martes, febrero 19, 2019

LA FORZOSA INCORPORACIÓN DE SEGOVIA A CASTILLA Y LEÓN: FIDELIDAD EN LA DISCREPANCIA (Jesús Fuentetaja Sanz)

LA FORZOSA INCORPORACIÓN DE SEGOVIA A CASTILLA Y LEÓN: FIDELIDAD EN LA DISCREPANCIA

facilito el enlace a la web de las Cortes de Castilla y León, en donde han colgado el libro recientemente editado por la Cámara, sobre la peculiaridad de Segovia en la construcción de la autonomía regional. En el mismo colaboro poniendo la nota discordante a la versión oficial. 

Jesús Fuentetaja Sanz






Una vieja reivindicación segoviana (José Luis Salcedo Luengo)

José Luis Salcedo LuengoUna vieja reivindicación segoviana

http://www.eladelantado.com/opinion/jose-luis-salcedo-luengo-una-vieja-reivindicacion-segoviana/

El centralismo de Valladolid (Jesús Fuentetaja)

Jesús Fuentetaja El centralismo de Valladolid

http://www.eladelantado.com/opinion/jesus-fuentetaja-el-centralismo-de-valladolid/

martes, febrero 12, 2019

Castilla, coged lo que queráis, o no (Juan Pablo Mañueco )

Juan Pablo Mañueco Martínez 
‎11‎ de ‎feb. a las ‎13‎:‎09
PREGUNTA A TANTOS JUANES Y MIGUELES SIN CASTIELLA

Desde nací, me siento Juan sin Tierra.
No de Castilla hablaronme en escuela,
luego a emigrar dijeron: “vete, vuela”…
Seguí pasos de un Cid que se destierra.

Desde el XX, Miguel me sé sin Tierra:
Castilla me expulsaron, de su estela;
Alcalá es otra cosa se revela
y mi Quijote a mí se le deshierra.

Desde el XX, me sé Jorge sin Tierra:
Palencia la expulsaron y mi espuela
no puede ir a morir a Cuenca. Anhela
acabe esta angustia a Castilla entierra.

Desde el XX, me siento Ruiz sin Tierra:
de Hita arcipreste, la tierra gemela
de Alcalá do nací, a la paralela
Castiella y su serrana verde Sierra.

Desde el XX, me sé Alfonso sin Tierra:
Diez a Toledo, que a Castilla en vela,
guarda, cultura, lengua, airosa tela
de sus naves navega y nunca cierra.

Pon aquí el nombre, tú, lector sin Tierra,
que en XX te has quedado sin Castiella,
Pregúntate: ¿por qué me privan de ella?

Juan Pablo Mañueco

Algunas respuestas a esa pregunta final y al absurdo de las anteriores descastellanizaciones:

CONTRA LA LEYENDA NEGRA CASTELLANA

sábado, febrero 02, 2019

La fiesta de San Sebastian y las mujeres soldados de Navafría (J. Fuentetaja)

La fiesta de San Sebastian y las mujeres soldados de Navafría
J. Fuentetaja



Evocaciones navideñas: Radio Segovia y el camello cojito de Ismael (J. Fuentetaja)

Evocaciones navideñas: Radio Segovia y el camello cojito de Ismael


J. Fuentetaja

http://www.eladelantado.com/opinion/evocaciones-navidenas-radio-segovia-y-el-camello-cojito-de-ismael/

Lugares segovianos no integrados en ninguna comunidad (J. Fuentetaja)


J. Fuentetaja – Lugares segovianos no integrados en ninguna comunidad







http://www.eladelantado.com/opinion/tribuna/j-fuentetaja-lugares-segovianos-no-integrados-en-ninguna-comunidad/

Las últimas Navidades en Segovia de Enrique IV y su hermana Isabel (J.Fuentetaja)


Las últimas Navidades en Segovia de Enrique IV y su hermana Isabel


J.Fuentetaja

http://www.eladelantado.com/opinion/las-ultimas-navidades-en-segovia-de-enrique-iv-y-su-hermana-isabel/

¿Pudo haber sido asesinado Enrique IV de Castilla? (II de III) (Jesús Fuentetaja)

¿Pudo haber sido asesinado Enrique IV de Castilla? (II de III)

Jesús Fuentetaja



http://www.eladelantado.com/opinion/pudo-haber-sido-asesinado-enrique-iv-de-castilla-ii-de-iii/

