Patria Castilla II
Cuellar.Escudo antiguo
Isidoro Tejero Cobos.
Segovia 2000
Patria Castellana
En este año 2000 se conmemora el 1200 aniversario de la
Palabra “Castilla”. El 15 de Septiembre del año 800 aparece
Escrita , por primera vez, en Taranco de Mena ( Burgos ).
.Bendito el momento y la memoria de este nombre "Casti¬lla
¡Que resuene en los corazones de los hombres y mujeres¬
De esta tierra ¡Castilla madre! ¡Castilla patria! •:•
El día que Castilla recupere su independencia respecto de
León, Toledo y Madrid región y del estado nacional imperia¬lista
que lo nutre, puede pedirse el reconocimiento mundial y
nacional de nuestro fuero más antiguo: El de Brañosera.
Este fuero escrito en letras doradas haya mérito para llegar
a ocupar un día un puesto de honor en Naciones Unidas,
Senado Español o Cortes Españolas y por supuesto, con
todo derecho. en las Cortes de Castilla, cuando seamos
libres. Un sueño en espera. •:•
La política de España con Castilla ha sido ruinosa. •:•
Llamar a la lengua castellana "española" y relegarla de su
función nominativa propia es un sofisma lingüístico de
cuño Imperial que sustenta miedos nacionalistas. •:•
Por la expresión lengua "castellana" o "española" se des¬angra
la manera de pensar de los hispanos. •:•
La lengua es un factor cultural no un instrumento ideoló¬gico •:•
Lo primero que debe buscar un pueblo o una persona es su
dignidad y todo lo demás viene por añadidura. •:•
Va a !legar un día ya próximo en que esta disputa entre lo
regional va a superarse tomando cada parte la
razón de lo que es. •:•
A ti te bautizaron tus padres, abuelos, nietos y siglos de
historia como lengua castellana pero nosotros ahora te
cambiamos de nombre ¿por qué? Porque queremos. •:•
L a fuerza regeneradora de nuestro pueblo reside en
Castilla en lo que ella significa. •:•
El sentimiento político es un pilar básico de la vida.
Contribuye notablemente a incrementar la inteligencia de
quien le ejerce; no de cualquiera manera sino con arreglo a
principios éticos de verdad. •:•
Cada hombre es hechura de si mismo y cada pueblo tam¬bién. •:•
No hay dos pueblos iguales. •:•
E! regionalismo es el respeto de los respetos. •:•
Para ser universal, busca tus raíces si no quieres convertirte
en un globo flotante en el espacio sin saber de ti. •:•
No podemos huir de nosotros mismos. •:•
Castellano como pueblo sólo hay uno. Los que se llaman
castellanos pero no lo son; aluden, en tal caso, al sentido
político histórico del término que engloba pueblos y cul¬turas. •:•
La dignidad enriquece, la indignidad empobrece. •.•
La conciencia universal no puede construirse sin raíces. •.•
Se ha atacado el Regionalismo acusándole de egoísta y de
falta de universalidad cuando tiene las dos cualidades con
que se forma la universalidad: el yo y el nosotros, en su ple¬nitud
más inmediata y elevada; y goza de un amor sano a
toda prueba cuando está abierto a la vida. •:•
El regionalismo busca ser universal sin renunciar a sus raí¬ces
y lo logra plenamente. •:•
En la vida hay muchos regionalismos que el hombre debe
atender. •:•
El amor auténtico empieza por uno mismo. Es el primer
escalón del amor universal. •:•
Quién lo diría! Para aquellos que piensan que hay que irse
lejos para amar resulta que son imprescindibles los mate¬riales
del amor personal para este menester. •.•
El amor universal se mantiene sobre dos pilares: El yo y el
nosotros. El factor personal y el factor social. Si falta cualquie¬ra
de ellos la cualidad no estaría equilibrada. •:•
Es posible que un miedo se haga tan grande como para
Inmovilizar a un pueblo y hacer que abandone su propia
lengua: la característica más genuina de su identidad cultu¬ral' •:•
Hay muchos planos en el amor universal. •:•
¬
El Sistema Ibérico es la columna vertebral de Castilla. •:•
Nación
sin regiones
pura ambición. •:•
Universalismo
sin Regionalismo
puro fanatismo. •.•
La primera escala de Amor Universal, la familia;
la 2ª, el barrio; la tercera escala, el pueblo o ciudad;
la cuarta, la Comarca;
la 5ª, la federación de comarcas o Tierras;
la 6ª: la federación de tierras o regiones formando Región;
la unión de Regiones forman Nación Estado: 7ª Escala;
la 8ª escala, aglutina naciones Estados que forman un
Continente;
la 9ª es la unión planetaria de todos los continentes.
