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miércoles, agosto 30, 2023

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad (y II Parte) Ernest Mila

 

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad (y II Parte)

Ernest Mila

 03.08.06

Infokrisis.- Concluimos aquí la aportación sobre el nuevo poder municipal con estas propuestas en positivo que definen lo esencial de un programa político para las elecciones locales. Es evidente que en todo programa municipal, las propuestas concretas que afecten a esa localidad concreta son esenciales y solamente pueden ser realizadas por los ciudadanos de esas localidad. Lo que hemos intentado es elaborar unos elementos de programa globales a los que habrá que añadir las propuestas locales específicas.

 

 

II Parte

Las ideas y las propuestas

 

1)          Lanzar nuevas propuestas políticas

-          El lanzamiento de una nueva candidatura no puede realizarse sin lanzar propuestas políticas concretas basadas en un sólido análisis de las necesidades y de las posibilidades de los municipios.

-          Cuanto más concretas sean estas propuestas y más terrenos abarquen, interesarán siempre a sectores más amplios de la población y la penetración de las candidaturas municipales alternativas será mayor.

-          Todas las propuestas políticas que puedan lanzarse deben partir de un razonamiento claro, limpio y cristalino: el actual grado de ineficacia, falta de preparación y ambigüedad de la clase política estatal y autonómica. Ante el creciente deterioro del sistema democrático, el poder municipal es el único accesible al ciudadano y a partir del cual es posible operar una regeneración política del Estado.

-          En la actualidad, el poder estatal y el poder autonómico están vedados a las nuevas opciones políticas y solamente son coto de caza de los grandes consorcios político-económico-mediáticos. Sólo es posible “filtrar” una nueva opción política a través del poder municipal.

-          Las posibilidades de éxito en la irrupción de un nuevo poder en los ayuntamientos se basa en el arraigo de los candidatos y en su capacidad de comunicar y compartir los intereses y necesidades de la población, así como en su capacidad de comunicación.

2)          Reimplantar la honestidad en la gestión pública

-          El caso Marbella no es una excepción. De hecho, todo el país es Marbella. Incluso buena parte de los detenidos en el Caso Malayo no limitaban sus actuaciones a esta ciudad, sino que actuaban en otras muchas provincias.

-          La corrupción es una mancha de aceite que incluye a representantes de todos los partidos. Es más, la corrupción se ha hecho habitual en España desde el felipismo, pero aquel modelo de corrupción se dio especialmente en el ámbito del Estado. Desde entonces, la corrupción ha impregnado  todos los niveles de poder.

-          El poder municipal es, en estos momentos, el más afectado por la corrupción, con la colaboración del poder autonómico. Esa corrupción tiene un nombre: recalificaciones. La posibilidad de lograr “pelotazos” obteniendo la recalificacion de terrenos adquiridos a bajo coste, en su inmensa mayoría rurales, revenderlos y promover urbanizaciones y viviendas, se ha convertido en el motivo por el que hay navajazos para entrar en las listas municipales de los grandes partidos y por el que el transfuguismo es una práctica habitual.

-          No es de extrañar que la clase política esté bajo sospecha y la clase política municipal merezca ser señalada con el dedo acusador.

-          El problema no es que una clase política depredadora y degenerada se enriquezca, ni siquiera que se enriquezca más allá de todo límite y medida; el problema es que este enriquecimiento se realiza a costa de dificultar las condiciones de vida del resto de la población, especialmente de las clases más desfavorecidas.

-          Esto, unido a la inevitable destrucción del tejido agrícola, a la alteración del paisaje y del medio ecológico, genera un aumento inexplicable del precio de la vivienda que ha dejado de ser un valor de mercado para pasar a ser una “inversión”.

-          Restaurar la honestidad en la gestión municipal y gestionar rigurosamente los recursos generados por los ayuntamientos es una exigencia para que la población recobre la confianza en la clase política.

-          Hoy no hay una corrupción “de derechas” o “de izquierdas”. Existe, simplemente, corrupción que afecta por igual a todos los partidos. No hay ningún partido inocente: ni los mayoritarios, ni los minoritarios. Recuperar la confianza en la clase política pasa por generar una nueva clase política dotada de principios éticos y morales.

3)          Más allá de las derechas y las izquierdas

-          Resulta absurdo gestionar el siglo XXI con categorías surgidas en la última década del siglo XVIII. Nunca como hoy los términos de “derechas” e “izquierdas” resultan tan superficiales para dar soluciones razonables.

-          Quienes se definen de una u otra opción lo hacen en función de tópicos –frecuentemente caricaturescos– y de programas rígidos cuya eficacia es luego desmentida por la práctica.

-          No existen programas de “derechas” o de “izquierdas”. Existen programas viables o no viables, eficaces o ineficaces, que benefician o perjudican a la población. Y es este criterio el que debe tenerse en cuenta y no otro.

-          Estas catalogaciones abren el camino a otras (progresistas-reaccionarios, franquistas-antifranquistas, buenos-malos, etc.) que carecen igualmente de sentido y que son las excusas de los partidos mayoritarios para justificar en ellas su existencia.

-          Pero, por encima de derechas e izquierdas, está el conjunto de la población y las políticas eficaces o ineficaces. Se trata de encontrar soluciones que respondan a los intereses de la mayoría de la población y de que esas soluciones demuestren su eficacia en la práctica.

4)          Ganar el voto de los damnificados por la globalización

-          El gran hallazgo de las élites financieras y empresariales se llama globalización. La globalización surge del intento de abaratar costes de producción y optimizar beneficios. Las formas de abaratamiento de costes son dos: aproximar las plantas de producción a las fuentes de materias primas y abaratar la mano de obra, instalando las plantas de producción allí donde resulta más barato.

-          La globalización ha generado un doble fenómeno de dirección opuesta: de norte a sur se produce la deslocalización (transferencia de las plantas de producción de Europa a la periferia de Eurasia) y de sur a norte se produce la inmigración masiva del Tercer Mundo hacia Europa. Así queda optimizada la producción.

-          Pero este proceso tiene dos tipos de damnificados: las clases trabajadoras de los países de la periferia euroasiática obligadas a trabajar a ritmos inhumanos por salarios de miseria y las clases trabajadoras de los países europeos que no están en condiciones de competir con los precios de dumping laboral de la mano de obra inmigrante.

-          A este proceso central se unen otros dos periféricos: la transformación de Europa en “zona de servicios” y la desintegración progresiva del tejido agrícola europeo. El primer fenómeno tiene resultados deletéreos en el mercado laboral en Europa: pérdida continua de puestos laborales, disminución de los contratos fijos, extensión alarmante de la inestabilidad laboral, pérdida de capacidad adquisitiva de la burguesía media y de las clases trabajadoras cuya máxima aspiración ya no es “vivir”, sino “sobrevivir”.

-          La agricultura europea es una agricultura subvencionada y, ni siquiera así, es rentable. Por otra parte, los sistemas de agricultura intensiva han acarreado la disminución de cualidades nutricionales de los alimentos. Las tierras de cultivo se abandonan primero, se recalifican después y se convierten en objeto especulativo finalmente. El resultado es que Europa parece haber renunciado a la buena salud del sector agrícola y optado por depender de los excedentes alimentarios importados del Tercer Mundo.

-          Todo este planteamiento se completa con la crisis de la globalización que ha estallado menos de quince años después de la irrupción del fenómeno: la disminución de las reservas petroleras mundiales y el final de la era del petróleo barato han hecho que la existencia de un mercado global (facilitada hasta ahora por lo barato de transitar mercancías de un lado a otro del planeta) quedara en entredicho.

-          Este fenómeno globalizador y la subsiguiente crisis hace que en Europa existen una serie de grupos sociales –por lo demás, mayoritarios- que pueden ser llamados los “damnificados” de la globalización: han perdido capacidad adquisitiva, han perdido estabilidad en el empleo, han perdido calidad de vida. Es la burguesía media, es el pequeño comercio tan ligado a ella, es la juventud en general, son las clases trabajadoras.

-          Son a estos sectores sociales –y no a sectores políticos- a los que debemos tratar de dirigir nuestro mensaje. Porque deben ser conscientes de que los partidos mayoritarios están dirigidos por grupos de presión económicos cuyas cúpulas se sienten muy a gusto con la globalización, han multiplicado sus beneficios y pretenden convencernos de que la globalización es nuestro destino.

5)          Impulsar una Segunda Descentralización

-          La primera descentralización tenía como objetivo sustituir el Estado centralista y jacobino aproximando la administración al ciudadano, limitando la burocracia y convirtiendo al Estado en un gestor ágil de los asuntos públicos.

-          En el momento en que a estos objetivos se superpusieron las sífilis nacionalistas e independentistas se produjo, desde finales de los 70 hasta la tramitación del nuevo Estatuto de Catalunya, una desviación de estos objetivos.

-          A partir de ese momento se generaron redes de intereses regionales que se enmascararían mediante apelaciones emotivas y sentimentales al “autogobierno”, “la nación”, “los derechos históricos”…, que en el fondo no eran más que argumentos para “blindar competencias” e impedir la planificación de políticas de Estado (la hídrica entre las más importantes) y, sobre todo, para “meter mano” a los recursos fiscales.