La proclamación de Isabel como reina en Segovia (I de III) (J. Fuentetaja)

J. Fuentetaja – La proclamación de Isabel como reina en Segovia (I de III)


http://www.eladelantado.com/opinion/tribuna/j-fuentetaja-la-proclamacion-de-isabel-como-reina-en-segovia-i-de-iii/

Deja que los muertos entierren a sus muertos (J. Fuentetaja)

J. Fuentetaja – Deja que los muertos entierren a sus muertos






http://www.eladelantado.com/opinion/tribuna/j-fuentetaja-deja-que-los-muertos-entierren-a-sus-muertos/

¿Reconquistar Madrid? (Jesús Fuentetaja)

Jesús Fuentetaja – ¿Reconquistar Madrid?

http://www.eladelantado.com/opinion/jesus-fuentetaja-reconquistar-madrid/

J. Fuentetaja – Buscando a Dios en los pucheros de la música castellana (J. Fuentetaja)

J. Fuentetaja – Buscando a Dios en los pucheros de la música castellana

http://www.eladelantado.com/opinion/tribuna/j-fuentetaja-buscando-dios-los-pucheros-la-musica-castellana/

J. Fuentetaja – El día de la Almudena o la devolución de visitas (J. Fuentetaja)

J. Fuentetaja – El día de la Almudena o la devolución de visitas


http://www.eladelantado.com/opinion/tribuna/j-fuentetaja-dia-la-almudena-la-devolucion-visitas/

La generación del pinar (Jesús Fuentetaja)

Jesús Fuentetaja – La generación del pinar

http://www.eladelantado.com/opinion/jesus-fuentetaja-la-generacion-del-pinar/

“Qué demonios pasa con el diablo” (Jesús Fuentetaja)

Jesús Fuentetaja – “Qué demonios pasa con el diablo”


Santos segovianos: de S. Frutos a S. Alfonso Rodríguez (J. Fuentetaja)

J. Fuentetaja – Santos segovianos: de S. Frutos a S. Alfonso Rodríguez


http://www.eladelantado.com/opinion/tribuna/j-fuentetaja-santos-segovianos-s-frutos-s-alfonso-rodriguez/

PRIMERA VUELTA AL MUNDO (Juan Pablo Mañueco)


PRIMERA VUELTA AL MUNDO

(cuyo V Centenario ha comenzado en 2019 y durará tres años: lo mismo que la Expedición).

Naos castellanas: Victoria - Santiago - Trinidad - Concepción y San Antonio.

Expedición de la Especiería, que Gonzalo Gómez de Espinosa, marino burgalés y segundo almirante de la Expedición castellana, probablemente traicionado por Elcano en Indonesia, decidió ÉL, SOBRE LA MARCHA, que se transformara en Vuelta al Mundo.

Sin embargo de donde he sacado la imagen insiste en llamar a la Expedición sólo de "Magallanes - Elcano".

Aquí narro los pormenores de aquella Expedición Naval y los motivos para pensar en una más que probable traición final (que otra anterior está probada) de Juan Sebastián Elcano a sus almirantes, Magallanes y Espinosa.



Información en papel de estos hechos y otros muchos más:



lunes, enero 14, 2019

web de Cayetano Enríquez de Salamanca

Se han incluido recientemente en la web de Cayetano Enríquez de Salamanca


,entre otras, las siguientes publicaciones:

Alcalá de Henares

Mapa de Gredos

sábado, enero 05, 2019

Notas diferenciales de las Merindades de Castilla y de las Comunidades de la Extremadura Castellana (Gonzalo Martínez Díaz)


Notas diferenciales de las Merindades de Castilla y de las Comunidades de la Extremadura Castellana







Este artículo es un extracto literal de la primera parte, capítulo 2, de la obra de cabecera del medievalista burgalés Gonzalo Martínez Díez:

Martínez Díez, Gonzalo (1983). Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana. Editora Nacional, Madrid. ISBN: 84-276-0646-X

Actualmente el libro, descatalogado, ha sido reeditado por la editorial Maxtor de Valladolid en edición facsímil. Puede conseguirse a través de este enlace. 



Por su parte, la editorial Maxtor, titular de los derechos de autor de la obra mencionada, ha autorizado a la Asociación Castilla a la reproducción de este capítulo sin ánimo de lucro, con el único objetivo de favorecer la difusión de la cultura y el conocimiento de la historia.

