jueves, diciembre 01, 2022

Laureano Rubio: "Los castellanoleoneses no existen"

 ENTREVISTA


https://www.elconfidencial.com/espana/2022-03-07/laureano-rubio-castellanoleoneses-no-existen_3386607/

Laureano Rubio: 

"Los castellanoleoneses 

no existen"

Recuerda, antes de dar tiempo a preguntar por los 

resultados de las elecciones del 13-F, que fue con 

Fernando III (1199-1252) cuando se produce la mal

 llamada unión de León y Castilla

Foto: Entrevista a Laureano Rubio. (Julián Rus)
Entrevista a Laureano Rubio. (Julián Rus)

Al pasear por Ordoño II, en el centro de León,

Laureano Rubio no necesita mirar los códigos 

QR que se acaban de instalar para descubrir l

a historia de todos los reyes del Reino de León

 que ahora tienen en esta calle peatonal sus 

propios monolitos. Este catedrático de Historia 

Moderna de la Universidad de León lleva más 

de 40 años buceando en archivos, parroquias

 y notarías leonesas, investigando las raíces de

 la sociedad leonesa, sus leyes, usos y costumbres.

 

Para explicar lo que ha pasado en las últimas 

 Unión del Pueblo Leonés (UPL) obtuvo su

 mejor resultado histórico en 23 años, 

reivindicando una autonomía propia, Rubio 

se remonta a Alfonso V (999-1028) y recuerda

 el momento de la gran reconquista hasta 

Toledo del Reino de León, entre el siglo XI y XII. 

Menciona que Alfonso VII se corona emperador 

y se someten a él el Condado de Castilla, que 

era condado antes que reino, el Condado de 

Barcelona y la Corona de Aragón. "Es clave 

ese periodo para entender el protagonismo

 del Reino de León de los reyes cristianos", 

añade. Y recuerda, antes de dar tiempo a 

preguntar por los resultados del 13-F, que

 fue con Fernando III (1199-1252) cuando 

se produce la mal llamada unión de León 

y Castilla. "Mal llamada porque lo que pasa

 bajo Fernando III el Santo, que ya era rey de 

Castilla, es que a la muerte de su padre 

hereda el reino de León. Se produce esa unión

 que no tiene significado ninguno más allá de

 que comparten el mismo rey, pero tenían unas 

Cortes que podían funcionar juntas o separadas

 y León era reino mucho antes que Castilla".

placeholderFoto: Julián Rus.
Foto: Julián Rus.

No hace falta irse tan lejos para ver que este

 leonés es el más desconocido de todos 

los reinos medievales de España", advierte

 Laureano Rubio antes incluso de empezar

 la entrevista. "Sin el olvido de nuestra historia

 no se entiende que el Reino de León se 

convirtiera en la comunidad autónoma 

que pudo ser y no fue, algo que todavía 

se reclama en las urnas".

 

PREGUNTA. El resultado histórico de la UPL, 

que ha conseguido el mejor resultado desde

 1999 con tres procuradores, demuestra que

 hay muchos leoneses que todavía no están 

a gusto con la organización territorial. 

¿Es simplemente un reflejo de la indignación

 o de un movimiento identitario creciente?

 

RESPUESTA. La población ha votado a la UPL, 

que es un partido transversal, en el que lo mismo

 caben votantes de derechas que de izquierdas

 que mediopensionistas. El objetivo es que 

fundamentales. Sanidad, Educación, vías

 de comunicación. No es un nacionalismo 

identitario caprichoso. La identidad del Reino 

de León desgraciadamente ya se perdió, 

ahora lo que hacen falta son servicios para

 esta tierra. Pero es importante que la 

sociedad conozca su historia. No hay cosa 

más triste que un pueblo que ignora su

 pasado, porque es más manipulable.

 Es útil saber que las primeras Cortes 

de Europa son las de León.

Foto: Óleo de Manuel Pícolo López que muestra la rendición de los líderes comuneros (1887, Palacio del Marqués de Salamanca).

P. 'León solo' ha sido una de las grandes 

consignas del leonesismo, que clama por

 su segregación de Castilla. Los postes de

tráfico y las señales de Castilla y León 

aparecen emborronados por toda la provincia.

 

R. Una autonomía uniprovincial de León solo no 

tiene sentido ni cabida. Una autonomía de León, 

Zamora y Salamanca habría sido beneficiosa 

a nivel económico. El Reino de León tenía 

muchas papeletas para haber sido una

 autonomía en la Transición, si se hubiera

 aplicado el criterio histórico que se aplicó 

para el Reino de Murcia y otras regiones 

históricas. ¿Por qué La Rioja consiguió

 la autonomía? Tenía una burguesía vitivinícola

 que presionó para que así fuera. En León,

 sin embargo, no hubo esas presiones y 

además hubo varios problemas para 

conseguir una comunidad propia. Uno de

 ellos era que a provincias que históricamente

 pertenecían al Reino de León, como Zamora y

 Salamanca, les generaba rechazo que la 

comunidad tuviera el mismo nombre de la ciudad 

de León y la provincia.

 

Pero si atendemos a criterios históricos, el 

Reino de León se mantuvo como un marco

 territorial independiente en la península Ibérica 

desde los Reyes Católicos hasta el siglo XIX 

(y equivalía a las viejas provincias fiscales de 

León, la provincia de Zamora y la de Salamanca, 

también a la provincia de Toro, que recogía gran

 parte de las tierras de Palencia y Valladolid). 