-          La primera descentralización, a la postre, ha constituido un fracaso y ha tendido a balcanizar el Estado y a crear redes de intereses. En lugar de un Estado descentralizado, lo que tenemos es que se han reconstruido las formas jacobinas a través de diecisiete autonomías centralistas. 

-          Este proceso ha tenido un damnificado mayor: los municipios. Los municipios no se han beneficiado de la descentralización del Estado jacobino, ni han recibido muchas de las transferencias a las que aludían algunos Estatutos de Autonomía. Es más, sus políticas han quedado fiscalizadas y supeditadas a las de la autonomía correspondiente.

-          Desde nuestro punto de vista, hoy, la principal prioridad de los municipios, después de desterrar de una vez y para siempre las prácticas corruptas, consiste en impulsar la segunda descentralización cuya pieza central deben ser los municipios, en tanto que entes administrativos de proximidad.

-          Y en esta segunda descentralización lo que sí cuentan son las actitudes pragmáticas y la eficacia en la gestión, no los contenidos emotivos y sentimentales que hasta ahora han sido la carga de los nacionalismos jacobinos periféricos.

-          No puede haber alternativa municipal sin que en primer término de las propuestas a presentar al electorado figure la exigencia de una segunda descentralización y la reclamación de parte de las competencias de las comunidades autónomas en tanto pueden ser mejor gestionadas por los municipios.

6)          Propuestas y alternativas

-          Inmigración

La inmigración es el principal problema que tienen los municipios en este momento. La llegada masiva de cinco millones de inmigrantes ha generado tensiones y fenómenos imprevistos en todos los órdenes. Se trata de reducir el impacto causado por la inmigración masiva. Los municipios deben tener la prerrogativa de admitir o rechazar el asentamiento de nuevos inmigrantes en función de sus necesidades. Cualquier inmigrante ilegal no inscrito en el padrón municipal podrá ser expulsado del término municipal. El límite máximo de presencia inmigrante en cada municipio no excederá el 5% del total de la población. Se evitará la formación de guetos y la presencia de inmigrantes en un barrio más allá del 10% del total.

-         Seguridad Ciudadana

Es preciso acentuar la cooperación entre las fuerzas de seguridad del Estado y las policías municipales. Éstas no pueden ser solamente una fuerza especializada en ordenación del tráfico y en extender multas por aparcamientos; debe ser, por encima de todo, la famosa “policía de proximidad” de la que tanto se ha hablado pero que nunca ha existido verdaderamente. Ante el aumento de la delincuencia organizada, el primer objetivo de la policía urbana es velar por la seguridad física de los ciudadanos y de sus propiedades. Es preciso aumentar las competencias de las policías municipales en materia de represión de la delincuencia y dotarles de competencias en materia de extranjería.

-          Vivienda

Los déficits municipales deben evitarse, pero sobre todo debe evitarse que sean cubiertos mediante la venta de suelo de titularidad pública. Paradójicamente, los ayuntamientos se sitúan en vanguardia del proceso que veda el acceso a la vivienda digna para jóvenes y capas más desfavorecidas. Los ayuntamientos estarán obligados a construir viviendas sociales a precios populares para familias de la localidad, previendo espacio suficiente para los futuros hijos. La superficie total habitable de los proyectos urbanísticos aprobados en los municipios nunca podrá ser superior al de viviendas sociales impulsadas en ese mismo municipio. La vivienda para las familias jóvenes debe estar subvencionada y ser la primera de una serie de medidas sociales para favorecer la paternidad y la revitalización de nuestra demografía.

-          Educación

Se evitará por todos los medios que en cualquier escuela haya más de un 10% de inmigrantes. Para que un inmigrante sea admitido en una escuela debe, necesariamente, haber demostrado su correcto dominio de la lengua. Los niños conflictivos recibirán educación diferenciada y adaptada a su naturaleza problemática. Se impulsarán redes de guarderías municipales gratuitas. Los ayuntamientos serán parte interesada en las inspecciones sobre la calidad de la enseñanza, los contenidos educativos y la buena marcha de los centros. La nacionalidad española será prioritaria a la hora de concederse ayudas sociales, becas y gratuidad en los libros de texto, evitándose la situación actual en la que este tipo de ayudas van a parar casi en un 100% a población inmigrante.

-          Trabajo

En estos momentos de crisis del mercado de trabajo, los ayuntamientos deben impulsar bolsas propias de trabajo y ofrecer directamente trabajo, en lugar de recurrir a ETT´s o empresas intermediarias. Bien entendido que los beneficiarios de estas ofertas deben ser, inicialmente, los ciudadanos españoles empadronados en ese municipio. Así mismo, a los ayuntamientos compete la persecución del trabajo ilegal y del trabajo negro, de los negocios abiertos al margen de la ley, de la venta ambulante ilegal, etc.

-          Calidad de Vida

La lucha contra la polución acústica debe ocupar un lugar privilegiado en la gestión municipal. El poder municipal debe impedir que la vida de los ciudadanos sea molestada por cualquier negocio, vehículo o domicilio que genere un volumen de ruido superior al umbral de la molestia.

El transporte público de calidad es la alternativa a los medios de locomoción privados, pero para que esa alternativa sea válida, la red de transportes públicos debe ser densa, fluida, cómoda y asequible. 

Los barrios deben ser las agrupaciones autosuficientes en las que se organice la vida ciudadana: deben contener tanto lugares de ocio como de cultura, comercio y formación, así como zonas verdes.

La defensa del pequeño comercio es la garantía para la buena marcha de los barrios; su defensa frente a las grandes superficies y su integración en centros y calles comerciales, es hoy más necesaria que nunca.

El gobierno municipal debe poner el máximo énfasis en el control y la vigilancia sobre todo aquello que degrade la calidad de la vida. La policía municipal debe tener como prioridad, no la imposición de sanciones económicas contra los ciudadanos, sino la anulación de cualquier actividad que empañe la normal convivencia y normalidad de esos ciudadanos.

-          Reimplantación de una ética y una moral

El gobierno municipal tiene como función administrar los recursos generados por la comunidad para hacer lo más agradable posible la vida de los ciudadanos. Los gobiernos municipales tienen como función servir a la comunidad, no servirse de la comunidad. Es preciso rescatar el gobierno municipal de las garras de los políticos corruptos que han sumido en la crisis y en la desconfianza cualquier tarea de gobierno, especialmente la municipal.

El poder municipal debe hacer de la ética y la moral su religión laica. En tanto que formado por funcionarios electos, la falta de ética y de moral en el manejo de los asuntos municipales debe ser considerado como el peor delito y castigado, no solamente con penas inexcusables de prisión, sino también con la expropiación de bienes de los funcionarios corruptos. Una nueva ética y moral debe irrumpir en el gobierno municipal, basada en el hecho de que servir a la comunidad es la tarea más alta a la que puede aspirar un ciudadano. La vulneración de esta misión debe ser considerada como un sacrilegio y penada como tal.

7)          Pactos con quien contribuya a avanzar nuestro programa

-          Creemos que un programa municipal basado en los puntos anteriormente citados puede contribuir a regenerar los ayuntamientos y a facilitar el marco político-administrativo en el que cristalice la “segunda transición”.

-          Un programa de este tipo seguramente encontrará dificultades a la hora de concretarse en la práctica; especialmente porque la estabilidad de los gobiernos municipales depende de mayorías simples.

-          Así pues, para tratar de hacer avanzar un programa de este tipo será preciso pactar con otras fuerzas políticas. Todo pacto implica, necesariamente, cierta desvirtuación de algunos aspectos del programa que se defiende.

-          Debe quedar claro que cualquier pacto que realicen cargos electos en listas que proponen un nuevo poder municipal debe estar sometido a principios extremadamente diáfanos.

-          El primero de todos estos principios es que aquellos partidos con los que se pacte se comprometan, irrenunciablemente, a apoyar las propuestas de las candidaturas de regeneración municipal para contener y resolver el problema de la inmigración.

-          Cualquier parte del programa es negociable y discutible, pero la cuestión de la inmigración masiva no admite rebajar la carta de nuestro programa. Solamente podemos caminar junto a otras fuerzas políticas que hayan entendido cuál es la naturaleza de lo que las encuestas han definido como el principal problema de nuestros municipios: la inmigración masiva.

-       Y en este sentido, son precisos los compromisos claros, diáfanos y rotundos: gobernar los municipios solamente con quienes tengan el valor de reconocer el gran problema de nuestro tiempo y actuar al margen de lo políticamente correcto.

3 de Agosto de 2006.

© Infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 03.08.06

 

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad (I Parte) Ernesto Milá

 

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad (I Parte)

Ernesto Milá

01.08.06

 

Infokrisis.- La proximidad de las elecciones municipales nos obliga a decir algo sobre esta convocatoria electoral para la que faltan menos de ocho meses. Nuestro voto está orientado hacia las Iniciativas y las Plataformas Cívicas, allí donde existan. Esperamos que estas candidaturas irrumpan con fuerza en el panorama municipal y apuntamos algunas ideas para su programa político.

 

Hacia un Nuevo Poder Municipal en defensa de la comunidad

I Parte:

Los principios y los medios

El poder municipal es, en este momento, el único accesible para los ciudadanos que aspiran a organizarse y a defender sus intereses fuera del marco de los partidos mayoritarios. Estos partidos son los responsables de los graves problemas que el ciudadano tiene planteados en su vida cotidiana y que han convertido a este país en una gigantesca Marbella, corrupta y corruptora. Organizarse fuera de sus altos muros constituye, no sólo una necesidad, sino una alta tarea moral.