La escala de este amor regionalista entra en relación cós¬mica
y sigue ampliándose con el mismo criterio hasta
alcanzar todo el cosmos divino. •:•
Donde hay patria hay nación. •:•
Toda nación es un Estado. •:•
¬
La libertad concede la categoría de nación al individuo. •:•
Del hombre al átomo hay una estructura regional complejí¬sima que funciona en jerárquica coordinación con libre
albedrío. •:•
El regionalismo se manifiesta desde el átomo al infinito. •:•
.El regionalismo no es sólo un concepto humano, también
es un concepto cósmico. •:•
La familia es una nacionalidad. •:•
Toda nación es región y toda región es nación. Respecto a
La escala superior es región y respecto a la escala inferior es
Nación. •:•
.El concepto nación y región es ambivalente. Su interpretación
depende del sentido que estemos usando: si miramos
arriba o miramos abajo. •:•
Podemos afirmar que todas las naciones grandes o pequeñas
son regiones en uno u otro sentido. •:•
La igualdad es sólo un concepto teórico. En la Naturaleza
No se le reconoce. •:•
No hay dos conciencias iguales ni dos hombres iguales. •:•
Debería gobernarse por la ley de la desigualdad.•:•
La ley de la igualdad es una quimera del hombre. •:•
La ley de la desigualdad busca siempre la autonomía y
la armonía de la partes. •:•
E! cielo en la tierra le imagino un socialismo de amor y liber¬:tad
en verdad y bien. •:•
El nacionalismo ha sido envidioso del regionalismo. El que
no reconoce, envidia. •:•
La envidia política (racismo) cuando se eleva a categoría de
poder todo lo contamina en la apariencia de su ideal mítico:
impone autoridad,
impone integrismo,
impone fe
impone cultura,
impone orden,
impone control político,
impone violencia,
impone pensamiento,
impone censura,
impone ideología,
impone miedo,
impone religión... •:•
Hay miedos sociales que pueden estar vegetando sobre una
nación miles de años confundiendo su mentalidad y sus
razones de vida. •:•
El nombre "Castilla" ha estado bañado en los cienos impe¬riales
pero hay un pueblo al que le pertenece. •:•
¬
En Castilla la Constitución no funciona. Los castellanos no
tienen derechos políticos reconocidos. •:•
¬
El amor es patria y la patria es amor. •:•
¬
El Regionalismo es amor que trasciende la realidad de la
vida. •:•
¬
El Regionalismo ha de jugar la baza de la verdad colectiva
que va más allá de todo enfrentamiento. •:•
¬
El amor en todas sus manifestaciones es puro
regiona¬lismo. •:•
El Regionalismo supone expresar amor y solidaridad en
todo asunto público. •.•
Las regiones o naciones, según se mira, son algo tan pro¬fundo
que escapa del poder de los hombres. •:•
¬
Lo castellano-leonés representó, desde su origen, el empobrecimiento
político, cultural y espiritual de Castilla con
todas las consecuencias que de ello devienen. •:•
Castilla debe volver a la naturaleza de su ser y empezar a
ser ella. •:•
Las religiones también hablan de regionalismo y de pue¬blos:
"Que la matriz etérica de la Nueva Jerusalén descienda
sobre cada ciudad y pueblo. ¡Y que la voluntad de Dios y
el diseño divino interno de la Tierra como estrella de la
Libertad se manifieste hoy y siempre! •.•
El regionalismo es pura y simplemente patriotismo de
la mejor calidad. •:•
El pueblo castellano vive sin que eche en falta el vacío de
su dignidad política. •:•
La dignidad reside en la conciencia. •:•
Leoneses, castellanos, Toledanos y Madrileños región se
hallan en situación desfavorable aunque la economía
marche (de otra forma iría mejor) pues el espíritu está rete¬nido
y aún parece que retrocede alarmantemente. •:•
¬
Cada pueblo trata a la lengua castellana de una manera. Los
que más se nos parecen pueden ser tanto menos y los que
menos se nos parecen pueden ser tanto más. •:•
Recuperar la conciencia castellana es un objetivo esencial. •:•
León, Toledo y Castilla tres notas musicales, tres pueblos
diferentes. •:•
Los servicios que ha prestado la lengua castellana a España y
al mundo están más allá de los torpes movimientos políticos
que desafortunadamente puedan haberse realizado. •:•
¬
La lengua castellana nació en Castilla tras parto prolongado
y fue durante siglos nombrada con el sello de esta
identi¬dad. •:•
¬
Castilla sin poder político propio es una identidad a la
deriva sometida a unas fuerzas ciegas que no aciertan a
comprender el inconveniente que producen ni el beneficio
que obtienen. •:•
¿Por qué el Regionalismo, que es uno de los amores más
elevados y desprendidos de la vida, ha sido tan injusta¬mente
incomprendido a lo largo de la historia? Cómo se
dice a los hombres que se amen y en cuantito empiezan a
hacerlo de la mejor manera, se les dice: ¿No, no, así no, que
ese amor es falso, que es injusto, que es egoísta¡ ¡Cómo
entenderlo! •:•
El que reconoce el poder antes que la vida gobierna con el
poder sin la vida y el que reconoce el poder con la vida
gobierna sirviendo a la vida. •:•
La Castilla celtibérica era, por encima de todo, una raza
espiritual. •:•
¬
Cualquier pueblo más que raza humana es raza espiritual.