El Reino de León siguió ocupando esas provincias

 fiscales hasta las provincias modernas creadas

 en 1833. Hay muchísimos mapas que recogen 

la división de reinos dentro de la Corona de 

Castilla hasta el siglo XIX. Entonces, cuando

 la gente iba al notario, nadie se identificaba

 como español. No encontrarás un documento 

de la Edad Moderna en el que la gente se 

identifique así.

 

La gente tradicionalmente se decía del Obispado

 de Astorga o del Reino de León, igual que 

los reyes se decían de la Corona de Castilla 

y la Corona tenía muchos reinos dentro.

 Desde los Reyes Católicos hasta Isabel II,

 los reyes no se llamaban reyes de España 

sino reyes de todos sus reinos: reyes de León, 

de Castilla, de Navarra, de Aragón… El último

 momento en el que el Reino de León cobra 

capacidad jurídica y política es cuando invaden 

los franceses la península Ibérica. Ahí se nombran

 representantes del Reino de León y se nombra

 una Junta del Reino de León y se envían 

representantes a las Cortes de Cádiz, donde 

León tuvo sus propios representantes. Luego en

 actuales como unidades político-administrativas 

y, a partir de ahí, la gente se identifica ya con esa

 nueva unidad administrativa. El arraigo provincial

 fue muy fuerte en poco tiempo. Al preguntarle 

a partir de entonces a la gente de dónde era, 

arraigó rápidamente la pertenencia a la provincia

 y eso desarraigó a las gentes de Zamora y 

Salamanca de la vinculación histórica del Reino 

de León. Si no se llamaran León, la provincia

 y el Reino, se habría evitado el equívoco.

placeholderFoto: Julián Rus.
Foto: Julián Rus.

P. ¿Qué sentido tiene reclamar hoy en día 

una comunidad autónoma propia?

 

R. Castilla y León ha dejado de recibir fondos 

estructurales de Europa porque la renta per 

cápita sobrepasa la media para ser considerada 

región desfavorecida a nivel comunitario, 

pero eso no refleja la realidad del territorio

 porque hay mucha desigualdad entre 

provincias. Si León, Zamora y Salamanca

 fueran consideradas como una región por 

Europa, sí recibirían estas ayudas. La UE 

reconoce más el concepto de región a la

 hora de reparto, pero la Junta de Castilla 

y León se opone.

 

Es solo un ejemplo del olvido al que han 

estado sometidos estos territorios desde 

que se conformó el gigante amorfo que 

es la comunidad autónoma de Castilla y 

León. Además, la autonomía de Castilla y 

León no tiene lazos comunes. La gente se 

sigue identificando con la provincia, aquí 

nadie dice que es castellanoleonés. 

Los de Burgos tampoco dicen que son

 'castellanoyleoneses'. La gente es de Burgos, 

o de León. No hay ninguna identidad propia. 

No hay relación identitaria entre Ávila y León, 

no hay ningún lazo porque nunca fueron el 

mismo reino. Crearon una autonomía muy 

grande, desarticulada, que introdujo un 

centralismo férreo de Valladolid que se ha

 llevado todo, normal que genere tanto 

rechazo.

 

Valladolid ha centralizado todo el poder político

 potenciando el eje que le interesa, el eje 

Valladolid-Burgos, y se olvidó el eje occidental. 

Olvidó la Vía de la Plata y no la vertebró con 

infraestructuras. Y eso no es una batalla del 

pasado, sino reflejo de problemas muy 

actuales: el centralismo de Valladolid ha traído

 a esta región más pobreza y menos población, 

más envejecimiento y menos empleo. Al crearse

 la autonomía hace casi 40 años, León era la 

provincia con más habitantes, ahora es la que 

más pierde. También Zamora está entre las 

que más sufren. Todo el parque tecnológico se 

centró en Valladolid, la industria, las infraestructuras...

 Y la principal fábrica de Valladolid no es el automóvil, 

es el Gobierno de la Junta.

 

"Valladolid ha centralizado todo el 

poder político potenciando el eje 

que le interesa, el eje Valladolid

-Burgos, y se olvidó del eje occidental"

 

P. ¿Es este malestar el que ha impulsado 

el éxito de plataformas como la UPL y 

Soria ¡Ya!?

 

R. Ha llegado un momento en que la población

 se ha hartado y ve que si no espabila no saca

 tajada. La UPL comparte con Soria ¡Ya! la 

necesidad de que se atienda a un territorio 

olvidado por el centralismo, pero el objetivo 

de la UPL es la autonomía propia basada

 en los derechos históricos de un territorio,

 algo que no exige Soria ¡Ya! La reivindicación 

de una autonomía no es para León solo, 

sino para León, Zamora y Salamanca, que es 

el territorio histórico del Reino de León. Es 

muy difícil que una reivindicación así tenga algún

 futuro, porque supone cuestionar el Estado 

autonómico tal y como está diseñado, pero 

al menos pone el foco en el olvido sistemático

 con que la Junta de Castilla y León ha tratado 

a la parte occidental de la comunidad. Los logros

 que pide Soria ¡Ya! generan menos malestar, 

pero lo que la UPL pide se mira con más recelo, 

tanto desde Madrid como desde Valladolid, porque 

cuestiona el propio 'statu quo'.

 

P. ¿Es realista reivindicar una autonomía 

del Reino de León?

 

R. Conseguir una autonomía ahora, claro, es 

muy difícil y seguramente no sea realista. 