La conquista del poder municipal es, pues, la puerta entreabierta a disposición de los ciudadanos honrados para aspirar a reformar los mecanismos de poder. Porque el objetivo final de la conquista del poder municipal no es solamente gobernar en los municipios y llevar a ellos reformas urgentes, sino reformar los mecanismos de representación y poder político.

Por ello proponemos un criterio estratégico basado en los siguientes principios:

1)     Actuar localmente, pensar globalmente.

-          La acción municipal no es un fin en sí misma, sino un medio para alcanzar un fin. Y ese fin es la reforma del sistema político.

-          La acción municipal permite conocer las situaciones locales y determinar, con relativa sencillez, las políticas adecuadas y aplicar las reformas necesarias.

-          El poder municipal es un poder de “proximidad”, cuyo ejercicio se basa en el conocimiento de las realidades locales por el arraigo del candidato en su localidad y en el conocimiento de los problemas de los vecinos.

-          No se trata de un poder anónimo en el que no existe ninguna relación entre los electores y los elegidos, entre los elegidos y su gestión a favor de sus vecinos, sino que se basa en relaciones personales de confianza y afecto entre electores y elegidos.

-          A esto le llamamos “actuar localmente”. Pero las soluciones y los programas, en un mundo tan complejo e interconectado como el del siglo XXI, no pueden establecerse sólo en el marco local, sino que precisan tomar en consideración análisis y planteamientos globales.

-          Los grandes problemas que afrontan los municipios en este momento, en buena medida, exceden de la dimensión del municipio mismo. Por tanto es preciso que las candidaturas que aspiren a conquistar un poder municipal sean conscientes del origen remoto de los conflictos.

-          Y, por todo ello, estas candidaturas tienen la obligación de pensar globalmente y actuar localmente.

2)     Avanzar hoy en las municipales para irrumpir mañana en las generales.

-          El poder político del Estado está en condiciones de ahogar a los municipios. Las reformas de los Estatutos de Autonomía no han supuesto unos mayores y mejores niveles de descentralización, sino la reproducción a escala autonómica de las lacras de los peores Estados centralistas.

-          El impacto mediático que puede suponer la irrupción de candidatos que propugnen un nuevo poder municipal no puede terminar en la convocatoria de las elecciones locales. En tanto que subyace en la iniciativa una volunta de reforma política del sistema, el éxito municipal debe ser la antesala de una irrupción en la política nacional.

-          En un momento como el actual en el que la política es un hecho esencialmente mediático, y en tanto que la dimensión local es la única accesible para candidaturas independientes, se trata de lograr un éxito local para que ese éxito posibilite una irrupción en las elecciones generales a partir del efecto mediático generado.

3)     Concentrar esfuerzos donde haya posibilidades de obtener resultados.

-          Lo hemos dicho: en este momento, los ayuntamientos de todo el país son una cloaca de iniquidades y corruptelas. Lamentablemente, los niveles de movilización y toma de conciencia son extremadamente diferentes entre las distintas comunidades autónomas e, incluso, en el interior de cada comunidad.

-          No es posible cubrir ni remotamente todo el territorio nacional con candidaturas independientes, pero sí existen algunas localidades en las que existen fundadas posibilidades de obtener resultados esperanzadores.

-          De ahí que se trate en este momento de concentrar esfuerzos en esas zonas, a la espera de que se produzca un proceso de maduración que en las siguientes elecciones municipales permita la presentación masiva de candidaturas.

4)     Un modelo inicial de organización en Red.

-          Hoy vivimos un sistema político que no puede ser definido como “democracia”. Es, antes bien, una “partitocracia” (poder omnímodo de los partidos) y “plutocracia” (poder del dinero). Creemos que la democracia es una aspiración irrenunciable de la que nos estamos alejando aceleradamente.

-          Así pues, para promover una reforma del sistema democrático, parece poco adecuada una estructura de partido convencional, que siempre corre el riesgo de centralización y de reproducir las taras de los partidos mayoritarios actuales.

-          Por otra parte, resulta difícil pensar que los partidos mayoritarios van a generar una reforma para acabar con una situación de la que ellos son los principales beneficiarios.

-          Creemos que han pasado los tiempos de los partidos monolíticos, altamente ideologizados, dotados de “líderes máximos” y “grandes timoneles”.

-          Es el tiempo de los grupos de afinidad, de las asociaciones y las ONG´s, de los grupos de opinión, de las iniciativas locales, de las plataformas cívicas, de los blogs y los medios de comunicación independientes.

-          Es el momento de que la sociedad civil vuelva a tener protagonismo y peso y es bueno que así sea, porque de ella, y no de los partidos mayoritarios y convencionales, derivarán las posibilidades de reforma en el futuro.

-          Por todo ello creemos que el modelo organizativo de los próximos años es el modelo en red, en el que los distintos grupos, plataformas, iniciativas, blogs, asociaciones, ONG´s, se unen para proyectos políticos concretos.

-          Una red no implica una estricta uniformidad ideológica, ni una disciplina rígida de partido, sino una comunidad de intereses, de fines y de metas; y una estrategia unitaria para marchar a su conquista a través de tácticas distintas.

-          El modelo de organización en red es el primer nivel de aproximación entre átomos que inicialmente han tenido pocos contactos, e introduce solamente la sensación de que pueden trabajar y colaborar juntos en función de objetivos mínimos y respuestas comunes ante temas complejos.

-          Así pues, la “organización en red” es el primer nivel de aproximación en los momentos de despegue, al que debería seguir un segundo nivel de integración y complejidad: el “movimiento de defensa cívica”.

5)     Hacia un Movimiento de Defensa Cívica.

-          En este momento, los ciudadanos tienen que defenderse en dos frentes: de los graves problemas que tienen por delante y de la clase política que ha olvidado sus responsabilidades en beneficio de su situación personal. Así pues, es preciso articular las distintas candidaturas y movimientos independientes con vistas a formar un movimiento de defensa cívica.

-          Es imposible y peligroso eludir el sentido y la dimensión de estos dos grandes riesgos: una clase política pendiente solamente de sus recalificaciones y de los negocios realizados a la sombra del poder ha eludido sus responsabilidades, ha actuado mecánicamente en función de tópicos políticamente correctos y de medidas cosméticas y, finalmente, ha generado una situación de crisis global en la que el ciudadano apenas puede hacer otra cosa que sobrevivir en el día a día en medio de enormes dificultades.

-          Nosotros estamos persuadidos de que, además de sobrevivir, los ciudadanos tenemos derecho a VIVIR, y de que las distintas administraciones tienen la obligación de gestionar los recursos fiscales de la manera más rigurosa y eficaz posible, en función de una planificación y una previsión lúcida. Pero ese derecho, hoy, no queda garantizado. Por eso, los ciudadanos deben movilizarse en defensa de sus intereses.

-          La cristalización de la organización en red debe proyectarse en el futuro en forma de “movimiento” (conjunto de unidades, grupos, asociaciones, revistas, plataformas, iniciativas, publicaciones, Web, etc.) que, una vez superada su colaboración inorgánica y espontánea, tomen conciencia de que “se mueven” en una dirección concreta de reforma del sistema para alcanzar más altas cotas de democracia y participación.

-          Y ese movimiento debe ser un movimiento de “defensa”, en tanto que sus intereses y derechos fundamentales, son atacados por la partitocracia y la plutocracia.

 

© infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 01.08.06

lunes, octubre 04, 2010

Prudente y relativa autonomía municipal (Elías Romera,Administración Local, Almazán 1896)

IV
Prudente y relativa autonomía municipal.Reorgani­zación de los ayuntamientos y asambleas municipa­les, tanto en sus vocales como en el modo de funcio­nar.-Iniciativa legislativa.

Facta per plures, lardius espediuntur.
Axioma filosófico.
(Difícil es gobernar entre muchos.)

Una de las cosas que mas ambición despierta y que es causa de trastornos y escisiones en los ayuntamientos, es la elección de car­gos, por haberlos sometido la ley a la voluntad de los concejales, quienes son hombres y no pueden prescindir de las flaquezas huma­nas que tuercen las intenciones más sanas y los mejores propósitos, porque las pasiones se sobreponen frecuentemente á los intereses generales pospuestos á los particulares por egoísmo. No basta el mérito reconocido, la suficiencia probada ó la rectitud notoria para esos cargos, todo eso no vale nada ante la intriga, la ambición y las conveniencias del pandillaje de nuestros partidos que eleva á esos puestos personas adocenadas, cuya inepcia es de toda solemnidad, pero que el afán de notoriedad ó la confianza que inspiran al caci­que de la comarca, los lleva á esos cargos para acreditarse de media­nías á quienes demasiado ancho viene el sitial. A fin de cortar este vicio que no conduce mas que á entronizar el personalismo y el caudillaje en las corporaciones populares, perturbando su marcha regular y ordenada; es conveniente que los cargos de Alcalde, Presiden­te 1º, 2º y 3°, los desempeñen los concejales que hayan sido reelegidos mas veces, lo cual les acreditará de mas estimación popular y de más experiencia y en caso de empate, por este concepto, el que tenga más edad; sino hubiese reelegidos, los mas antiguos y entre estos los de mas edad por orden correlativo a los cargos. Lo propio sucederá para la designación de síndicos. De esta manera la ley hace el nombramiento de los cargos dentro del Ayuntamiento, pues co­mo dijo Cromwell: no se debe dejar al acaso a la pasión de los hombres, lo que puede hacer el consejo o la previsión, y se hace pre­ciso restaurar la autoridad social de la edad, ya que la igualdad todo lo ha arrasado.

