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martes, diciembre 09, 2014

A punto del expolio y liquidación del mundo rural y de su patrimonio público


A punto del expolio y liquidación del mundo rural y de su patrimonio público

eldiario.es

La voladura de la autonomía municipal y de las juntas vecinales o concejos, o el expolio de sus bienes públicos se han puesto en marcha de manera casi desapercibida a partir de una concepción neoliberal del territorio.

Queda un mes de plazo para que las juntas vecinales presenten sus cuentas. De lo contrario podrán ser disueltas y su bienes y competencias traspasadas a los ayuntamiento inmediatos y diputaciones.

En el Manifiesto de Cuéllar en defensa de los pueblos pequeños se pone de relieve el total rechazo y la honda preocupación “ante la reforma local impuesta y ante el expolio de los recursos rurales en beneficio de especuladores y saqueadores”.

Valentín Cabero. Catedrático jubilado Universidad de Salamanca

 

Municipio de la comarca del norte de Palencia.

Municipio de la comarca del norte de Palencia.

La Reforma Local aprobada a finales del año 2013 sigue haciendo su labor  de zapa. Los que ahora se encuentran en entredicho por sus tropelías y corrupciones, pronto se beneficiarán –los hados y el pueblo no lo quieran-  “de la racionalización y nueva eficiencia de la administración local”, presidida por los municipios superiores a los 20.000 habitantes o por las diputaciones provinciales, que asumirán en medio de su descrédito general buena parte de los servicios públicos correspondientes a los municipios rurales. La voladura de la autonomía municipal y de las juntas vecinales o concejos, o el expolio de sus bienes públicos se han puesto en marcha de manera casi desapercibida a partir de una concepción neoliberal del territorio basada en las economías de escala y en la centralización urbana.

Los pequeños municipios y juntas vecinales que han levantado sus voces frente a la iniquidad de la ley apenas han logrado traspasar el silencio y la soledad de su entorno. Los ciudadanos y campesinos siguen anestesiados por su propia situación, por la propaganda oficial, o pendientes los más “espabilados y afortunados” de los repartos de la PAC. “Los agricultores de sofá” ya controlan buena parte del pastel. Lo público y lo común no están lamentablemente entre sus preocupaciones inmediatas. Lo que debería ser una verdadera rebelión ante la pérdida de derechos y servicios públicos esenciales y fundamentales se está quedando en una reivindicación fragmentaria y ahogada por la maquinaria burocrática o por la complicidad, no sé si  interesada o cobarde, de muchos alcaldes y concejales obedientes. Aunque es cierto que se ha presentado recurso de inconstitucionalidad de la ley por parte de unos 3000 municipios, hasta el mundo rural no ha llegado con el empuje necesario la voz de la rebeldía, de la indignación o del hartazgo por la nefasta gestión de sus bienes, por la desaparición de servicios estratégicos o por la apropiación de sus derechos democráticos.

Ciertamente, la retirada y abolición  de competencias propias,  cuestionadas e impropias, previstas en la Ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración local, dejará a un gran número de municipios rurales sin servicios básicos y sociales, abocándolos a la exclusión y marginación territorial. Todo un canto a la retórica de la cohesión, pues serán las juntas vecinales y los ayuntamientos los que, ¡vaya ironía!, transfieran sus riquezas e ingresos a las insostenibles diputaciones provinciales, en las que se centralizará la gestión privatizada, los consorcios y la política administrativa y territorial. ¿Dónde quedan las unidades comarcales y la apuesta inteligente por el desarrollo rural y el equilibrio territorial en la Comunidad de Castilla y León? De nuevo en el discurso cínico y en el desprecio al que nos tienen acostumbrados desde el mausoleo de las Cortes de Castilla y León el Gobierno regional de Juan Vicente Herrera; aparentemente Valladolid y Madrid como símbolos del poder político y administrativo siguen alejadas del mundo rural; no es así, sus oligarquías económicas y financieras ya han tomado posiciones en el reparto del patrimonio común.

Queda un mes de plazo para que las juntas vecinales presenten sus cuentas. De lo contrario podrán ser disueltas y su bienes y competencias traspasadas a los ayuntamiento inmediatos y diputaciones. El  31 de diciembre  acaba el plazo según la Ley. En el Congreso de los Diputados se han elevado peticiones para prolongar los plazos. Y en el Senado, con demasiado retraso, acaban de constituir una Comisión que se enfrenta a los problemas de gestión y despoblación de nuestras montañas.  Aunque se ha realizado un gran esfuerzo en la presentación de los requisitos contables en los Consejos y Tribunales de Cuentas y ante el Ministerio de Hacienda, son  muchas las pedanías, cerca del 20 % en alguna de nuestras provincias, que siguen pendientes de presentar en tiempo y forma sus cuentas. Muchas de ellas con amplios y extensos recursos naturales y culturales. En el reciente  Manifiesto de Cuéllar en defensa de los pueblos pequeños se pone de relieve el total rechazo y la honda preocupación “ante la reforma local impuesta y ante el expolio de los recursos rurales en beneficio de especuladores y saqueadores”.