Las Merindades de Castilla

La primera repoblación de la cuenca del Duero, la que se hace entre los años 850 y 975, partiendo de la base cantábrica, del baluarte defensivo creado por Alfonso I (739-757), allí donde acaba la meseta y comienzan las primeras estribaciones de la cordillera cantábrica, va a seguir una pauta organizativa uniforme, lo mismo en la zona leonesa que en la castellana.

Aplicando viejos principios jurídicos tradicionales de origen romano, todas las tierras abandonadas (y lo son todas las de la meseta) pasan a ser propiedad del Rey, integrándose en su patrimonio, que no distingue entre patrimonio de la Corona y el del Rey como persona privada; así, el Rey se convierte inicialmente en el propietario universal de todas las nuevas tierras que se abren a la repoblación de los siglos IX y X.

Este carácter realengo inicial de todas las tierras nuevas de repoblación no se va a mantener por mucho tiempo, pues muy pronto, casi desde los mismos inicios de los primeros asentamientos de población, el Rey va a hacer cesión de algunas porciones del realengo en favor de los magnates e infanzones que dirigen o colaboran en las tareas de repoblación y en favor de entidades eclesiásticas, como monasterios, iglesias catedrales o no catedrales.


Estas porciones cedidas por el Rey y segregadas del realengo constituirán los dominios señoriales de los magnates e infanzones y los abolengos del clero, tanto regular como secular.

Característica de estos dominios señoriales y abadengos será su relativa escasa importancia frente al realengo, al menos durante los siglos IX y X, y esto por dos razones: primera, cuantitativa, porque ninguno de ellos alcanzaba a competir, ni de lejos, con la extensión del realengo; y segunda, por su carácter disperso, porque tanto los dominios señoriales como los abadengos no formaban un todo continuo y compacto, sino que se hallaban diseminados en docenas de villas y centenares de heredades separadas muchas veces por varias decenas de kilómetros.

Al lado de esta propiedad superior y eminente en manos del Rey, de la Iglesia, de los magnates y de algunos infanzones, y coexistiendo con ella, existía otra propiedad inferior e inmediata que recaía sobre las mismas tierras, y era la que correspondía a los cultivadores y labradores, hombres libres en su mayoría o en su casi totalidad, los cuáles también tenían unos derechos sobre las tierras que trabajaban, que podían vender o donar en vida o en muerte en favor de otros cultivadores o de la Iglesia, mientras esto último no fue prohibido, y aún a favor de los mismos magnates e infanzones poseedores de la propiedad superior o eminente.

Su única obligación respecto del primer propietario era abonar el censo o cumplir las obligaciones establecidas por la costumbre o por la carta de asentamiento, que no solía referirse a las tierras cultivadas en concreto, sino a un tanto por hogar: bajo este sistema social tiene lugar la repoblación de la meseta en los siglos IX y X.

El sistema político-administrativo era igualmente simple y jerarquizado: al frente de todo el reino, el Rey, que reúne, conforme al derecho consuetudinario, todos los poderes políticos, judiciales y militares. Inmediatamente debajo del Rey, al menos en lo que se refiere a Castilla, estaban los condes, delegados regios removibles que gobernaban diversas comarcas del reino, y debajo del conde, como delegados suyos, estaban los jueces o sayones, que desde un castillo regían pequeños territorios llamados alfoces o suburbios.

Dentro de los alfoces, que era el tercer escalón político-administrativo del territorio, ya solo tenían cabida las aldeas, los centros de población local, generalmente muy diminutos, grupos humanos de cinco a veinte familias, y muy numerosos; su número, por lo que sabemos, era más del doble de los pueblos actuales. Cada una de estas aldeas tenía su término, y su conventus vicinorum o concilium (concejo) era competente en los asuntos que afectaban a todos los vecinos y en la regulación de pastos, montes y aprovechamientos comunales.


Pero las aldeas, salvo excepciones irrelevantes, no estaban jerarquizadas entre sí, ni siquiera la aldea que rodeaba al castillo, residencia del juez o sayón y cabecera del alfoz, tenía ninguna autoridad sobre las demás aldeas del alfoz; los jueces o sayones de los alfoces, a su vez, solo obedecían al conde respectivo, y éste, al Rey. La organización ciudadana no rebasaba el nivel local de cada asentamiento humano, y, naturalmente, su concejo no extendía sus competencias más allá de los estrechos límites del término de ese asentamiento.