León solo no tiene sentido y habría que atraer

 a la población sociológicamente de esas tres 

provincias, y ahora es muy difícil, porque la 

gente en Zamora temería que se pase del 

centralismo de Valladolid al centralismo de 

León. Además, zamoranos y salmantinos, 

con los que leoneses comparten tantos usos 

y costumbres, desconocen esta historia 

porque no se la han enseñado. ¡Si hasta la 

desconocen mis alumnos leoneses de cuarto 

de carrera en la Facultad de Historia! Nadie ha

 contado qué fue el Reino de León, ni cómo 

empezó la reconquista y la repoblación de la 

península Ibérica con este reino, ni cómo el 

autogobierno es parte de nuestra historia. 

No hay territorio en España con tanto poder

 de autogobierno reconocido como el Concejo 

Abierto, que es el poder local que sigue vigente

 en nuestros pueblos.

 

En León sigue habiendo 1.300 juntas vecinales. 

Los catalanes plasmaron todas esas 

singularidades nada más coger la autonomía 

y tienes las veguerías en todos sus libros de

 texto, aquí no se plasmó nada para borrar

 las particularidades regionales. Los estudiantes

 no lo han visto en su vida. El resultado es que

 se ha tratado de borrar una identidad, pero no 

se ha conseguido crear otra. No se ha creado 

conciencia castellanoleonesa, sino rechazo a 

Valladolid. Sobre todo, en León y Zamora, 

que tienen poco que ver con Ávila y Segovia, 

dos provincias que dependen sobre todo de 

Madrid; Burgos está mejor situado porque

 tiene su industria y buenas comunicaciones 

con Madrid y País Vasco. En Palencia, todos 

los servicios se derivan directamente a 

Valladolid. Y la peor parte nos la hemos llevado

 en la parte occidental, por el interés del politiqueo

 de los grandes partidos en mantener el poder 

desde Valladolid. El resultado es que, en 

Castilla y León, cada territorio se aferra a

la identidad provincial, que es la que conocen. 

No hay identidad del Reino de León, 

pero tampoco hay identidad 'castellanoyleonesa'. 

En los últimos 40 años, se ha intentado imponer 

en los libros de texto una identidad 

castellanoleonesa que no existe.

placeholderFoto: Julián Rus.
Foto: Julián Rus.

P. La RAE sí reconoce castellanoleonés, 

pero los políticos no se han atrevido a 

usar ese gentilicio en la campaña electoral.

 

R. Los castellanoleoneses no existen. Existen

 los castellanos y existen los leoneses. Así está 

en el Estatuto de Autonomía, que recoge que 

son dos regiones dentro de la misma autonomía,

 igual que eran reinos distintos dentro de la 

Corona. Eso tiene una importancia fundamental

 de reconocimiento de una identidad histórica.

 

P. ¿Cree que tras el auge de partidos 

regionalistas como UPL y Soria ¡Ya! 

habrá un antes y después?

 

R. No soy muy optimista, porque los votos

 igual que vinieron se pueden ir. La identidad

 no está arraigada y el bipartidismo sigue 

siendo fuerte. Hoy en día, siendo realistas, 

es muy difícil la creación de una comunidad, 

pero que exista un partido como la UPL facilita 

al menos que León y Zamora ganen visibilidad 

para sus problemas y reivindicar lo que han

 perdido en beneficio de Valladolid.

 

Pero los votos transversales del cabreo, igual

 en León que en Soria, pueden esfumarse en

 cualquier momento si la gente no les ve utilidad. 

Y la gente que carece de formación política

 y formación histórica es más manipulable. 

De vez en cuando, por joder, la gente se 

enfada y vota saliéndose del carril. 

La televisión autonómica en Castilla y León 

no habla de la historia de León, todo es de

 y desde Valladolid. Hoy día, el Reino de León 

es el gran desconocido, el gran olvidado. 

Y la pérdida de identidad del Reino de León 

ha sido deliberada. El poder desde Valladolid 

ha tratado mucho tiempo de que no haya 

uniones ni carreteras entre Zamora y Salamanca. 

La autovía que une Salamanca, León y Zamora 

se hizo hace dos años. La vía de la Plata, de 

interconexión con Portugal y con Europa, 

la desmantelaron. Pero las estructuras políticas 

y las autopistas se pueden cambiar más

 fácilmente que las mentales. La identidad 

castellanoleonesa sigue siendo inexistente.

San Millán. patrón de Castilla. 12 noviembre


 

Recuperar la democracia (Juanma Badenas)

 

Recuperar la democracia

 Juanma Badenas 21 de noviembre de 2022

Algo mal estamos haciendo cuando permitimos la subversión que significa que los partidos políticos determinen las cosas no en nombre sino en lugar de los ciudadanos.

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De acuerdo con ciertos estudios, el número de españoles afiliados a partidos políticos no supera el millón y medio. Cifra optimista (desde el punto de vista de los partidos), porque el Ministerio de Hacienda sólo registra poco más de noventa y cinco mil contribuyentes que manifiestan pagar cuotas a alguno cuando realizan su declaración del impuesto de la renta de las personas físicas, cada año.

Sea como fuere, aun aceptando los datos más optimistas, estas cifras demuestran el poco arraigo que los partidos políticos tienen entre los españoles. Sin embargo, pocos dudan de su utilidad en el juego democrático; pues, de momento, mientras no seamos capaces de inventar algo mejor, los partidos son el instrumento por medio del cual se articula la representación política en sus distintas vertientes ideológicas.