El factor estabilizador de la envidia es el amor. •:•
El Regionalismo da cohesión a todos los grupos interme¬dios
que le forman. •:•
El Regionalismo es un sentimiento de amor que se proyecta
En una determinada demarcación territorial. •:•
La naturaleza es puro regionalismo. •:•
El regionalismo se manifiesta en todas partes y todo lugar
incluso en aquellas formas que no lo reconocen porque él
es la manifestación más evidente de la vida. •:•
En Castilla la primera norma de convivencia era la libertad
defendida por todos los estamentos sociales. •:•
En verdad la oscuridad será vencida, pero será vencida
siempre por medio de la luz. Porque la oscuridad no se puede
vencer a sí misma".•:• (Madre María)
El que no tiene desarrollado el sentimiento regional es pro¬penso
a un fanatismo determinado aunque se esconda en
modales aparentemente abiertos. •:•
El amor ¿tiene patria? Sí. El amor es uno, pero tiene
muchas patrias: Son infinitas las patrias de su regionalismo
que puebla toda la creación. •:•
El apagavelas político es comecocos. •:•
El apagavelas es una estrategia y un vehículo que busca
sofocar el fuego de la libertad haciendo uso de su poder
devastador. •:•
¬
Nota informativa para meditar:
"El Estado sueco ya ha subsanado la monstruosidad de
haber tenido prohibido durante siglos el idioma lapón. Hoy
se imparte dos horas semanales en las escuelas laponas.
Sin embargo, es muy poco para mantener viva la base de
una cultura." . ( El País, 2 Febrero 1997 ) •:•
El regionalismo en su pureza escapa de ser ideología. •:•
El regionalismo aporta un equilibrio sustancial a la persona¬lidad
del individuo enriqueciendo todos sus valores. •:•
¬
Desatender una lengua regional es mal inmediato irrepara¬ble
que puede producir traumas en su proceso y vacíos de
riqueza y limitaciones por falta de esa acopio relegado. •:•
¬
¿Cuál es el relato que más se parece a Castilla la gentil?
"El de Blancanieves y los siete enanitos" porque como final se
espera la llegada de un Príncipe de la Paz que sea el men¬sajero
de Fernán González. •:•
¬
Hay una fe política que roba y otra fe política que da. •:•
El regionalismo es el valor político que más rentabiliza la
riqueza de la persona desde su inteligencia a sus
senti¬mientos. •:•
lunes, enero 19, 2009
PATRIA CASTILLA II (Isidoro Tejero Cobos Segovia 2000)
CiBu se reúne en Salamanca con otros partidos opuestos a la fusión de las cajas
Comunicado de Prensa de Ciudadanos de Burgos por Castilla La Vieja (CiBu)
CiBu se reúne en Salamanca con otros partidos opuestos a la fusión de las cajas.