Sería acaso convenientísimo reducir el número de concejales en los ayuntamientos de las poblaciones, porque se han contagiado de enfermedad tan grave como la oratorismanía y el parlamenta­rismo esta consumiendo la mayor parte de sus energías, porque como ha dicho acertadamente el gran Franklin «no se reúnen los hombres sin reunir sus pasiones, sus debilidades y sus miserias; con­greso demasiado numeroso es muchedumbre que se divide aceptando Jefes de pelea para producir eternas discordias”, teniendo presente esto y que el charlarmentarismo donde mas ha hecho presa es en las capitales, precisamente ahí es donde mas debe de reducirse el núme­ro de concejales, para así matar mas ambiciones, si bien la reducción la proponemos proporcionalmente en todas las categorías de pobla­ción, porque el excesivo número de vocales concejales ha convertido á nuestros ayuntamientos en unas cámaras deliberantes, mas que en cuerpos administrativos, confundiendo la deliberación con el bizantinismo y con los torneos oratorios, descendiendo con frecuen­cia á la charla y garrulería de los juglares y de esa manera lograre­mos, que la media proporcional así moral como intelectual de nues­tras corporaciones populares se eleve un poco, ya que tan inferior resulta por la turba multa de las vulgares medianías de que las tiene repletas la política menuda de campanario.
Y teniendo esto presente conceptuamos que el número de conce­jales debería ser el siguiente:

En los ayuntamientos compuestos de varios pueblos agregados cualquiera que se el número de habitantes tendrá un concejal de cada agregado, que ya hemos manifestado ha de ser el alcalde pe­dáneo presidente del concejo.

En ayuntamientos de 1000 a 2.000 almas, 5 concejales.
de 2.000 a 5.000 “ 7 “
de 5.000 a 10.000 » 9 “
de 10.000 a 25.000 “ 11 “
de 25.000 a 50.000 “ 13 “
de 50.000 a 100.000 “ 15 “

De 100.000 en adelante tendrán dos concejales mas por cada 100.000 almas, pues solo afectará esta escala á .Málaga, Sevilla, Va­lencia y Madrid. El primer grupo constituirá las dos terceras partes del total de ayuntamientos haciendo la reducción que se propone, como hoy mismo tienen esa misma relación los menores de 1.000 almas.

Será condición precisa que los concejales estén empadronados en el distrito ó colegio electoral que representen.

Los ayuntamientos nombrarán los alcaldes de barrio para que así no se conviertan en agentes políticos y el personalismo sectario impere en su nombramiento, como ahora sucede, por ser atribución de los alcaldes. Los ayuntamientos podrán mancomunarse para los asuntos propios de su competencia y atribuciones en cuyo caso serán sus representantes en la asociación sus propios alcaldes pre­sididos por el Diputado provincial del distrito y si fuesen pueblas de distinto distrito por el Diputado cuyo vecindario entre en mayor proporción en la asociación. Los concejales serán residenciados al cesar en sus cargos por la asamblea municipal, la que revisará todos sus acuerdos y antecedentes y en su vista resolverá lo que proceda en justicia, bien extendiéndoles un finiquito de aprobación de su ges­tión administrativa O bien haciendo las observaciones, y apreciacio­nes correspondientes é imponerles las correcciones que procedan ó bien entregarles á los tribunales, si los hechos fuesen punibles. La residencia de los concejales es medida tradicional en nuestros antiguos concejos y pedida por la Santa Junta de las Comunidades en 1520 a Carlos I para que se pusiese en todo vigor. No podrán for­mar parte de los ayuntamientos ni de las asambleas municipales, los vocales que entre sí sean padres, hijos ó hermanos ó que tengan este parentesco de 1° y 2º grado con el secretario de ayuntamien­to; esto tiende á evitar las oligarquías de ciertas familias en los pue­blos en los que el poder suele estar vinculado en algunas dinastías.

La asamblea municipal será ó debe ser el consejo de gobierno á la vez .que de inspección del ayuntamiento; ya hemos hecho notar que según su constitución actual, no puede ser ni lo uno ni lo otro, por formar parte de ella el ayuntamiento que la tiene como un testaferro para poner el visto bueno a sus decisiones, no para contener sus demasías o sus errores. De ahí que haya que constituir la asam­blea con completa independencia de los ayuntamientos, con personal de aptitud é independencia abonadas y de experiencia y arraigo reconocidos; al efecto y respondiendo a estas indicaciones la asam­blea municipal debe de componerse de doble número de vocales que el ayuntamiento. La asamblea municipal se compondrá de los Pre­sidentes de los Gremios y Sindicatos de obreros, en número igual al de individuos del ayuntamiento y de otros tantos ex-concejales elegidos todos a la suerte y así lograremos independencia, capacidad y responsabilidad en !a asamblea municipal. La asamblea se renovara de dos en dos años par terceras partes, tanto entre los vocales ex-concejales como entre los presidentes de !os Gremios v Sindicatos. Será Presidente el ex-alcalde que haya desempeñado el cargo mas años ó en otro caso de concejal y en caso de empate el de mas edad, siendo Vicepresidente el vocal contribuyente de meas edad.

Será de la competencia de la asamblea municipal:

1º Censurar !os presupuestos y cuentas municipales y elevarlos con su informe a la Diputación provincial para su definitiva aprobación.

2º Aprobar todos los arbitrios y repartos municipales.

3.° Resolver las alzadas contra los acuerdos de los ayuntamientos.

4º Informar en los proyectos de hipoteca de bienes comuna­les ó levantamiento de empréstitos, pira que resuelva definitivamen­te después la Diputación provincial.

5º Proponer á la Diputación el nombramiento de concejales interinos cuando las vacantes lleguen á la tercera parte del número correspondiente falte mas de un semestre para la renovación le­gal. En el caso de suspensión del ayuntamiento o parte de él por providencia judicial o destitución por sentencia, se habrá de comu­nicar por el tribunal que la decrete a la asamblea municipal para que esta proponga á la Diputación las personas ex-concejales que hayan de constituir interinamente la corporación municipal.

6º Imponer los correctivos correspondientes, tales como re­prensión pública y multa hasta 100 pesetas á los concejales que hayan sido multados tres veces por el alcalde por su no asistencia á las sesiones, proponiendo á la Diputación se le procese por abandono de cargo público, en caso de reincidencia y de resultar ineficaces aquellas correcciones disciplinarias.

7º Proponer á la Diputación las visitas extraordinarias en los servicios municipales, cuando lo crea oportuno, exponiendo los mo­tivos cuando sus indicaciones al ayuntamiento fuesen infructuosas.

8º Informar al ayuntamiento para sostener y contestar á las demandas y. transigir en los pleitos.

Con la constitución y atribuciones expuestas, la asamblea mu­nicipal servirá de freno y contrapeso á los ayuntamientos, utilizán­dose en ella la experiencia, el sentido práctico que proporciona la gestión de los negocios públicos y la circunspección propia de la edad, á la vez que se tienen muy en cuenta las fuerzas contributi­vas de la localidad y a fin de evitar todo rozamiento y que las inqui­nas locales no se ceben ni en el ayuntamiento ni en la asamblea, ni que su elección esté amañada como ahora sucede con la junta mu­nicipal en la mayor parte de los ayuntamientos, la renovación de la asamblea se verificará en el mismo día señalado por la Ley para a elección de ayuntamientos y los trabajos preparatorios para ello y el sorteo se verificará por la misma asamblea, no entrando en suerte cada año el gremio de contribuyentes que tenga representa­ción en el corriente, de modo que así todos los gremios irán alter­nando en la asamblea municipal.

La asamblea municipal debe de ser el senado local, reanudándose en ella nuestro roto espíritu corporativo de los gremios para que así nuestra regeneración municipal refleje dinámicamente nuestro carácter nacional histórico, á la vez que el estado social dentro de los moldes del progreso. En nuestra asamblea municipal tendremos un orden de prohombres, una aristocracia debida á la experiencia en la cosa pública y a la iniciativa privada en el ejercicio de las profesio­nes liberales y en el mundo de la industria, del comercio y. de la propiedad. La asamblea municipal, pequeño remedo del antiguo concejo abierto, templará y moderará las resoluciones extremas del ayuntamiento á cuyo poder comunal le servirá de contrapeso.