En Castilla, cuatro serán los condados de Fernán González y sus sucesores: Álava, Castilla, Asturias de Santillana y Monzón; a ellos se unirá en el siglo XII un quinto condado para formar el reino de Castilla; ese quinto condado será el de Liébana-Saldaña-Carrión. Así se formará el reino de Castilla en 1157 (1), y su territorio constituirá desde el siglo XIII, después de la reunificación con el reino de León, la Merindad Mayor de Castilla.

La organización de los condados desaparecerá sustancialmente en el siglo XI, y será sustituida por los tenentes directamente dependientes del Rey, que estarán al frente de uno o varios alfoces; la figura semi-militar del tenente será muy pronto flanqueada por el merino del Rey, de carácter más económico-administrativo-judicial, figura que acabará por prevalecer y desplazar a los tenentes hasta que todo el territorio de Castilla aparezca en el siglo XIV dividido en las 19 merindades menores bajo la superior autoridad del Merino Mayor de Castilla.


Durante esta evolución, que hemos descrito muy someramente y que tiene lugar entre los siglos IX al XIII, queremos todavía señalar cómo antes del siglo XI algunos condes en sus territorios consiguen apropiarse de todo o gran parte del realengo, que pasa a engrosar el patrimonio familiar; y cómo también las continuas donaciones de los reyes en favor de infantes, magnates e infanzones, consiguen menoscabar gravemente el realengo, que se reduce ya en el siglo XIV a menos de la mitad del territorio de Castilla.

Este es el marco político-social-administrativo en que se desenvuelven hasta el siglo XIV los territorios que formarán la Merindad Mayor de Castilla, y que todos fueron repoblados antes del año 975.

Las Comunidades de Villa y Tierra

Las campañas de Almanzor (976 – 1002) significan una interrupción, más aún, un retroceso, en este proceso repoblador; los cristianos retrocederán por todas las partes hasta repasar el río Duero hacia el Norte. Cuando, después del 1010, haya desaparecido el peligro musulmán, los cristianos dirigirán sus primeros esfuerzos a restaurar material y demográficamente los territorios sitos al norte del Duero, conforme al anterior esquema institucional que acabamos de describir.

Pero cuando ya en la segunda mitad del siglo XI se continúa con la repoblación y organización de las tierras sitas al sur del Duero y especialmente después de la ocupación cristiana del reino de Toledo (1085), se exige llenar con urgencia la discontinuidad que se crea entre las pueblas del Duero y los nuevos territorios incorporados allende la sierra, se va a seguir otra pauta social – administrativa completamente diversa de la utilizada al norte del Duero; en vez de condados, alfoces y aldeas van a nacer Comunidades de Villa y Tierra.

En este sistema, el centro y eje de todo él será la Villa, esto es, un centro de población con aspiraciones urbanas, dotado de un castillo o fortaleza y provisto de una muralla o cerca en torno a toda la población. Los vecinos de esta villa, organizados como Concejo, van a recibir del monarca un amplio territorio de centenares y aún millares de kilómetros cuadrados sobre el que van a ejercer todos los derechos de propiedad y de organización que en el realengo corresponde al Rey, y en los dominios señoriales y abadengos, al magnate o al abad.

Dentro de ese territorio sobre el que ejerce el dominio el Concejo de la Villa, a éste le corresponden también todas las competencias relativas al poblamiento; el concejo de la villa dirige el nacimiento e instalación de las aldeas de su tierra, reparte las heredades entre los vecinos, tanto de la villa como de las aldeas, y reserva otras partes de la tierra para el aprovechamiento comunal y concejil.

También corresponde al Concejo de la Villa establecer las normas jurídicas que regularán las relaciones entre la Villa y sus aldeas, entre los vecinos de una y otras, así como los deberes de todos frente al Concejo. Creemos que en este punto no hubo uniformidad, y mientras unos Concejos otorgaron una casi equiparación entre los vecinos de la Villa y los de las aldeas, admitiendo a éstos en el gobierno de los intereses que afectaban a todo el conjunto de Villa y aldeas, llamado comúnmente Comunidad de Villa y Tierra, otros reservaban las facultades directivas únicamente a los vecinos de la Villa.