Miembros de CiBu se desplazaron el día 17 de enero (sábado) a Salamanca para asistir a una reunión con representantes de los partidos Unión del Pueblo Salmantino (UPS), Partido Regionalista del País Leonés (PREPAL) y Unión del Pueblo Leonés (UPL), en la sede del primero de ellos. Los objetivos de la reunión eran, por una parte, la posibilidad de coordinar acciones contra la integración/fusión de las cajas de ahorro de esta Comunidad Autónoma; y, por otra, establecer un calendario de futuras reuniones con objeto de dar carácter estable a la colaboración entre las distintas fuerzas políticas. Finalmente, se firmó un declaración conjunta en contra de la fusión de las cajas, pidiendo en ella la dimisión del Sr. De Santiago Juárez y del Sr. Villanueva, miembros de la Junta de Valladolid, por su injerencia y beligerancia en este asunto.
Ciudadanos de Burgos
por Castilla La Vieja
(CiBu)
ciudadanosdeburgos@gmail.com
Ciudadanos de Burgos por Castilla La Vieja (CiBu) es un partido político cuyos objetivos pasan por la defensa de los intereses de la provincia de Burgos y de su identidad castellano vieja, así como una democracia más participativa, en la cual los ciudadanos sean los protagonistas.
domingo, enero 18, 2009
martes, enero 13, 2009
PATRIA CASTILLA I (Isidoro Tejero Cobos Segovia 2000)
Patria Castilla
(Cuellar.Escudo antiguo
Isidoro Tejero Cobos.
Segovia 2000)
Patria
Patria es la madre de todos. •.•
La tierra es la patria del cuerpo, la verdad es la patria del
espíritu. •.•
Yo Soy la primera nación y la primera patria. •.•
La patria es un concepto cultural, no ideológico, un término
antropológico como lo es su derivado patriotismo. En este
sentido "hacer patria" es una de las tareas más nobles que
puede hacerse en la vida. No se trata de calificar un elevado
heroísmo, no, en este caso es reconocer que como
miembro de ella participas sintiéndote alguien y lo haces a
través de tu vida. •.•
La patria es convivencia, entusiasmo colectivo; es tolerancia
, pluralismo y libertad; la patria es comunicación y respeto
y amor, sobre todo amor. •.•
Conviene advertir que existen diversidad de patrias
en diversidad de condiciones. Hay patrias mayores y patrias
menores y todas son importantes, si bien unas califican una situación
y otras otra; y no por ser más grande se es
más importante, sino que todas son igualmente importantes
v necesarias. •:•
Luís Carretero, ingeniero e historiador segoviano, hablaba
de las "patrias escalonadas". Me parece un término enormemente
interesante cuya función política y cultural puede
arrojar mucha luz en todo tipo de convivencia. . •.•
La patriotería o patrioterismo es una deformación de la
patria. •.•
La patriotería es algo así: Aquí se hace lo que yo digo
( facción o grupo) y todos a obedecer. •.•
La patria es la madre y el patriotismo es el padre, un senti-
miento que expresa la realidad colectiva de lo que se vive.
•.•
La primera patria social es la familia. •.•
La patria es lugar de encuentro. •.•
El fundamento de la patria es la libertad. •.•
.
¡Qué hermoso es que la patria sostiene bien integradas
todas las fuerzas sociales que la forman! •.•
Vivir la patria como un concepto absoluto es obstruir su
entendimiento. •.•
Pareja de palabras:
Patria = libertad pluralista
Antipatria = autoridad integrista •.•
La patria es un concepto hermoso que debiera llenarse con
los sentimientos más bellos de nuestra vida. No es un concepto
caduco aunque se haya hecho de él una imagen mítica
salida de la realidad. •.•
La "patria" y la "antipatria" un buen día se abrazan fuertemente
comunicándose deseos de convivencia común y de
ese abrazo sale la verdadera patria, la Patria grande en la
que caben todos. •.•
La nación es un complejo mundo de patrias. •:•
En la naturaleza la unidad siempre se manifiesta a través
de coordinación y libertad bajo el impulso generoso del
amor. •:•
“Todo por la patria”. Un lema en el que pueden caber todos
los intereses colectivos. •:•
En la patria no hav violencia, sólo comprensión, solidaridad
, respeto, libertad y autoridad suficiente para poner en
Orden los derechos de todos. •:•
A la patria se la defender y apoyar de muchas
maneras a cual mejores una que otra. •:•
Defender una patria dominante es instrumentalizar el
fanatismo ideológico.•:•
La patria es una fuerza liberadora al servicio de todos. •:•
La patria verdadera carece de ideología partidaria. •:•
Cuando la Patria es raptada por una ideología, se fanatiza la
Vida. •:•
Sentirse español es bueno pero si está cargado de resentimiento
político, ¿qué hacemos con él? Malvivir en la vida. •:•
Servir a la Patria es una de las dos grandes prerrogativas de la vida. •:•
La Patria es un concepto básico de la cultura que engancha
directamente con la libertad.. •:•
Es muy, importante tener un sentimiento positivo de patria.