Los ayuntamientos como mas impregnados en los deseos del país y sobre todo como mas conocedores de sus necesidades, deben oírse en la representación nacional sus mociones ó peticiones, ya para modificar o reformar las leyes, ya para estatuir otras nuevas, y al efecto nada más justo que concederles toda iniciativa en las leyes, reconociéndoles la potestad de proponerlas al Parlamento, previo informe de la Asamblea municipal y de la Diputación provincial. La moción de los ayuntamientos con los informes referidos , se habrá de remitir por la respectiva municipalidad á su representante en el Congreso para su presentación y tramitación como las proposiciones de ley pata ser después votadas por las Cortes y sancionadas por la Corona. Reforma saludable que había de producir óptimos frutos, como lo está produciendo en Suiza y sin recurrir a ejem­plos extranjeros aquí en España tenemos el glorioso antecedente de que las peticiones de los Procuradores de las villas con voto en Cor­tes pasaban a ser leyes del Reino con el placet del soberano a los cuadernos de las antiguas y venerandas Cortes de Castilla. De esta manera, con la sed de bienestar que tienen las pueblos, se suplirá la inercia de los gobiernos y la negligencia, de los representantes, po­rque nadie quiere ni busca más la salud que el propia enfermo. Porque quien hambre tiene con pan sueña, habiendo de renacer con esta potestad legislativa , de sus propias cenizas, como el ave Fénix, los poderes locales a los que hay, que reconocer, es deudora España de de su pasada y nunca bien llorada, pero torpemente perdida grandeza.

Ya hemos indicada anteriormente que en el aislamiento político de las corporaciones populares, hallamos su salud y bienestar porque por la política les viene su desbarate y corrupción, pero si la alta Cámara en las instituciones de los Estados modernos representa al espíritu corporativo, nada mas lógico que las asambleas municipales, con los especiales elementos de experiencia é independencia con que la hemos constituido, debieran tener representación en nuestro Se­nado, quizá el mejor organizado de Europa y si llevamos á él la representación genuina del espíritu colectivo de los pueblos, tan foto­grafiado en las asambleas municipales, entonces podríamos vana­gloriarnos de tener el mejor Senado del mundo. Las asambleas mu­nicipales elegirían en los pueblos, cabeza de ayuntamiento los sena­dores que les corresponda a la Provincia, verificándose precisamente la elección de los pueblos, para que la acción, mejor dicho la coacción oficial, no se pueda sentir como ahora sucede con los compro­misarios reunidos en las capitales y así tendrían representación más directa las corporaciones y fuerzas vivas del país y los elementos mas sanos y mas valiosos de los pueblos y así podrían influir con mas energía en los destinos de España.

Elías Romea
ADMINISTRACIÓN LOCAL, Almazán 1986, pp. 149-160

viernes, octubre 01, 2010

Apartamiento absoluto de las corporaciones locales de la Política (Elías Romera, Administración Local, Almazán 1896)

II

Apartamiento absoluto de las corporaciones locales de la Política, privando a sus vocales y empleados del sufragio en las elecciones de representantes en Cortes y recíprocamente á los empleados del Estado en las Corporaciones populares.Otro procedimien­to para elegirlas.


Aestimes, non númeres.

Seneca.

El sufragio universal quiere como comple­mento el bienestar universal, pues es contradictorio que el pueblo sea á la vez miserable y soberano.

TOQQUEVILLE.

Todas las tiranías deben de reprimirse, comenzando por la de las pasiones que es la más incurable y la más peligrosa para la libertad.

LAURENTIE

No habremos de repetir aquí. ya que con tanta insistencia, acaso hasta la molestia rayana á la prolijidad, hemos señalado anterior­mente la honda huella y la perturbación funesta que la hedionda po­lítica ha producido en las corporaciones locales, así que al señalar la etiología de su actual estado patológico la reconozcamos como gene­ratriz de casi todos los males que padecen y por tanto la higiene y la terapéutica nos habrán de prescribir como primera medida salvadora el aislamiento absoluto del foco de la corrupción, de donde parte el contagio, practicándolo desde luego al proponer la privación absoluta del sufragio en las elecciones de representantes en Cortes y en las cor­poraciones locales á los individuos de ayuntamientos, así como á sus empleados, á los Diputados provinciales y empleados en las corpora­ciones provinciales, a los Diputadas de las Regiones con todos sus empleados. La medida la conceptuamos indispensable, como necesaria es la extirpación de la última célula cancerosa, á fin de que el epi­telioma no se reproduzca y concluya con la vida municipal. La medi­da del procedimiento curativo acaso les parezca á algunos espíritus exaltados y á no pocos vividores egoístas algo radical y acaso retró­gada, mas los que tal digan ignoran que la poca templanza del enfermo hace al médico ser cruel. Crudelem medicum iutempe­rans ceger facit, según Séneca, pero hay ciertas enfermedades con las que no se pueden ni deben usarse paliativos, pues solo las cura el bisturí o el hierro candente y aquí en la extirpación abso­luta con el cáustico actual estriba la salud del enfermo. Si oculos tuus, dice Jesucristo, scandalizat te, erue euro. Si tu ojo te es­candaliza sácatelo. Fuera, pues, sufragio que nos corrompe el alma y el cuerpo, individual y colectivamente, porque no es más que el soborno en los elegibles y la venalidad en los electores, la gangrena en todos y una farsa tan indigna como inmoral. El sufra­gio por censo, ha dicho un insigne publicista, nos lleva á un Estado por acciones, basado en la cultura, á un Estado todo cerebro, el universal al predominio brutal del número, el voto secreto al rebajamiento de la dignidad y de la conciencia». El voto restringido, el procedimiento acumulativo, el cualitativo, el de cociente, el dinámico teorías formosae superne, pero todos no pueden evitar que el sufra­gio sea, como no puede menos de ser, la expresión no genuina de las energías tal como se dan en la vida social, sino la de todas las fla­quezas humanas representadas en tos afectos del corazón, estimula­dos ordinariamente por la bastarda ambición que tanto impacienta é inquieta a los hombres cuyos ojos suelen tener por objetivo el medro personal encubierto con falso patriotismo. Mientras el voto sea un favor y un título para merecer, la política será una perturbación en el gobierno de las Naciones y redimiendo á las corporaciones popu­lares de la tiránica y odiosa política, esta habrá de marchar por otros cauces mas puros y mas obligados y nuestros partidos polí­ticos tendrán que buscar su fuerza en la opinión pública, de forma que todos saldrán gananciosos en esta regeneración y depuración político-administrativa y que llegará á ser hasta nacional. El cuerpo electoral se paga de promesas de pretendiente, prefiriendo, como dijo el famoso agente electoral romano C. Cotta, una mentira á una negativa, pues esta previene antes de la elección y el desengaño siempre es posterior á ella. La corrupción electoral de hoy es un plagio de la de Roma en sus diversos agentes nomenclatores, reques­tres, intérpretes ,y divisores, y sus centros electorales sodalitates que con tanta precisión y. cinismo nos describe el mencionado Cotta.

Nosotros conceptuando no un derecho sino un deber del país de gobernarse á si propio, estimamos por ende obligatoria la emisión del voto y a fin de realizar la dignidad y el valor moral individual sostendríamos que fuese público como es en Suiza y lo fue hace poco más de 20 año en Inglaterra, pero si el sufragio universal es un bello principio, es muy difícil hallar un procedimiento de emisión que garantice la libertad, la independencia y la sinceridad, así como también la capacidad del elector; es preciso ,pues, precaver en la ley de procedimientos hasta la sospecha de la presión, cuanto mas la coacción, así como la suficiencia del elector, pues de no realizarse en plena libertad el voto no hay para que estimarlo ni darle valor alguno, ya que procedan estas deficiencias de falta de sinceridad unas veces, de la presión otras y no pocas de la incapacidad del elector, como sucede en el voto secreto por papeletas á los que no saben leer; y como el asegurar y garantir el voto de libertad y capa­cidad es imposible á la humana naturaleza, de ahí que debe de recha­zarse el sufragio directo. A posteriori también habremos de excluirlo y hasta de proscribirlo si nos fijamos en los resultados prácticos que le han valido el descrédito mas notorio v solemne, hasta el extremo que no hay nadie qua de buena fe lo defienda sino en el terreno es­peculativo. ¿Quién ha de tener el valor de defender el sufragio direc­to universal ó restringido al ver en todas las Naciones y especial­mente en España las coacciones y violencias en los gobiernos, las intrigas, las trampas, las añagazas, los abusos, los ardides, las trapa­cerías, los amaños, tropelías y chanchullos y el soborno en los elegi­bles y sus muñidores y sectarios; los excesos, el miedo y la venalidad en los electores? ¿Qué consecuencias son de esperar de tales premi­sas, sino las candidaturas oficiales dominando al cuerpo electoral, esa carne de cañón de todas las concupiscencias y Juan soldado de todas nuestras luchas políticas, corrompido á merced del que manda ó del que mas da, el cunerismo imperante, la política relajando to­dos los resortes de gobierno y perturbando a la sociedad en todos sus fundamentos; muchos candidatos arruinados por las luchas elec­torales y buscando arreglos y compensaciones para nivelarse aun á costa de pasarse la mano por la cara, luchando por la existencia y, la plutocracia, por tanto, en auge; los distritos explotando antes y des­pués de las elecciones el botín de guerra, lo mismo del vencido que del vencedor y de los secuaces de ambos; el periodo electoral siendo una saturnal qué tiene abiertas las válvulas á todos los abusos, dándose patentes en corsa por todos los contendientes; la estatua de la Ley parece la cubre un tupido velo que la envuelve entre sombras; los electores, unos, los que viven y gozan en la orgía, en las baca­nales, insaciables como voraces tiburones, ansiando una elección por semana, otros, los amigos del orden y de la tranquilidad y que no les agrada les perturben en sus faenas, huyendo de la urna como de la peste, algunos, no pocos por cierto, yendo á votar poco menos que arrastras, todos sin libertad y sin fe en lo que hacen, descorazonados y asombrados de este luctuoso presente, sin esperanza en el porve­nir, siempre conociendo á los mismos perros con distintos collares; con la energía y hasta con la virilidad malgastada , extenuada en luchas estériles: los pueblos y hasta las familias ardiendo en escisiones y en odios á muerte; las venganzas por doquier y los rencores atizando las pasiones, conturbando los ánimos de las conciencias mas sólidas y las cabezas mejor equilibradas, y de ahí hombres hon­rados que unos van al sepulcro y otros á pervertirse en las sentinas de nuestros presidios; ruinas de familias y de pueblos; unos cele­brando la victoria y disfrutando como Aníbal en Capua, otros do­liéndose en la derrota, pero ansiando con vehemencia la revancha; una acta de concejal ó de Diputado para acaso no acordarse mas de sus representados, por ocuparse demasiado de sí mismo, convir­tiendo el cargo augusto de representante del pueblo y de legislador en vil granjería, ya que no en un salvo conducto, en un amuleto para lavar manchas y limpiar culpas. ¡Cuánto cierto es que cuando se siembra cizaña imposible es que se recoja trigo! Allí están los obre­ros, los materiales y la labor de las elecciones por, sufragio mas ó me­nos restringido, en mas de medio siglo de experimentos tan prác­ticos como dolorosísimos, ¿Se atrevería nadie, sino un dementado, á someter ningún asunto á un tribunal cuyos magistrados, unos sean incapaces, otros estén cohibidos, estos amedrentados, aquellos apasionados, estos otros concusionarios y todos sin libertad para dar el fallo conforme á su conciencia y como procede en justicia? Pues eso y no otra cosa, dígase lo que quiera, eso es el sufragio directo con o sin el censo. ¡El sufragio no es mas, pues, que el ins­trumento de la tiranía, de la corrupción! ¡No se cogen higos de los espinos, ni de las zarzas racimos de uvas! como dice el adagio. Ese spoliarum político social es digno de mirarse con atención y deten­ción por los hombres pensadores y sobre todo por los Jefes cíe nues­tros partidos políticos para que pongan pronto, eficaz y saludable remedio y nos libren de esta peste comicial que padecemos hace muchos años, y que nos va á conducir donde nadie puede predecir, porque se está jugando con fuego con una temeridad pasmosa. ¡Las listas electorales no bajan hoy de costar a las Diputaciones la friolera de un millón de pesetas, doble ó triple á los ayuntamientos, doscien­tas cincuenta mil los gastos y excesos de las elecciones provinciales y un millón lo menos las municipales! Apúntense esas cifras los entusiastas del sufragio universal.