Algunos alcaldes, presidentes de diputación, consorcios en ciernes, defensores de la desamortización, malandrines tecnocráticos, oligarcas y hacendados, y toda una laya política y urbana se aprestan en medio de esta desolación a repartirse las ingentes plusvalías acumuladas durante siglos en nuestros pueblos y aldeas. ¿Cómo parar y detener tantos desmanes? Al menos, en las próximas elecciones municipales y generales necesitamos alcaldes y representantes públicos verdaderamente comprometidos con el medio rural, con la autonomía municipal o comarcal,  con sus gentes y con sus bienes públicos. La utopía de un mundo rural vivo es parte de nuestro futuro.

 

domingo, agosto 10, 2014

La última desamortización.De Prado: “Si sigue adelante la Ley de Reforma Local los pequeños ayuntamientos no servirán para nada”


ASOCIACIÓN SALMANTINA DE AGRICULTURA DE MONTAÑA

De Prado: “Si sigue adelante la Ley de Reforma Local los pequeños ayuntamientos no servirán para nada”

SALAMANCA RTV AL DÍA


 

El gerente de ASAM muestra su preocupación por la gestión de los servicios en las zonas rurales, que recaerá en grandes empresas privadas

 

Preocupación. El gerente de ASAM, la Asociación Salmantina de Agricultura de Montaña, Ángel de Prado, espera que la Ley de Bases de Régimen Local, recurrida por diferentes partidos, asociaciones y organizaciones, no siga adelante. De lo contrario, explica “los ayuntamientos pequeños no servirán para nada”. De Prado indica que esta ley no suprime ayuntamientos, “pero sí competencias”, con lo que la gestión de los servicios “recaerá en las grandes empresas, el mismo tema caciquil de toda la vida”, lamenta. El responsable de ASAM insiste en que el actual modelo territorial con comunidades autónomas y diputaciones “no tiene sentido”.

 

De Prado señala que en esta Ley hay un tema “fundamental” relativo a la apropiación de terrenos comunales, de los que todavía quedan más de cuatro millones de hectáreas en el ámbito nacional y más de 2,5 en Castilla y León, principalmente en León, Burgos y Palencia. “Se podrán vender y con ello, tapar déficits de grandes ayuntamientos, como el caso de la capital burgalesa”.

 

Es uno de los puntos que más controversia y rechazo genera de la Ley, la supresión de la personalidad jurídica de más de 3.750 entidades locales -juntas vecinales, concejos, barrios, parroquias o pedanías- pueblos que cuentan con recursos propios y potestad para administrarlos. De este modo, quedarían agrupados en los ayuntamientos de los que dependen y la gestión de sus bienes pasaría a ser administrada por esos ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas.

 

En la actualidad, los recursos naturales son propiedad de sus vecinos que los gestionan y deciden cómo administrarlos. Actualmente, en España hay 3.720 juntas vecinales que desaparecerán si la Ley actual se aplica tal como está. Castilla y León, con 2.257 juntas vecinales, es la Comunidad autónoma más afectada por la supresión de estos pequeños pueblos, que perderán su autonomía y la gestión de un patrimonio de cientos de hectáreas de gran riqueza ambiental y económica. De Prado afirma que buena parte de estos terrenos son montes de utilidad pública, cuya propiedad es de los vecinos, que tienen sus derechos. “El temor que tenemos es que al quitar las competencias a los ayuntamientos, se queden en manos de diputaciones y comunidades” con lo que “se encubre que se esquilma el territorio y la privatización de los servicios”.

 

La gran preocupación de asociaciones como ASAM es que estos terrenos en zonas rurales podría venderse, por su interés, a grandes grupos empresariales o fondos ‘buitre’ que los destinaría en un futuro a medio y largo plazo a tierra de cultivo, biomasa, energía eólica, a suministro de agua –buena parte de los terrenos están próximos a cabeceras donde hay agua-, áridos, minería o ‘fracking’. Es decir, “se vendería recursos vitales”.

 

Para Ángel de Prado, ésta sería la última desamortización que quedaría por hacer, “con la destrucción ambiental y el afán depredatorio”. Con la ley recurrida, señala que la reforma local tendría que ser una oportunidad para que la gente joven de las ciudades, sin trabajo, utilizara las zonas comunales y viviera de ellas. Sin embargo, reconoce que ni la crisis ha conseguido incentivar a los jóvenes hacia las zonas rurales. “Todavía es inapreciable la llegada a los pueblos, todavía están en otra dinámica”. Apunta que sería una buena oportunidad para ofrecer otra forma de vida en el medio rural, un nuevo modelo con futuro, casi el único, teniendo en cuenta la crisis mundial, no solo económica, también energética y de recursos. “Se puede generar trabajo en común en los pequeños pueblos, producir de forma natural y más sana, consumir utilizando menos energía y recursos”.