La patria se puede dejar de reconocer pero no se puede
dejar de tener. •:•
Sin libertad no hay patria; es una mascarada ideológica. •.•
Existen dos patrias: la de la libertad y la de la NO libertad.
El concepto más elevado de patria le representa la libertad.
Si algún principio ha de cultivarse en la patria uno de los
primeros que sea el "respeto". •:•
El hombre necesita reconocer su patria primera para aprender
a reconocer las demás patrias establecidas a lo largo y ancho. •:•
La patria es el alma colectiva en sus distintas expresiones
territoriales. •.•
La patria está sostenida por el honor de las almas. •.•
La antipatria es el mal que se opone a la patria justa y
buena. •.•
Es difícil alcanzar un estado en el que la patria sea buena y
pura. •.•
Patriotismo
El patriotismo es la flor hermosa de la patria. •.•
El patriotismo es fuerza real de poder que cohesiona al
grupo. •.•
El patriotismo es expresión colectiva de un sentimiento de
pertenencia en aquellos que viven dentro de su territorio. •.•
..El patriotismo es un ejercicio libre y responsable del sentido`
de patria. •.•
A la ideología le llaman patriotismo, y no, el verdadero
Patriotismo es un hecho cultural. •:•
Es un hecho histórico que las ideologías han sustituido a las
culturas produciendo un efecto de patria distorsionada.•:•
Busco en los hombres aquel amor a la patria que hallo tan
Celebrado en los libros: quiero decir, aquel amor justo,
Debido, noble, virtuoso, y no lo encuentro. En unos no
Veo ningún afecto a la patria; en otros sólo veo un afecto
delincuente, que, con voz vulgarizada, se llama pasión
nacional. •.•
(Padre Freijoo, "Teatro Crítico" )
El fanatismo es una forma de patrioterismo. •:•
S: hay algún patriotismo que defender es la libertad de la
vida. •.•
Hay un resentimiento patriótico de sentido violento y faná-
tico. •.•
Ser fanático significa sentirse más patriota que los demás,
más creyente, más puro, más firme, más intransigente, más
nacionalista, más auténtico, más fuerte y seguro para imponer
una idea sagrada de patria que dé cohesión a todos
borrando las diferencias que lo entorpecen. •.•
El patriotismo es un sentimiento noblemente amoroso
más si se fanatiza se vuelve fuertemente envidioso
e insolidario. •.•
¡Eso de que el hombre tiene solamente una patria! El hombre
abraza muchas patrias y todas pueden ser sagradas en
defenderlas. •:•
El patriotismo, en todas sus escalas de conciencia, es un
sentimiento fundamental de la vida. •.•
Un patriotismo saludable dice: Nada de lo que ocurre en la
tierra es ajeno a mí. •.•
La libertad tiene su patriotismo. •.•
El amor tiene su patriotismo. •:•
La verdad tiene su patriotismo. •.•
El honor es patriotismo de verdad, de amor, de libertad..
de solidaridad... •.•
El verdadero patriotismo sirve a la conciencia de la
verdad. •.•
El patriotismo requiere amor, salir de nuestro egoísmo y
pensar que formamos parte de numerosos y diversos colectivos
humanos. •:•
domingo, enero 11, 2009
EN DEFENSA DEL CASTELLANO
Hay quienes se aferran a la denominación de castellano como máximo timbre personal de
identificación y quienes consideran, en cambio, que lo castellano es la encarnación de las
ideas más centralistas, estatalizadoras y dominantes que concebirse puedan. Algunos la
defienden, y los más hacen de Castilla mero argumento de literatura sentimental. Vemos en
estos momentos una rara insistencia en negar la denominación de castellano al idioma hablado,
de forma más o menos homogénea, aunque sí generalizada, en todo el Estado.
Es cierto que a la palabra castellano quieren arrebatarle su significado y no sólo con
relación al lenguaje sino en su contenido más amplio y fecundo, tanto para los aspectos
históricos como para los contenidos lingüísticos, geográficos o de población.