El self government, ha dicho el austero Azcárate, no solo con­siste en votar, pues, el pueblo que vota no es dueño de sus destinos, eso es confundir la representación con la delegación y autorizar las dictaduras parlamentarias. Un hombre experimentado en política y en administración afirma que, del pueblo que posee á la vez la liber­tad y la centralización administrativa y sobre todo sin disfrutar el sufragio universal, no puede ni dirigirse desde el poder ni gober­narse á si mismo». Bluntschli renombrado profesor a la Universidad de Heidelberg dice, que el sufragio universal ha convertido el cuer­po electoral en un montón de arena que deshace el viento y después de flotar en menudo polvo por la atmósfera, viene á caer sobre la tierra en revueltos torbellinos. Lorimer afirma que el sufragio ha convertido al cuerpo electoral en un rebaño que se valúa por el nú­mero de cabezas solamente. Los que consideran el sufragio, (dice Toquevilla, cuya autoridad no puede rechazar ninguno que de demócrata se precie) como una garantía de bondad de las elecciones se hacen una ilusión completa. Con el sufragio universal, ha di­cho el diserto D. Francisco Silvela, se podrá gobernar una Nación, pero es imposible administrar bien, ni los municipios ni las Diputa­ciones, y una experiencia tan larga como dolorosa y concluyente viene á comprobar esa afirmación tan acertada de ese conspicuo español, mas hombre de administración que sectario político.

El sufragio es una función y no un derecho y por tanto exige condiciones en el que ha de ejecutarla para que esas condiciones capaciten y garanticen el buen desempeño de esa función tan augusta. La libertad política, mejor dicho, el voto no puede tener ninguna estima para los que carecen de bienestar y por eso venden el sufragio al quien se lo paga ó por agradecimiento á quien les da de comer ó dis­pensa favores, por eso raras veces cada voto es la expresión de la vo­luntad del elector cae ahí que la libertad política sin el bienestar sea una miserable é hipócrita servidumbre. Además el cuerpo electoral falto de criterio, anémico de energía y apático por inercia no busca como debiera a los elegibles mas aptos para los cargos populares, sino por el contrario, se deja arrastrar y hasta imponer por los inquietos é in­trigantes mangoneadores políticos que casi todos llevan segundas miras al presentarse al público sacrificándose como redentores del pueblo el que deja olvidados en sus casas á los que realmente pudieran administrarlo y regenerarlo, postergándolos por gente mañosa é intrigante que más busca en esos cargos los provechos que la honra que confieren cuando bien se desempeñan.

Una de las consecuencias mas funestas del falseamiento del su­fragio por codicia del poder es la esclavitud voluntaria á que se somete el país envenenado par el peor de los tóxicos, por el indiferen­tismo y por el pesimismo que lo tienen anestesiado, sin esperanza de alivio, solo confiado en la Divina Providencia, porque los hombres no solo lo tienen abandonada sino aniquilado y envilecido. Las cor­poraciones populares esclavas también del poder tienen perturbada su administración por la deletérea política, así que es preciso para bien de los partidos políticos y sobre todo para bien del país que cese esa corrupción tan nauseabunda, deprimente y letal del oro, del miedo y de la ignorancia, por lo menos para las elecciones de la administración local, separando el electorado político del de las corporaciones administrativas locales y que el poder ejecutivo en vez de ser el árbitro de los destinos de la Nación, sea no mas un so­berano que reina sobre un pueblo que se gobierna á sí mismo y así concluirá el divorcio creado entre la sociedad y la política, y con­cluirá también la corrupción de electores y elegibles, no menos fu­nesta á los pueblos que la de los reyes y cortesanos, y se atenuará la acción letal del caciquismo, ese parásito del sistema parlamentario. El partido obrero, que se va al fondo de la cuestión, llama al sufragio universal arma de papel con la cual no puede hacerse daño alguno al adversario y este hiere de muerte al proletariado. Los socialistas concluyen por rechazar el sufragio universal coma una insulsez política con que se quiere entretener y engañar al pueblo que si legal­mente ha sido proclamado soberano, en realidad sigue siendo esclavo Observa Laveley, que existe una gran atracción natural entre la soberanía y el sufragio universal, que habrá de imponer en tiempos no lejanos, un nuevo orden social, y de ahí el antagonismo que, se­gún Secretán, existe entre el orden económico actual y el sufragio universal del cual no saben como desprenderse los países en que funciona y presagia grandes trastornos el día que ese antagonismo estalle; porque, como dice acertadamente el mismo Laveleye, la li­bertad política de que el obrero solo hace uso de tarde en tarde, no puede en modo alguno compensar su servidumbre en el orden económico.


Rechazando, como rechazamos en absoluto la ingerencia de la mefítica política en las corporaciones populares á quienes es preciso redimirlas de la esclavitud en que las tienen el bastardo egoísmo de nuestros partidos políticos, esa plaga social que hay que extinguir por inanición, dicho se está que no admitimos para la elección de las corporaciones locales ni el sufragio universal, ni el restringido, ni el procedimiento acumulativo, ni el de cociente, ni el de coeficiente, procedimientos muy bonitos y muy alambicados como hechos para el juego á turno de los partidos en el poder con minorías que di­viertan al país y con mayorías que se lo coman, pero que ninguno de esos procedimientos electorales está libre del soborno en los ele­gibles, ni de la venalidad de los electores, ni de la corrupción de unos y otros, y sobre todo de la influencia oficial. Las corporaciones lo­cales se deben de dedicar á administrar y fomentar sus intereses morales y materiales exclusivamente y por tanto debe evitarse a todo trance, con toda previsión y con toda cautela, que continúen en manos de sectarios y del proselitismo, rescatándolas de la servi­dumbre en que viven y regenerándolas con savia nueva y con san­gre pura y oxigenada que las vivifique y las haga robustecerse y desarrollarse dentro de su propia órbita, para bien de sus adminis­trados y de la prosperidad nacional que está encarnada exclusiva­mente en la vida local. El cuerpo electoral debe de fijarse en lo que el gran Le Play llamaba autoridades sociales, es decir, en los hom­bres de bien, proba vira, esas nobles figuras independientes y honra­das que extrañas á las agitaciones de la vida pública y absorbidas por la práctica de un arte ó de una profesión, son los mejores maestros de la vida y del gobierno local que de hecho dirigen en todos los pueblos prósperos, inspirando respeto, afecto y consideración, ejer­ciendo su influencia por el régimen de coerción moral, porque ansían la paz social, de ahí el patronato que deben de ejercitar sobre las corporaciones populares. Pero desde que se han desarrollado las costumbres llamadas democráticas, estas autoridades están menos dispuestas que nunca á afrontar los crecientes rigores del sufragio popular y la dura competencia de los que lo soliciten, y por otra parte como carecen de las pasiones que tanto gustan los partidos políticos y de la flexibilidad de carácter que permite el acceso cerca de los go­biernos, apenas atraen hacia ellas la atención pública, quizás porque brillan en la vida privada, en el hogar de la familia, verdadera escuela del ciudadano así para mandar como para obedecer, es decir, pa­ra aprender las prácticas de libertad y de autoridad bajo la égida del amor paternal, y estos grupos sociales son el plantel de los dignatarios del gobierno local, como este es y debe ser el semillero de donde salen las notabilidades que han de tomar parte en la admi­nistración de las Provincias y del Estado.