No obstante, los partidos que fueron concebidos por nuestra Constitución como instrumentos para la participación política (artículo 6) se han convertido en un fin en sí mismos y parecen haber secuestrado la participación y el interés público de los españoles. Incluso algunos militantes se sienten excluidos del debate político porque sus organizaciones no los tienen en cuenta, a veces, ni para pagar la cuota, pues los conservan como afiliados a pesar de no contribuir siquiera con un euro. De ahí la disparidad entre el número de afiliados que los partidos manifiestan tener y la cifra que registra cada año el Ministerio de Hacienda en las declaraciones del IRPF.

De manera que urge rescatar la democracia de los partidos políticos, devolviendo a los ciudadanos su capacidad de decidir. Por ello, me gusta la propuesta que realizó el presidente de Vox en el Viva 22 hace algunas semanas. Propuesta en la que propugna la celebración de referendos, donde se pregunte a los españoles sobre cuestiones políticas de especial trascendencia, tal y como prescribe el artículo 92 de la Constitución Española.

La Ley Orgánica sobre regulación de las distintas modalidades de referéndum posibilita que las consultas a los ciudadanos se puedan realizar respecto de distintos ámbitos territoriales. Principalmente el nacional y el autonómico, que son los que de modo expreso menciona, aunque no descarta el provincial ni el municipal.

Las condiciones para la celebración del referendo son en extremo duras, por requerir que la propuesta sea realizada únicamente por el presidente del gobierno y aprobada por la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados. Me hubiera gustado que un grupo parlamentario suficientemente numeroso también tuviese la potestad de hacer la propuesta de referendo, aunque al final debiera ser aprobada por la mayoría del Congreso de los Diputados (pues la Constitución no dice que necesariamente haya de ser absoluta). Sin embargo, el tenor literal del artículo 92 de la Constitución y la ley orgánica que lo desarrolla no lo permiten.

Queda reservada la posibilidad de hacer la propuesta únicamente al presidente del gobierno. Si bien, me pregunto, qué tipo de imagen tendría un presidente del gobierno reticente a la convocatoria de un referéndum sobre alguna cuestión de especial relevancia para los ciudadanos, instada por un grupo parlamentario importante del Congreso de los Diputados, si no fuera capaz de expresar un motivo bastante convincente para no convocarlo. Y qué opinión podrían llegar a tener los españoles de ese mismo presidente del gobierno si con reiteración se negase a convocar referendos, sobre cuestiones verdaderamente importantes, alegando como único pretexto el que para resolver ese tipo de cuestiones ya están los partidos políticos que forman parte del Congreso de los Diputados y del Senado. Un presidente del gobierno que se comportase así tarde o temprano terminaría por parecer una especie de secuestrador de la democracia (de la verdadera democracia) a los ojos de los españoles. Y lo mismo se podría pensar respecto de los grupos parlamentarios que con pertinacia mantuvieran una actitud obstruccionista a la celebración de los mismos referendos, impidiendo que los españoles pudieran manifestar su parecer de manera directa sobre cuestiones de especial transcendencia.

Como es lógico, no se debe abusar de los mecanismos constitucionales y menos de uno tan particular como el referéndum. Y tampoco adoptar posiciones demagógicas (y fraudulentas), propias de independentistas catalanes. Como dijo Abascal, hay decisiones de especial relevancia que afectan al presente y al futuro de los españoles que no se pueden dejar al criterio ideológico u oportunista de la mayoría parlamentaria de turno. La capacidad energética, la educación y formación de las diversas generaciones, la independencia de los jueces, la manera en la que España debe formar parte de los organismos internacionales y otros que irán surgiendo, son asuntos de suficiente enjundia como para que los españoles puedan manifestar su parecer sin intermediarios.

Se puede y se debe devolver el protagonismo político a los españoles. Son demasiados los entes que están tomando decisiones que nos son impuestas en los que se vislumbran enormes déficits democráticos. La ONU, la Unión Europea, la OTAN, la OMS, el gobierno, el Congreso de los Diputados (tal y como han puesto de manifiesto las sentencias del Tribunal Constitucional) y los gobiernos autonómicos han tomado el poder y dado muestras de ser capaces de ejercerlo despóticamente. Parece como si hubiéramos retrocedido algunos siglos y vuelto al despotismo ilustrado: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

España debe decidir y la soberanía nacional no debería ser escamoteada por nadie desde dentro ni desde fuera de la nación. Algo mal estamos haciendo cuando permitimos la subversión que significa que los partidos políticos determinen las cosas no en nombre sino en lugar de los ciudadanos.

Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.



Rafa

lunes, octubre 10, 2022

Democracia directa (Fernando Sánchez Dragó)

 

Fernando Sánchez Dragó (Madrid, 1936) es escritor. Ha sido en dos ocasiones Premio Nacional de Literatura. Ha ganado el Planeta, el Fernando Lara y el Ondas. Como periodista de prensa, radio y televisión ha hecho de todo en medio mundo. Ha sido profesor de Lengua, Literatura e Historia en trece universidades de Europa, Asia y África. Sigue en la brecha.

Democracia 

directa

10 DE OCTUBRE DE 2022

O lo que viene a ser lo mismo: sobran

 los intermediarios.

Estuve el domingo por la mañana en el

 festival, con aires y vuelo de romería, 

organizado por Vox. Un gentío. Una 

caminata. Una solanera. Un do de 

pecho. El calor apretaba, pero aún

 más lo hacía el desbordante 

entusiasmo de la gente y la emoción

 transmitida por las intervenciones de

 quienes, cumplido ya el mediodía, 

pronunciaron discursos cargados de

 tradición y, simultáneamente, de futuro

 desde una tarima cuyo telón de fondo

 proclamaba que España Decide.