Los concejos de las villas, además de ser los propietarios de los centenares o millares de kilómetros cuadrados que constituían su Tierra, estaban dotados en el orden político-administrativo de una amplia autonomía; no dependían de ningún juez real o sayón o conde, sino únicamente del Rey. Elegían vecinalmente o por parroquias sus propias autoridades, que durante un año ejercían todas las competencias gubernativas, judiciales, económicas y aún militares sobre la Villa y la Tierra, sin otra subordinación que la debida al monarca, que era soberano de todo el reino.


En la fundación de una Comunidad de Villa y Tierra solía intervenir el Rey, y más comúnmente un delegado del monarca, que la daba el primer impulso organizativo y solía amojonar su Tierra; pero muy pronto prosigue la vida ya autónoma de la Comunidad.

La autonomía de la Comunidad no está reñida con la presencia en la misma de un senior o representante del Rey, que es el encargado de velar por los intereses, especialmente fiscales, del Rey, pero no puede intervenir en las competencias de la Comunidad, ni siquiera en las militares, ya que ésta solo acudirá a la llamada del Rey bajo la enseña concejil y a las órdenes de sus propios capitanes o adalides, nombrados por la Comunidad. De aquí que los seniores, vayan desapareciendo en las diversas Comunidades para ser sustituidos por otros agentes regios de rango inferior.

Jurídicamente todas las Comunidades de Villa y Tierra eran iguales y sólo se relacionaban directamente con la Corona; así Pedraza o Sepúlveda, o Cuéllar o Ayllón, o Fuentidueña o Íscar, eran del mismo rango que Segovia y no las unía a la Comunidad segoviana ningún lazo de subordinación, ni siquiera de federación; únicamente las unía a ellas y a las demás Comunidades, hasta el número 42, el lazo superior con la Corona.


Así se pueblan y se organizan las tierras al sur del Duero en 42 Comunidades, que integran administrativamente la Extremadura castellana. Este régimen de libertades y autonomía será considerado como una situación de privilegio, y envidiado por las poblaciones al norte del Duero, las de las Merindades de Castilla, las principales de las cuáles no cejarán hasta alcanzar, en la segunda mitad del siglo XII y en el XIII, algunos de los privilegios de las Comunidades extremeras; pero este avance quedará limitado en algunas villas con un término jurisdiccional muy reducido en modo alguno comparable con las grandes extensiones de las Comunidades de Villa y Tierra.

Mientras al norte del Duero el proceso de señorialización englobará ya en el siglo XIII a la mitad de sus aldeas, al sur del Duero, en las Comunidades de Villa y Tierra, el avance señorial es frenado casi totalmente por la mayor capacidad de resistencia de las Comunidades de Villa y Tierra, resistencia que sólo comenzará a ser quebrantada en la segunda mitad del siglo XIII, en lo que atañe a las Comunidades de menor extensión territorial.




(1) El Reino de Castilla no se forma en 1157, sino en 1065, a la muerte del Rey Fernando III, que divide sus estados entre sus hijos. A Sancho le lega Castilla, elevado a la categoría de reino, siendo por tanto Sancho el primer Rey de Castilla (1065-1072), con el ordinal primero (I) en la nomenclatura tradicional y segundo (II) en la nomenclatura general de reyes.

https://www.asc-castilla.org/castill...a-extremadura/

La tolerancia es la virtud del hombre sin convicciones. (G K.Chesterton).