El procedimiento que proponemos para la elección de las cor­poraciones locales, esta libre de la despótica coacción oficial, de corrupción tiránica de los elegibles y de la cínica venalidad de los electores, y, con él se ahorran los gastos y excesos de las elecciones, esas fiestas de Baco, gastos que no son partida moral y materialmente despreciable, pues no bajan de 2.50.000 pesetas cada elección provin­cial y 1 .000.000 las de concejales, y esos gastos son la causa de que impere la plutocracia en las corporaciones locales y cuyo monopo­lio concluirá con este procedimiento electoral; es decir tiene todas las condiciones apetecibles para que de los comicios salgan admi­nistradores de los bienes comunales, no explotadores del cargo; pero tiene un leve defecto, que es procedimiento indígena, es decir, genuinamente español y acaso por eso, a pesar de su virtualidad y de los prodigiosos resultados en siglos que ha viene usándose, haciendo la felicidad de los que la aplican, quizás por eso, repetimos, poco conocido, si es que no deliberadamente olvidado por prevenciones, tan incomprensibles como injustificadas ante la sana razón y ante la conveniencia pública, de todos nuestros gobernantes, pero ya aplicado con acierto para el jurado. A fin de evitar tanto mal y co­rrupción tanta, hay que ir a la insaculación, no de los elegibles, sino de los electores, al juramento de los compromisarios electos á suer­te y á su incomunicación inmediata y absoluta y no suspendiéndose el acto hasta lograr elección, y por último condicionando suficien­temente las cualidades de los elegibles; así todos y ninguno tendrán derecho electoral. A este fin la ley prescribirá el día que ha de hacerse la elección que habrá de ser festivo, reuniéndose todos los electores de cada sección ó colegio, siendo el presidente el de mas edad y actuando de secretarios los dos mas jóvenes; á esta junta con­currirán personas debidamente apoderadas de viudas y menores quienes tendrán el concepto de electores, pues anómalo es no ten­gan intervención en el común cuando las leyes civiles les reconocen personalidad jurídica. Los electores que no concurran á la convo­catoria, pagarán diez pesetas de multa al erario municipal, perde­rán la capacidad de elegibles en la elección convocada y el de electores y elegibles en las dos siguientes. El que reincidiese será corre­gido con doble multa y á la tercera vez entregado á los tribunales. Se pondrán en papeletas todos los nombres de los electores, que será precisa condición sean mayores de edad, sepan leer v escribir, llevar dos años de vecindad, ser de estado seglar, no estar incluidos en las listas de beneficencia y no cobrar de fondos del presupuesto del Estado ni de las corporaciones locales, ni ser miembro de ellas.

Una vez colocadas en la urna todas las papeletas con el nombre de los electores que irán leyéndose al depositarse en ella, se las mezclará bien y por un niño menor de ocho amos se sacarán nueve pa­peletas y los electores cuyos nombres contengan serán los compromisarios; sino estuviesen todos presentes se completarán sacando las papeletas necesarias, procurando siempre remover la urna cada vez que se saque una papeleta. Inmediatamente los compromisarios prestarán juramento ante el Presidente de cumplir fiel y lealmente su deber por el bien público y serán incomunicados en habitación aislada é inmediata á la que se verifique la reunión de electores, sus­pendiéndose la sesión. Reunidos los compromisarios, se constitui­rán en junta bajo la presidencia del de mas edad, actuando de secre­tario el mas joven y enseguida después de deliberar sobre las personas que crean mas aptas para el cargo, procederán á la elección de la que consideren mas meritoria, por votación nominal a pluralidad de votos, extendiéndose por el secretario el acta que firmarán todos los compromisarios y que se entregará por el compromisario pre­sidente al que lo sea de la junta electoral, el que dará cuenta á los electores del acta de elección y después de extenderse acta de todo, así como de las protestas si las hubiere, pasará inmediatamente todo lo actuado al ayuntamiento, levantándose la sesión. Si no hu­biese habido elección, por no ponerse de acuerdo los compromisa­rios y resultar no tener mayoría ningún candidato, se hará constar así en el acta de reunión, dándose cuenta inmediatamente al colegio para proceder enseguida á sacar á suerte de la urna otros nueve electores que sean compromisarios, procediéndose según queda va indicado, hasta lograr se verifique la elección, y si fuese nece­sario recurrir hasta terceros compromisarios, estos quedarán en sesión permanente é incomunicados también, hasta lograr se verifi­que la elección. Los compromisarios no podrán aceptar, ni ellos, ni sus padres, hijos ó hermanos, cargo alguno retribuido en los pre­supuestos del Estado o de las corporaciones locales, excepto los pro­vistos por oposición, mientras estén en ejercicio los concejales electos. Los ayuntamientos procurarán hacer la división de colegios de forma que á cada uno le toque elegir un concejal, dividiéndose en secciones de 100 á 200 electores cada una cuando más; cada pueblo agregado para constituir ayuntamiento formará colegio separado; al día siguiente de la elección se hará el escrutinio por los secretarios de las secciones, que llevarán copia del acta respectiva y credencial, que acredite su nombramiento; el escrutinio se hará á presencia del ayuntamiento reunido al efecto, quien resolverá en el acto sobre e las protestas ó incapacidades de los electos.Para ser elegible se requieren las condiciones siguientes:

1ª Ser elector.


2.ª Llevar cuatro años de vecindad.

3.ª Estar rehabilitado en caso de haber hecho quiebra.

4ª Haber sido declarado inculpable en caso de haber sido con­cursado.

5ª No estar procesado ni haber sido condenado por comisión de delito.

6ª No ser deudor á los fondos de las corporaciones, ni del estado, ni aun como segundo contribuyente.

7ª No cobrar de sociedades subvencionadas por el Estado ó por corporaciones locales.

8ª No estar impedido intelectualmente, ni tener impedimento físico que le imposibilite para el cargo.

9ª No haber ejecutado actos ni omisiones, que aunque no penables, los hagan desmerecer en el concepto público.

10º No tener contienda con el Ayuntamiento o Diputación provincial.

Los jueces municipales no serán electores ni por tanto elegibles. A los que han de recibir y desempeñar los cargos populares es preciso inculcarles que deben de recibirlos como una carga y como un deber, con su inmediata responsabilidad, mirando al cumpli­miento de este deber como una obligación de justicia y realizándolo con acendrado y puro amor y con ferviente celo sin desmayos por el temor, sin olvidos por el egoísmo y sin debilidad por mezquinos apasionamientos; no recibiendo la investidura de magistrados del pueblo por satisfacciones de pueril vanidad, ni por la ambición tirá­nica de mando, ni por el vil deseo de bajas venganzas, ni por mez­quinas miras egoístas, ni por el desvanecedor deseo de un encum­bramiento ¡no! que todo eso envilece á los hombres y tiene deshon­rados esos cargos á los que deben de ir los que se sientan capaces y sobre todo enardecidos por el amor á sus ciudadanos y al pueblo donde viven, en una palabra, que tengan conciencia clara de sus deberes y muy presente la sana doctrina que encierran los siguien­tes versos del letrero colocado sobre la puerta del consistorio de Mondoñedo.

Aquí dentro no ha lugar
Pasión, temor ó interés,
Solo el bien público es,
lo que aquí se ha de mirar
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Todos los cargos de las corporaciones populares serán insolicitables, obligatorios, irrenunciables, juramentados, periódicamente renovables, irreelegibles, gratuitos y sujetos fetos a responsabilidad, habiendo de ser residenciados los que los desempeñen al cesar en ellos. lnsolicitables, para cortar las intrigas y corrupciones, no pu­diendo ser electo ninguno que lo haya gestionado de los compromi­sarios de palabra, por escrito ó por tercera persona. De esta manera los electores buscarán á los que merezcan ser elegidos y no se dará el escándalo de que la ambición y el egoísmo se echen por esos mundos de Dios, con la vergüenza á la espalda y la audacia al rostro á excitar y mover acaso demasiado persuasivamente al cuerpo elec­toral, que de ordinario se vuelve todo oídos y se deja querer asazmente. Obligatorios, por ser un deber de todo ciudadano la gestión del procomún. Irrenunciables, por la misma razón que sin obliga­torios. Juramentados, porque al recibir una investidura por minis­terio de la Ley no pueda rechazarse á sí propio, no debiendo negar la Ley que lo eleva, sin inconsecuencia y sin deslealtad manifiesta. A los demócratas que rechacen el juramento, debemos recordarles estas palabras de una autoridad para ellos irrecusable. Tocquevílle. «Me inclino a creer, que si el hombre carece de fe, no puede ser libre y que si ha de mantener la libertad, es preciso que crea en Dios”. Periódicamente renovables por terceras partes, para evitar la avaricia del poder y los abusos que son consiguientes y por terceras partes para que la experiencia, el hábito y la tradición no se pierdan en la administración local y ésta quede al propio tiempo impregnada de la variable opinión pública. lrreelegibles, para evitar las ambiciones personales, las coacciones autoritarias, el santonismo y las dictaduras del caudillaje. Gratuitos, para que jamás exciten la codicia del que los desempeña, ni el ansia de poseerlos. Sujetos a responsabilidad , si la responsabilidad es consiguiente á todo acto humano, con más razón debe exigirse a los mandatarios del pueblo, para quien esa responsabilidad es una garantía y así se evitarán las arbitrarie­dades. Incompatibles con todo otro cargo electivo ó retribuido, para evitar toda querencia al mando y que el acumulamiento de obliga­ciones impida el buen desempeño del cargo. Residenciados, para dar el veredicto y la sanción popular á su gestión administrativa y hacer efectivas las responsabilidades si las hubiere ó el certificado ó atestado de la estimación y del agradecimiento del pueblo á sus ma­gistrados que !layan cumplido como buenos en el desempeño, de su cometido.