Es hora, en efecto, de que lo haga. 

Ha llegado el momento de recurrir a 

un mecanismo previsto por la 

Constitución, pero olvidado, arrinconado

 y pospuesto una y otra vez por los 

representantes de la partitocracia y de

 la camastronería que de ella se deriva.

Pocos se atreven a decir que el

 

Gobierno va desnudo y que urge

 

derogar buena parte de sus infames

 

leyes

Sobra decir que aludo al referendo

dicho quede así, castellanizado, 

porque si dijera referéndum, tendría 

que decir, en plural latino, referenda,

 y eso sería una pedantería y una 

cursilada de erudito a la violeta. 

Un escritor puede ser cualquier cosa, 

menos cursi,

Fue Santiago Abascal quien cargó 

la suerte en su discurso de clausura

 y hundió el acero sobre la necesidad

 de someter a referendo las cuestiones

 palpitantes y pendientes que las 

triquiñuelas e intereses partidistas 

impiden resolver en el ámbito de ese

 cervantino retablo de las maravillas 

que es el Parlamento y en el que 

pocos, desafiando las consignas de 

la voz (no Vox) campante, se atreven

 a decir que el Gobierno va desnudo

 y que urge derogar buena parte de

 sus infames leyes y salir al paso de

 los gravísimos problemas por ellas

 suscitados que ya no admiten 

dilación, y que ni siquiera es preciso

 mencionar, con otras nuevas que

 los atajen.

De todo lo que ayer sucedió

 

en la gran romería hispanocrática

 

de Vox, y no fue poco, me quedo

 

con la lucidez de este alegato

 

a favor del referendo

¿Por qué sus Señorías renuncian a 

su papel de portavoces del sentir 

y el desear de quienes, con

 mansedumbre, santurronería o 

resignación, los eligen –es un decir–

 sometiéndose al trágala de las listas

 cerradas, y arrinconan, cercenan 

posponen sine die el derecho 

al referendo que está presente

por poner dos ejemplos que Abascal 

también citó, en países tan civilizados

 y de tan asendereada tradición 

democrática como lo son Italia y Suiza? 

La respuesta es evidente como

 evidente es la necesidad de que

 decida el conjunto del país en todo

 aquello que a la totalidad de éste

 afecta sin que su voluntad encalle

 en la concupiscencia de quienes

 entienden la política como una

 actividad de feriantes que sólo 

quieren aprovechar su statu quo 

para dar salida a sus mulas tuertas.

De todo lo que ayer sucedió en la

 gran romería hispanocrática de Vox

, y no fue poco, me quedo con 

la lucidez de este alegato a favor

 del referendo, de la democracia

 directa y de la reducción de 

intermediarios en la lidia de

 la política.

domingo, octubre 09, 2022

CASTILLA

CASTILLA

15 septiembre, 2022 Fran de La Nao

La primera mención del término «Castilla», aparece en un documento del hoy desaparecido monasterio de San Emeterio de Taranco de Mena, situado en el valle de Mena, en el norte de la actual provincia de Burgos. El nombre de Castilla aparece en el documento notarial fechado el 15 de septiembre del año 800 y por el cual el abad Vitulo donaba unos terrenos. En ese documento aparece escrito «Bardulia quae nunc vocatur Castella» (Bardulia que ahora es llamada Castilla).


“et sancti Martini, quem sub subbicionem Mene manibus nostris fundauimus ipsam basilicam in ciuitate de area patriniani IN TERRITORIO CASTELLE et sancti Stefani, cuius basilicam manibus nostris fundauimus in loco qui dicitur Burcenia in territorio Mainense”

“y San Martín, cuya basílica fundamos con nuestras propias manos bajo la subordinación de San Esteban, patrón en el territorio de Castella, en el lugar que se llama Burcenia, cuya basílica fue fundada en el territorio de Mainensi”



El nombre toponímico de Castilla se refiere, todavía en el año 853, a un territorio muy pequeño del norte de Burgos diferenciado de los valles burgaleses de Mena y de Losa: “Et presimus presuras in Castella, in Lausa et in Mena”​. Este topónimo sería llevado al norte de Burgos por algunos de los repobladores de la “Bardulia” (que después se conocería como “Castilla”) en tiempos de Alfonso I y su hijo Fruela.

El origen de Castilla -que empezó siendo un condado del Reino de Asturias- se remontan casi con el inicio de la Reconquista, entre la Cordillera Cantábrica y la Meseta. Es una región con ciertas alturas y algunos desfiladeros. Por ello sirvió como una barrera defensiva para el reino de Asturias contra las incursiones de los moros, motivo por el cual estaba despoblada. Según se fue afianzando el Reino de Asturias, muchas personas comienzan a atravesar la Cordillera Cantábrica que, haciendo uso del derecho romano, comienzan a apropiarse de aquellos terrenos de nadie; restauran iglesias, recuperan molinos y se dan a la ganadería y la agricultura. Estos primeros pobladores tuvieron que soportar varias incursiones musulmanas sin apenas ayuda por su lejanía con la capital asturiana. Hubo tres núcleos iniciales de repoblación: el Valle de Mena desde Taranco, Valpuesta y el núcleo occidental, los tres en la provincia de Burgos.