viernes, diciembre 14, 2018

Carlos Arnanz Ruiz – Una jornada particular


Carlos Arnanz Ruiz – Una jornada particular

55

El 9 de diciembre de 1918, hace ahora cien años, no era domingo, como este año, sino lunes. Y en un mismo día tuvieron lugar en Segovia dos acontecimientos importantes. Uno por la mañana y otro por la tarde.
Amaneció la ciudad muy sensibilizada con el tema del regionalismo. Los regionalistas catalanes pedían más autonomía y Maciá, Presidente de la Generalidad, sin ambages, la independencia.
Un repaso a los periódicos madrileños de esos días- El Correo Español, El Globo, El País, El Imparcial, El Liberal, etc.- guardan noticias al respecto. El Adelantado de Segovia lo hace también sobre actos en Castilla y en Segovia. En Burgos, el segoviano Luis Carretero y Nieva, considerado padre del regionalismo castellano, (1) pronunció una lúcida conferencia fijando principios.
El Círculo de la Unión Mercantil e Industrial de Segovia (2) hace un llamamiento y a él acude El Ayuntamiento, la Diputación y otras entidades que llenan de gente la Plaza Mayor.
Pero, vayamos por partes. Ya el 29 de noviembre El Adelantado de Segovia había publicado un Manifiesto de los jóvenes segovianos. Empezaba así: “A Castilla: Somos españoles, castellanos y jóvenes. Pensando en Castilla y en España, amando a España por españoles y castellanos, creemos que nuestra actividad ciudadana, impuesta como un deber de cumplimiento inaplazable por el estado de la nación y las circunstancias que la rodean, debe constreñirse de manera principal y directa al bien de Castilla…”
Lo firman Juan de Contreras (doctor en letras), Mariano Quintanilla (abogado), Antonio Sanz (abogado), Eugenio de la Torre Agero (dibujante), Francisco Carsi (doctor en Derecho), Andrés Reguera Antón (Industrial), José maría Aguilar (médico odontólogo), Javier Cabello (arquitecto), Gabino Herrero (abogado), Julián M Otero (licenciado en Derecho), Juan de Cáceres (estudiante), José Galicia (Ingeniero Agrónomo), M Álvarez Cerón (Ayudante de Obras públicas y escritor), Mariano la Orden (Maestro Nacional), Antonio Miguel (licenciado en Ciencias), Mariano Ferrari (Maestro Nacional), Juan Zuloaga (ceramista), Luis Ferrari (Maestro Nacional), Ignacio Carral (estudiante) Luis M García Marcos (estudiante).
El documento está firmado tres días antes, es decir: el 26 de noviembre. Y el mismo lunes 9 de diciembre, el día de autos, El Adelantado de Segovia da cuenta de otro manifiesto titulado “La Juventud regionalista segoviana”.
Decía éste: “Unidos solamente por el amor que todos sentimos hacia Castilla, algunos jóvenes segovianos por nacimiento o por afecto, nos reunimos con el fin de formar una agrupación dedicada al estudio de la Historia, del arte, de las modalidades todas de la vida de nuestra región en el pasado y en el presente…” y lo firman Juan de Contreras y Mariano de la Orden.
La crónica de El Adelantado de Segovia del lunes 9 es tan extensa que no cabría en este espacio. Da pelos y señales de cuanto aconteció aquella mañana que intentaré resumir lo mejor posible.
Entre las once y las once y media la concurrencia fue llegando a la Plaza Mayor, “mezcladas todas las clases sociales, desde el aristócrata hasta el hijo del pueblo, desde el hombre de ciencia al modesto obrero”.
Hacia las doce no cabía un alfiler. Y a esta hora salieron del Ayuntamiento todas las Corporaciones convocadas por el Círculo de la Unión Mercantil e Industrial que llevó la iniciativa: Ayuntamiento, Diputación, Cámara de Comercio…
“Marchaban al frente los maceros del Ayuntamiento dando guardia de honor al llamado pendón morado de Castilla (3) que llevaba el alcalde Sr. Carretero.” Un aplauso cerrado recibió esta enseña y se escucharon entusiastas vivas a Segovia, Castilla y España por parte de un gentío que ya desbordaba la plaza.
Se inicia un gran cortejo que desciende por la Calle Real con los balcones llenos de gente. Una verdadera manifestación pacífica que llega hasta el Azoguejo. Se disparan voladores.
Allí la multitud se bifurca. Una parte sube por el Postigo, y los más, ascienden por la calle de San Juan. En la Diputación se habían colocado colgaduras con terciopelo rojo. “Desde los balcones, el diputado Sr. Romero Martínez lee el mensaje que dirigen al Gobierno las Diputaciones Castellanas”.
Después habló el Presidente D. Higinio Arribas quien consideró a Cataluña como la hija rebelde que se subleva contra la autoridad materna” y añadió que la manifestación no significaba odio a Cataluña sino repulsa por un proyecto que no respetaba la igualdad entre regiones.
El diputado Sr. Cáceres expresó la satisfacción de ver a los segovianos unidos en un acto de tanta trascendencia y don Felipe Carretero, acalde de esta capital, dio las gracias a los asistentes y felicitó a todas las Diputaciones castellanas, especialmente a la de Burgos por el protagonismo que había tenido en la ocasión.
El Sr. Matabuena, Presidente del Círculo de la Unión Mercantil e Industrial y promotor del acto destacó la importancia de las manifestaciones convocadas en España.
Después, el Sr. D. Claudio Moreno Presidente de la Cámara de Comercio, alabó el entusiasmo de los presentes y destacó que “los capitalistas deben unirse para que con su concurso se puedan construir fábricas, crear talleres y en general toda clase de industrias que den de comer al obrero.”
La escala siguiente se hizo en el Gobierno Civil. Allí el Gobernador Sr. Bachiller recibió de manos de una nutrida representación las conclusiones acordadas.
Desde el Gobierno Civil la manifestación prosiguió hasta el Ayuntamiento, “siendo despedido el pendón de la ciudad con grandes aplausos y aclamaciones”. Luego, el gentío se disolvió sin el más mínimo incidente, culminándose uno de los más importantes acontecimientos habidos en Segovia.
Un apunte titulado “Segovia al día” de El Adelantado de Segovia de ese mismo día, hace alusión a que España entera parece un enorme manicomio por causa de una liga que aprieta exageradamente en sus pretensiones, que muestra su desapego a efectos consanguíneos de Cataluña con el resto del país y que si pega es porque se da de cachetes con la unidad de la patria.
Sobre el segundo acontecimiento de este día, ya he hablado bastante últimamente con palabra hablada y escrita. Me limitaré simplemente a recordar que a las seis en punto de la tarde y en el Teatro Juan Bravo, La Orquesta de Benedito iniciaría el primer concierto de la Sociedad Filarmónica de Segovia con obras de Beethoven, Mozart, Grieg, Haendel, Bolzoni, Granados y Wagner.
(1) Luis Carretero y Nieva, ingeniero, nació en la ciudad de Segovia el 21 de junio de 1879 y falleció en Veracruz, Méjico, el 26 de septiembre de 1950. Recibió de la Sociedad Económica Segoviana de Amigos del País el encargo de escribir un libro sobre regionalismo castellano. Se imprimió en Segovia en 1917 con el título “La Cuestión Regional de Castilla la Vieja. El Regionalismo Castellano.”
(2) El Círculo de la Unión Mercantil e Industrial de Madrid había convocado también en esta ciudad a una manifestación a la que acudieron entre 30 y 50.000 personas, según que fuentes.
(3) Castilla nunca tuvo un pendón ni morado ni de ningún otro color. Cada Comunidad tenía el suyo propio. Si tuvo un emblema que es un castillo dorado en campo de gules o rojo carmesí.
EL ADELANTADO DE SEGOVIA