La irreelegibilidad evitará que jueguen á repetir los políticos de ofi­cio que le han tomado el gusto al cargo, desahogando sus apetitos en el mangoneo, y con ella también desaparecerán los enfatuados que en su reelección fundan el pedestal de hombres necesarios sin los que la administración local habría de dejar de funcionar y tener qué pararse, porque sin sus luces y sin su impulso todo queda a oscuras; la irreelegibilidad también condenará á perpetua oscuridad á muchos faroles que van a las corporaciones locales, como van á las cofradías, á las juntas de casinos y de sociedades cómico-lírico-dramáticas y a todas las juntas y juntillas habidas y por haber, tan solo por exhibir su entidad y por dar a conocer sus universales aptitudes y que por cucharear en todo, resultan estos zascandiles meticones, como dicen en Castilla, unos destripacharcos, por supuesto siendo en todas partes unas hormiguitas que no van ni vienen en balde y unas abejitas que de todo elaboran cera y miel. A los que creen que la reelección es el premio al buen desempeño del cargo, habremos de manifestarles que hemos llegado por desgracia á unos tiempos tan menguados y conturbados en que el cumplimiento del deber necesita de esos alicientes y de esos vanos estímulos, pero también suele ser ordinariamente el pretexto para encumbramiento del egoísmo solapado y de bastardas ambiciones que hay que acallar y extinguir con mano férrea y sin contemplación. Una circunstancia tan solo pudiera abonar la relación: la práctica y conocimiento que de la cosa pública se adquiere con la larga permanencia en los car­gos de la administración local, pero esta no es tan difícil, inescru­table é incomprensible para los hombres de buena voluntad y celo­sos del bien público que no olvidan que los cargos populares son una carga a onerosa y gratuita que hay que conllevar por adra, y no explotarla como un monopolio de políticos cucólogos, que han constituido una oligarquía en los tiempos democráticos que corremos. Por otra parte los grandes y extraordinarios servicios, esos que dejan huella y remembranza en las generaciones, esos se recom­pensan con premios y galardones que hagan tan imperecedera la abnegación y fama renombrada de los que lo merecieron, como el perdurable agradecimiento de los que los otorgaran, sirviendo así de modelo ejemplar y de edificación perpetua á la posteridad.

La renovación de las corporaciones populares se hará por terce­ras partes á fin de que la administración local no sufra cambios tan frecuentes en su personal, cambios que tanto malean y tantas con­cupiscencias despiertan, resultando así que el elemento permanente preponderara sobre el variable, y de esa manera se evitarán revan­chas de los bandos, que tanto enardecen los ánimos; el prolongar­se la duración de los cargos por seis años, resultará en beneficio de la práctica y experiencia administrativa, que es lo que debe procurar el legislador. La movilidad tan característica de las democracias, de­be realizarse en la írrelegibilidad extensiva hasta el padre, hijo ó her­mano del que cese, á fin de prever y evitar el cesarismo y caudillaje que de servidores del pueblo se conviertan en amos. El hueco menor o sea el plazo de tiempo que puede existir para la reelección ha de ser igual al tiempo que dure el carpo, es decir que entre la cesación y la reelección han de mediar una elección ordinaria. La responsa­bilidad á los concejales se la exigirá residenciándolos lea asamblea municipal.

Este procedimiento electoral tan sencillo como libre de toda coacción, es ni más ni menos que el que preceptúa la legislación vas­congada. «Esa organización político administrativa que (ha dicho un sesudo escritor) es un conjunto que se admira por su sencillez, por su armonía y por la solidez que se advierte en la parte y en el todo del mecanismo que lleva siglos y siglos funcionando sin el me­nor quebranto. Las ruedas de los concejos, de los ayuntamientos, de las hermandades v de las cuadrillas de la Provincia, marchan con toda regularidad y orden en sus respectivos centros, sin rozarse mas que lo que es indispensable para producir el movimiento y el enlace general que constituye el mas perfecto sistema digno del estudio concienzudo de los filósofos y publicistas que se admiran de este pueblo, que lo mismo hoy que en los siglos que pasaron y los que están por venir, ni ha deseado, ni desea, ni deseará otra cosa, que conservar este sagrado depósito de buena administración y felicidad pública. Los grandes fenómenos político-sociales, son insignificantes si se comparan con este. La historia, la vida de todos los pueblos se emplea en variaciones estériles, en continuas y sangrientas luchas de administración y de gobierno. El pueblo vascongado es el único en el mundo que permanece siempre incólume entre el cúmulo de ruinas que cubren el universo. ¡Bendito sea Dios una y mil veces ben­dito! por haber elegido pueblo tan reducido y pobre para ejemplo tan grandioso, para confusión y enseñanza de la soberbia humana. (Or­tiz de Zárate). En el Congreso de_ Viena en 1.814, dijo un diplomá­tico, par cierto no el Español, hablando de la organización vascon­gada: Conservemos ese grano de almizcle que perfuma toda Europa.¡ Y pensar que nuestros gobiernos en su insensatez y en su demencia han intentado y han atentado contra ese precioso organismo, cuan­do lo más patriótico hubiese sido hacerlo extensivo á toda la Na­ción, igualándonos y unificando nuestra legislación municipal y pro­vincial, no por depresión como se ha hecho, sino por elevación!

No desconocernos !os inconvenientes que presentará en la prácti­ca y las prevenciones que ha de despertar el procedimiento electoral que proponemos al aplicarlo en las graneles poblaciones, en cuyos colegios el número de electores será considerable y por tanto mu­chas las secciones y también por ser acaso exiguo el número de com­promisarios que proponemos, porque de ser mas extenso dificultaría la elección, pero no vemos inconveniente que sea proporcional al número de electores en un 10 por 100 en cada sección ó colegio. De no aceptarse el procedimiento electoral vasco que tan admirables resultados da en aquel admirado país tan diestramente gober­nado y que conceptuamos que ese modus elegendi sería la panacea para el resto de España, podría en otro caso adoptarse el sistema dinámico de Lorimer, algo atenuado en su acumulación de votos, en combinación con el de cociente ideado por Andrae que sería aplicable para la administración local, pero no libre de la coacción de los elegibles, de la influencia oficial de los gobiernos y, de la ve­nalidad de los electores, y por tanto...........................

Los elementos tan valiosos que están alejados y hasta asustados de las miserias de nuestra estrecha política, serían atraídos á los car­gos populares, haciéndoles á estos mas independientes del poder, va­riando el procedimiento electoral, instrumento de los mas intrigantes, de los mas audaces y de los más embaucadores ó de los que mas re­cursos cuentan para manejar la voluble y asaz asequible mayoría de los electores; las personas de probidad, los hombres de bien irían á prestigiar y rehabilitar esos cargos deshonrados sino fuesen tan políti­cos como poco administrativos, tan públicos si fuesen menos privados, y después las nulidades que llegan a ellos, todos sabemos como se engríen y se enfatuan en ellos y, se engolondrinan con ellos, creyendo en su inepcia y en su nesciencia, solo comparables con su tan osada ambición y mareo cerebral, que son acreedores á tanta distinción y sobre todo que están honrando el cargo, y, que son tan indis­pensables que no tienen sustituto. ¡Pobrecillos! compadezcamos estas pequeñeces y estas debilidades de nuestros políticos. Por otra par­te, es verdad también que el agradecimiento, ya que no la recom­pensa se escatiman demasiado por nuestra voluble opinión pública á las personas que le demuestran ser sus verdaderos padres, pospuestos á sus embaucadores padrastros, así que muchos tienen pre­sente el adagio que el que hace bien al común no hace á nengún y el que olvida este adagio sabe menos de política que el alguacil del úl­timo ayuntamiento de España, de política parda por supuesto. De ­todos modos se hace necesario sacar de la inercia y del indiferen­tismo y acaso también del egoísmo a la gente de juicio y de poder encerrada en el fatal ¿ a mi que ? haciéndole ver los perjuicios en ge­neral que de su vituperable conducta se originan y se irroga á sí propia, y que comprenda también que no solo nos debemos á nosotros mismos, sino que la patria

Elías Romea
ADMINISTRACIÓN LOCAL, Almazán 1986, pp. 129-143