En el año 842 los habitantes de este territorio decidieron crear los Jueces de Castilla, dos jueces propios para resolver sus pleitos. Para este honroso cargo fueron nombrados Nuño Rasura y Laín Calvo. Ambos impartieron justicia apoyándose en las costumbres sin tener en cuenta el Liber Iudiciorum, un código de leyes de herencia visigoda, que se respetaba en el resto del reino asturiano.

Poco a poco, se fue afianzando el nuevo territorio, hasta que en el año 850 Ordoño I de Asturias llega al trono y cree necesario formalizar aquel territorio y delega el gobierno de su territorio fronterizo a gente de la familia real, quien tendrá libertad de acción a cambio de su fidelidad y nombra a su hermano Rodrigo conde de Castilla. Ha nacido el Condado de Castilla. El conde Rodrigo es el encargado de recaudar los impuestos, cobrar las multas e impartir justicia en sus territorios. En los primeros años de su gobierno se reanuda la repoblación de nuevos territorios bajo la acción de eclesiásticos y señores.

En el año 860 el condado de Castilla se extendía hacia el sur por la Merindad de Sotoscueva, Espinosa de los Monteros, Bricia, Valdivielso, Valle de Mena, La Losa, Valdegovía y el Valle de Tobalina, y llegando por el este siguiendo el río Ebro hasta Puentelarrá y por el oeste hasta Brañosera y Aguilar de Campoo. En este año tuvo lugar la acción militar más importante del conde Rodrigo, al reconquistar y repoblar Amaya, lo que lleva a adelantar la línea de fortalezas hasta Úrbel del Castillo, Castil de Peones, Moradillo de Sedano, Oca y Cerasio (Cerezo de Río Tirón). La toma de la fortaleza musulmana de Pancorbo fue otro logro importante, pues debido a su estratégica situación era paso obligado entre Álava y Castilla y desde la cual, los moros tenían una importante base para sus ataques.

Pancorbo

El conde Rodrigo hizo una excelente labor en la Reconquista y durante su gobernación reorganizó la línea fronteriza y expandió las fronteras del Reino de Asturias (y con ello las del condado de Castilla) hasta los montes Obarenes y asegurar la frontera riojana. A su muerte, en el año 873, el condado de Castilla aparece ya perfectamente configurado como un territorio diferenciado tanto de León como de Álava y con una mirada puesta en su expansión hacia el Duero y La Rioja.

El relevo de Rodrigo lo tomó su hijo Diego Rodríguez, cuyo periodo de gobierno está marcado por cuatro acontecimientos importantes: el definitivo afianzamiento de la frontera en el valle del Ebro, la creación de una nueva línea defensiva más al sur, siguiendo el curso del río Arlanzón, la restauración de la antigua sede episcopal de Oca y la fundación de Burgos.

Oca es la antigua Auca Patricia, sede episcopal ya en época visigoda. Es posible que en esta zona siempre hubieran quedado poblaciones y fortificaciones. Sin embargo, es ahora cuando empieza a ser parte del reino asturiano gracias a la labor del conde Diego Rodríguez. La repoblación se hizo entre los años 873 y 880. La sede aucense está en pleno funcionamiento durante el gobierno del conde Diego y además se ve favorecida por numerosas donaciones del conde.

Poco antes de 882 construyó el castillo de Pancorbo, donde resistió el ataque de un gran ejército musulmán en las primaveras de los años 882 y 883. Los Anales Castellanos nos dan la fecha del 882 para la repoblación de Ubierna, Castrogeriz y Burgos.

In era DCCCCXX · populavit Didacus commes Burgus et Auvirna · pro iussionem domno Adefonso. Regnavit Adefonsus rex annos XVI · et migravit a secculo in mense decembris· et suscepit ipso regno filio eius Garsea.En la era 920 (año 882) el conde Diego pobló Burgos y Ubierna por mandato del señor Alfonso.

El rey Alfonso reinódieciséis años y se fue por los siglos en el mes de diciembre y le sucedió en el reino su hijo García.

Según la Crónica Najerense el 31 de enero de 885 el conde cayó muerto en la localidad burgalesa de Cornudilla, probablemente en batalla contra las fuerzas musulmanas. Según algunas fuentes, su cuerpo se encuentra enterrado en las ruinas de la ermita de Villafranca Montes de Oca. Después de su muerte, el condado de Castilla se divide en varios condados entre 885 y 931, fecha en que toma el control de todos los condados el conde Fernán González.


Diego Rodríguez. Conde de Castilla y fundador de Burgos

En el año 931 el Reino de Asturias había recuperado tanto terreno a los moros que ahora pertenecía al Reino de León, en cuyo trono estaba Ramiro II. El rey leonés vio necesario volver a organizar el reino y ello implicaba retomar el condado de Castilla y delegar a alguien de su plena confianza el gobierno del condado de Castilla, un territorio que había crecido bastante desde la muerte del conde Rodrigo en el año 885. El elegido para ejercer el gobierno fue el Señor de Lara, Fernán González

Los primeros documentos escritos sobre el mandato de Fernán González como conde de Castilla son del año 932. En dos de ellos queda confirmado que en la persona de Fernán González se vuelven a unir la gobernación de todos los territorios castellanos y además el condado de Álava, sin ningún tipo de contrapeso en dicho territorio y con la confianza plena del rey. En dicho documento se puede leer:

“Primo anno regni sui Ranimiri principis in Legione; Fredenandus comes in Castella et in Alapa”

Fernán González encarnó todos los valores que se le atribuyen al buen castellano: trabajador, con honor, combativo a favor de la fe católica e independiente. Es considerado el héroe defensor de Castilla. Esta tradición comenzará con el Poema de Fernán González. Su importancia en la historia castellana es innegable. Su actuación política en el reino de León dará lugar a que Castilla debilite los vínculos feudales con el reino leonés en un grado que no alcanzaron ningún otro de los territorios que también lo intentaron. Al final de su gobierno, Castilla actúa libremente en su política y se puede considerar el comienzo de la independencia de Castilla, aunque siempre estuvo ligado políticamente al Reino de León.