En el trigésimo quinto aniversario del Estatuto de Autonomía en Castilla y León :“Ha sido una completa decepción”


Antonio Ruiz Vega: “Ha sido una completa decepción”

REPORTAJES
Actualizado 25/02/2018 09:43

En el trigésimo quinto aniversario del Estatuto de Autonomía en Castilla y León, Soria Noticias ha recabado la opinión de 12 personalidades sobre la evolución de Soria dentro de la Comunidad. Políticos, representantes sociales y empresarios, pero también miembros de los sectores a los que más ha afectado el cambio de competencias como la sanidad o la educación.

El escritor e intelectual Antonio Ruiz Vega, simpatizante de la causa castellanista en los años de la creación de la comunidad castellano-leonesa “amputada, desgarrada y secuestrada por la clase política desde su inicio”, lo tiene muy claro: el desarrollo autonómico de Castilla y León ha sido una decepción completa para los sorianos, que solo están viendo alargar la agonía de la provincia.
“Aquí había poco movimiento. El ente castellano y leonés se hizo cogiendo dos realidades históricas en torno a la cuenca del Duero, desgajando Castilla en varias comunidades, ignorando elementos históricos y culturales. No hay conciencia y sentimiento de Comunidad, no puede haberlo. Castilla y León nació como un lote administrativo, que ha fracasado”, explica Antonio Ruiz Vega.
“Al menos para los intereses de la provincia de Soria, que sufre una situación irreversible para su supervivencia, atrapada en un clientelismo político y en un juego de intereses protagonizados por el centro político de Valladolid, el cultural de Salamanca o el histórico de Burgos, junto a León que guarda la amenaza de marcharse de la Comunidad”, considera Ruiz Vega. “Soria requiere un proceso de ‘terraformación’, es decir, una repoblación que parta de ‘cero’, como si se fuera a poblar Marte”, indica: “No espero que la Comunidad resuelva la supervivencia de Soria, la única provincia que no limita con Valladolid”.