en lo mío
y Gerardo canta luego,
cánticos altos de brío!

¡Ángel del soneto, Diego,
qué alegre es tu poderío;
al cantar Castilla, fuego

y color ondea en tu navío!
Portador de sueños, Diego,
tu son várdulo llena mis oídos.

¡Por el cantor de Castilla te tengo,
grato y vario el diamantino abolengo
que llena por ti todos mis sentidos
del espíritu en Castilla más luengo!

¡Poeta de Castilla, tú, vate várdulo Gerardo Diego!

Juan Pablo Mañueco, "España, mareas de tus tres mares"

http://librosdeaache.blogspot.com.es/2015/06/viaje-por-las-costas-espanolas.html

lunes, junio 15, 2015

Canción del pueblo o nominalmente soberano o Padre Nuestro del Rey Felipe VI (Juan Pablo Mañueco)


Del libro "Con Machado, esperando a Prometeo" (2015), obra de teatro, centrada en Castilla y España.

 

JPM

---------------------------------------------
 

CANCIÓN DEL PUEBLO NOMINALMENTE SOBERANO O PADRE NUESTRO DEL REY FELIPE VI

 


Felipe que el mundo aclama
como el mejor de los sextos
y que figura en los textos
como el que a España la ama,
oye una tierra que exclama
hundida en tantos pretextos
y que la verdad reclama,
óyenos tú, padre nuestro.

Mira que está nuestra tierra,
tan agobiada de impuestos
que estamos para los restos
entre IVA que sube en sierra
y entre Renta en que se entierra
nuestro ingreso tan modesto
que ha caído por el suelo
mientras que estás en el cielo.

Oye, rey, nuestro gemido
que tu corazón se apiade
del dolor que nos invade
hasta la pobreza asido
que a todos nos ha venido
y a ninguno nos agrade.
Sea entonces bien amado,
tu nombre sea santificado .

De comprensión de que tantos
validos y más inválidos
ministros de corte pálidos
se están haciendo los santos,
mientras nos llenan de espantos
por sus saberes escuálidos
y nos inundan de llantos,
de duelos y de quebrantos
con que mis desdichas peino.
Venga a nosotros tu reino.

Mira, rey, que ya tenemos,
el cinturón en garganta
porque la apretura es tanta
que en cintura no podemos.
Tanta extorsión nos oprime
que el pueblo ya se deprime
con sufrimientos postremos.
Mira el dolor con que gime.
¿No veis tal realidad?
Hágase tu voluntad.

Los gastos son del Estado
tan inmensos según ley
que aunque dicen es del rey
pólvora que ha disparado,
estoy yo muy aquejado
como está toda la grey
de lo que nos causa duelo
en la tierra como en el cielo.

Tus servicios se perciben
como escasos y muy lentos,
y muchos son puros vientos
que sobre el papel se escriben.
No nos tienen muy contentos
que unos servicios tan lentos
para cuando ellos arriben
pueden dejarnos lamentos.
Danos hoy sin ironía
nuestro pan de cada día.

Mira que los españoles
pasto son de burocracia
y entre desgracia y desgracia
van pasando los controles
sin que alumbren los faroles,
entre la mucha falacia
que cuenta la burocracia
lenta como caracoles,
Pues son torturas intensas
perdona nuestras ofensas.

En Navarra y en Vasconia
los dineros los conciertan,
y en Cataluña disertan
pagarlos con parsimonia
y cada día desertan
de esta grande babilonia
que es la hispana ceremonia
y solo de ellos disertan.
Y aunque sí que lo notamos
como también perdonamos.

Está el resto del Estado,
tan pobre y depauperado
que Castilla, Andalucía
más quienes nunca escuchados
están ya desesperados
y llenos de melancolía.
¿Cuándo les llegará el día
de ser igual bien cuidados?
Hasta entonces desdichados
no está como ya debía
Castilla ni Andalucía.
Perdonamos, aunque hienden,
a quienes nos ofenden.

Alivia de tanto abuso
a los pobres españoles,
sus oídos no los violes
con un discurso difuso
y mete en cintura a tanto
haragán tan poco santo
que sólo nos causa llanto
a los pobres españoles.
No nos dejes ocasión
de caer en la tentación.

Recorta más bien los gastos
de los propios estadistas,
que gastan más que coristas
en perfumes y en afeites;
y que se untan con aceites
a ellos y a cuantos artistas
hincan sus dientes tan vastos
en comidas bien provistas
por militancias sablistas
trincando en sabrosos pastos.
Ten piedad con nos y ven
y líbranos del mal. Amén.

De los malvados políticos
que maltratan a tu grey,
líbranos, Felipe, rey,
y los derechos raquíticos
que nos permiten políticos
-que son quienes hacen ley
en provecho de su grey-
que seamos analíticos.
Y acabemos siendo el rey,
ya que somos soberanos,
y el Estado sea virrey
de los poderes humanos.
Ven a darnos eso ven,
rey Felipe, amén, amén.

 

Juan Pablo Mañueco, de la obra de teatro "Con Machado, esperando a Prometeo"

Moral de hoy. Letrilla jocosa (Juan Pablo Mañueco)



De "Con Machado, esperando a Prometeo", (2015), Juan Pablo Mañueco 


 
 


MORAL DE HOY. LETRILLA JOCOSA  


 


¿Qué es moral tú me preguntas


casi ya a todas las horas


con insistencias sonoras


y todas las sílabas juntas?


 


Y puesto que ya tanto lloras


y a tan alta idea apuntas


responderé a tus preguntas


a ver si así no me lloras.


 


¿Qué es moral tú me preguntas?


Pues un árbol que echa moras.


 


Pregúntalo a las señoras


ya vayan solas o juntas,


y acósalas con preguntas


como a mí, a todas las horas.


 


Te aclararán las adjuntas,


que en ello son profesoras


y como sabias doctoras


una sola o todas juntas.


 


-¿Qué es moral, sabias señoras?


-Pues un árbol que echa moras.


 


O interpela si lo ignoras


a otro cualquier caballero,


máxime si es tesorero


de entidades triunfadoras


 


en política o banquero


y verás que te doctoras


sin darme a mí a todas horas


un latazo ya tan fiero.


 


-¿Qué es moral, gran caballero?


-¿Qué es moral, gran tesorero?


-¿Qué es moral, señor banquero?


-¿Qué es moral, sabias señoras?


 


-¡Pues un árbol que echa moras!


 


Y si aún no te doctoras


habrá que entonar sin demora


por ti un gran “’¡ay!” lastimero


y mandarte a buscar moras


 


a un árbol de tronco grueso


al que todos danle un beso,


cuyo fruto es el dinero


y de moral se colora…


 


-Ese árbol sí que enamora,


siempre está limpio y valora


pues mora limpia a otra mora


y es moral que siempre aflora.


 


-¿Qué es moral, si no lo ignoras?


¡Pues un árbol que echa moras!


 


Y si de mora tú te untas


de color morado espeso


te llevarás grande peso


y a mí quitarás preguntas.


 


Con mi moral yo progreso.


Las señorías ya juntas


si bien hacemos preguntas


nos amamos en Congreso.