No vamos a extendernos en el gobierno del condado de Fernán González porque es un personaje histórico y su biografía castellana da para mucho. Durante su gobierno participó en la Batalla de Simancas en el año 939, una importante victoria que supuso un nuevo impulso en la reorganización del territorio más allá del río Duero. Por el oeste se repuebla el valle del río Tormes con gentes de León, con núcleos como Salamanca, Ledesma, Baños de Ledesma, Peñausende, Alhándega, etc. En la parte central se avanza hasta Íscar y Olmedo. Y por el este hasta Sepúlveda.

Fernán González llegó a enfrentarse al rey de León Ramiro II, lo cual le costó pasar un año preso y cesado como gobernador de Castilla. Resuelto su enfrentamiento con Ramiro II, volvió a ejercer su gobierno en Castilla. Muerto Ramiro II en el año 951, el reino de León quedó sumido en una crisis dinástica que Fernán González supo aprovechar en su favor. Subió al trono leonés Ordoño III, pero su prematura muerte permitió al conde castellano recuperar su capacidad de maniobra, aunque en esta ocasión tuvo que enfrentarse al reino de Navarra, siendo derrotado y capturado en el año 960, recuperando la libertad tras hacer diversas concesiones territoriales a Navarra.

El conde Fernán González falleció en el año 969. Su vida y hechos fueron magnificados en un poema anónimo, el Poema de Fernán González, escrito entre los años 1250 y 1271



El siguiente conde de Castilla fue García Fernández, hijo de Fernán González y apodado“el de las manos blancas”. Recibió un condado de Castilla en un momento de esplendor, con una paz pactada por el rey leonés con Al-Ándalus que se mantuvo hasta el 974 y que el mismo quebrantó, atacando varias ciudades musulmanas, incursionando hasta Sigüenza. Para hacer frente al peligro musulmán que se cernía sobre sus fronteras, amplió la base social del condado promulgando el Fuero de Castrojeriz, en el que se igualaba de condición a caballeros y campesinos; aquellos campesinos que dispusieran de un caballo para la guerra serían equiparados automáticamente con los nobles de segunda clase.

En el año 978 acudió a León en búsqueda de refuerzos, pero la corte leonesa no quería comprometerse. A pesar de esto, García aprovechó aquel mismo verano para conseguir que San Esteban de Gormaz se rindiese, incursionando hasta Atienza. El frío le obligó a retornar, aunque con un inmenso botín. Con tenacidad admirable, García cerró el paso al invasor y se quedó solo: Bermudo había pactado, Sancho Abarca se había sometido y Borrell había visto Barcelona saqueada e incendiada. Comprende que le era imposible conservar las plazas alejadas y por ello decide en 984 retirarse a Sepúlveda abandonando Atienza.

Después del ataque musulmán de 987 a León, el rey Bermudo II se retira a Galicia. García se presentó al otro lado del Cea con el intento de erigirse en defensor de aquella tierra desamparada por su señor legítimo. En junio del año 989, Almanzor atacó San Esteban de Gormaz, pero no pudo hacerse con el castillo y para colmo, su propio hijo se pasó al bando castellano, siendo acogido por el conde castellano. Al año siguiente Almanzor volvió con un ejército mayor para recuperar a su hijo, pero la frontera estaba bien defendida y entraba el otoño cuando se abrieron negociaciones: paz a cambio del hijo. García lo entregó siempre y cuando respetase su vida. No fue así y Almanzor ordenó decapitar a su propio hijo. Bermudo II aprovechó la tregua con los moros para regresar a León y agradecido, se casó con la infanta Elvira, hija del conde.

El fracaso militar de Almanzor le impuso un cambio de táctica buscando partidarios en el campo enemigo. Es lo que nos permiten suponer los cantares de gesta con el Romance de los siete infantes de Lara donde unos señores son captados por Almanzor que sabía aprovechar los rencores de los señores cristianos para asegurar sus campañas para culminar su venganza.

En la campaña de 994 García pierde dos plazas importantes: Clunia y San Esteban de Gormaz, pero restablece su autoridad sancionando la traición de los infanzones de Espeja y contraataca llegando hasta Medinaceli. Las noticias históricas vienen a confirmar la leyenda: Los Anales Toledanos hablan de la rebelión del hijo de García Fernández contra su padre, una parte de su gente no quiere seguirle, prefieren un acuerdo con Almanzor.

En mayo del año 995, perdidas las fortalezas de Clunia y Gormaz, habían quedado en primera línea los castillos de Peñaranda y de Langa. Los dos destacamentos enemigos se encontraron fortuitamente en el paraje actualmente denominado Piedrasillada. García luchó casi sin esperanza hasta que fue herido en la cabeza y tendido en el campo, los moros lo recogieron aún con vida. Fue llevado a Medinaceli, cuartel general de Almanzor y al terminar la campaña, ordenó Almanzor la vuelta a Córdoba, llevando entre el bagaje a su ilustre prisionero casi agonizante. El 29 de junio, cuatro días después de su llegada a Córdoba, murió. Almanzor entregó su cuerpo a los cristianos cordobeses, que le dieron honrosa sepultura, de donde fue trasladado cinco años después al monasterio de San Pedro de Cardeña, lugar que él había favorecido con especial devoción, gracias a las gestiones de su hijo Sancho García.

La prisión y muerte del conde de Castilla, García Fernández fue una de las noticias que más impresionó a sus contemporáneos y por eso aparece recogida en diversos anales.

Castillo de San Esteban de Gormaz

El siguiente conde de Castilla fue Sancho García, hijo del anterior conde y que se había rebelado contra su padre. Durante su gobierno tuvo que hacer frente a las terribles embestidas musulmanas, pero tras la muerte del líder moro, Córdoba vivió una guerra civil que Sancho García supo aprovechar. Apoyó a Sulaimán al-Mustaín en las luchas civiles cordobesas.​ Durante esta contienda, llegó a saquear Córdoba, el 14 de noviembre del año 1009.​ Para evitar que cambiase de bando, al-Mustaín y sus partidarios le cedieron varias villas; Osma, San Esteban de Gormaz, Clunia, Berlanga de Duero, Sepúlveda y Peñafiel.

Fue conocido como «el de los Buenos Fueros» por los privilegios que dio a diversas poblaciones de Castilla y fundó el monasterio de San Salvador de Oña en el año1011. Falleció en el año 1017, dejando heredero del condado de Castilla a su hijo García Sánchez, un niño de tan solo 8 años. La regencia fue ejercida por varios señores castellanos y Urraca, su tía.

En el año 1028 concertó el matrimonio con la infanta Sancha, hija del rey Alfonso V de León. Al año siguiente marchó a León para conocer a su prometida, pero fue asesinado junto a la iglesia de San Juan Bautista de León. El Romance del Infante García y las crónicas posteriores relatan que este asesinato fue perpetrado por integrantes de la familia Vela a la que el conde Fernán González (su bisabuelo) había arrebatado los dominios alaveses.

Tras el asesinato, el rey Sancho Garcés III de Pamplona se hizo con el gobierno de Castilla por el derecho de su esposa Muniadona de Castilla,​ hermana del difunto, y designó a su hijo Fernando Sánchez de trece años como conde de Castilla en el año 1029. Los nobles castellanos, a cambio de reconocer la autoridad de Sancho por su matrimonio con Muniadona, insistieron en mantener su identidad y en tener un señor que no fuese a heredar la corona navarra, condiciones que Sancho aceptó.​ Aunque nunca fue conde de Castilla, pasó de hecho a gobernar su territorio.​​ En la práctica fue él y no Fernando, quien rigió el condado hasta su muerte en el año 1035.


Fernando I Rey de León y último conde de Castilla

Tras la muerte del rey Sancho Garcés III de Pamplona, su hijo Fernando por fin puede hacer uso de su título de conde de Castilla. Sus primeros años de gobierno los pasó resolviendo conflictos internos. Llevó a cabo una enérgica actividad de Reconquista, tomando las plazas de Lamego, Viseo y Coímbra. Además, sometió a varios reinos musulmanes al vasallaje. En el año 1037 heredó el trono de León, convirtiéndose en Fernando I de León, cargo que junto con el de conde de Castilla, ostentó hasta su muerte, en el año 1065. Fernando I fue enterrado en el Panteón de Reyes de San Isidoro de León que él mismo había construido. Sobre la lápida de su sepulcro esculpieron el siguiente epitafio latino:

H. E. TUMULATUS FERNANDUS MAGNUS REX TOTIUS HISPANIAE. FILIUS SANCTII REGIS PIRENAEORUM ET TOLOSAE. ISTA TRANSTULIT CORPORA. SANCTORUM IN LEGIONE BEATI ISIDORI ARCHIEPISCOPI AB HISPALI VICENTIIMARTYRIS AB ABELA. ET FECIT ECCLESIAM HANC LAPIDEAM. QUAE OLIM FUERAT LUTEA, HIC PRAELIANDO FECIT SIBI TRIBUTARIOS OMNES SARRACENOS HISPANIAE ET CEPIT COLIMBRIAM, LAMEGO, VESEO, ET ALIAS. ISTE VI CEPIT REGNA GARSIAE ET VEREMUDI. OBIIT VI K. JANUARII. ERA MCIII.

Aquí está enterrado Fernando Magno, rey de toda España, hijo de Sancho rey de los Pirineos y Tolosa. Trasladó a León los cuerpos santos de San Isidoro arzobispo, desde Sevilla, y de Vicente mártir, desde Ávila, y construyó esta iglesia de piedra, la que en otro tiempo era de barro. Hizo tributarios suyos, con las armas, a todos los sarracenos de España. Se apoderó de Coímbra, Lamego, Viseo y otras plazas. Se adueñó por la fuerza de los reinos de García y Bermudo. Falleció el 27 de diciembre de 1103.

Fernando I de León, al morir, dividió sus reinos entre sus hijos: al primogénito, Sancho, le correspondió el condado de Castilla, que fue elevado a categoría de reino. Con esta maniobra, en el año 1065, el peligroso territorio tras la cordillera cantábrica donde algunos hombres libres se habían asentado en pequeños núcleos, resistiendo los embates de los moros, se convirtió en Reino. Un reino que en los siguientes siglos experimentará un auge territorial, social y cultural que irá más allá de la península ibérica por océanos desconocidos; Castilla.






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