Se ha hablado por parte de algunos escritores, de un proceso de castellanización de España,
motivado en gran medida por el nacimiento de la lengua castellana. Pero este criterio, muy en
boga en los ambientes grandilocuentes de otras épocas, incluídas aquellas en que la lengua
seguía al imperio, se ha visto revisado por una más clara y sólida interpretación de la
Castilla democrática foral y comunera, superando así los periclitados conceptos del
«casticismo castellano» que, en palabras de Unamuno «otorga a los españoles unidad y
grandeza». Hoy más bien parece que se trata de «españolizar» a Castilla «patrimonio nacional»
empezando por el idioma.
En defensa de la modificación desvirtuadora -«idioma español», en lugar de idioma castellano-
se usan con frecuencia argumentos de autoridad, desde instituciones a individualidades,
grupos literarios o personalidades concretas. A veces el cambio se explica por algunos porque
«el vocablo castellano tenía algunas connotaciones separatistas» (¿).
Hay quien propugna que el idioma debe llamarse español y no castellano aduciendo en su
defensa que «las constituciones políticas dan nombre a su lengua». Esto puede ser cierto
en algunos casos, pero hay multitud de otros en que no es así y por ello no cabe deducir una
regla general, cuando la mayoría de los casos son precisamente en contra de la ley que se
pretende deducir.
¿Es acaso el estadounidense el idioma oficial de USA, o el canadiense el de Canadá, el
írlandés el de Irlanda o el británico el de Gran Bretaña?
Pues bien, el Art. 3.1 de la Constitución Española dice textualmente que «el castellano es,
la lengua española oficial del Estado». Es decir, el castellano es la lengua del Estado;
luego en España (Estado) la lengua oficial es el castellano. La propia redacción del texto,
con ese articulo determinado (la) , confirma lo que estamos exponiendo. Otra cosa sería si
llevase delante el artículo indefinido (una) y quedase redactado así: «el castellano es una
lengua española», etc. La diferencia, como se ve, es notable.
Seguramente que si se hubiese pensado antes en que el Estado fuera quien diese nombre al
idioma, «el latín», denominación hoy como siempre aceptada, debería llamarse «el romano»,
puesto que el Estado era Roma y no el Lacio, mera región geográfica dentro de la estructura
política de Roma.
El argumento de autoridad no puede ser válido , aunque sean eminentes escritores de hoy
quienes lo defiendan, porque cuando se dice que "castellano, pues, es el de esa Castilla
que habla desde el desfiladero de Pancorbo, hasta la ribera del Sil», se están refiriendo,
confusamente, a otra cosa; no es ciertamente a Castilla de la que dejan fuera importantes
áreas geográficas y culturales tan genuinas como La Rioja o Cantabria e incluyen en cambio
otras, cuyos pobladores no admitirían el gentilicio de castellanos seguramente que ni vivos
ni muertos, porque hay en ello una cuesti6n de identidad.
Cuando además se explicita que «castellano -el idioma- es tan sólo la variedad de la lengua
-espanola- que se habla hoy en el territorio de Castilla la Vieja», no sabemos si se siguen
considerando como tal las zonas de Astorga, Sanabria o Viana del Bollo que ciertamente se
hallan antes de trasponer el río Sil. Por eso, lo impreciso de la expresión desvirtúa el
rigor de lo que afirma y queda únicamente como frase sin más valor que su retórica.
A mayor abundamiento, los habitantes de Soria y Cuenca, incluidas sus capitales que se
encuentran bastante al este del propuesto meridiano de delimitación ¿hablan castellano, o
algún otro idioma diferencial? Porque el castellano, según los defensores de esta teoría, es
un dialecto del espanol, como se afirma cuando, textualmente, se dice que "por otra parte,
llamándole castellano al espanol, se le niega su esencia dialectal al actual castellano».
No deja de ser significativo, sin embargo, que los mismos que propugnan ese cambio de
denominación del idioma castellano por el de espanol, incurran, con frecuencia, en
contradicciones inexplicables; y así podemos leer en textos suyos, frases como las
siguientes: «en unos versos castellanos, Jorge Guillén se arrepentía»... y por ello sería muy
útil e interesante hacernos ver la diferencia dialectal que presenta Jorge Guillén cuando
escribe versos castellanos y versos en ese otro idioma que el autor de la frase denomina
español.
Contradictorio es que en el reciente I Congreso Internacíonal de la Historia de la Lengua
Española celebrado en Cáceres (30 de marzo al 5 de abril de 1987) y donde se ha creado la
«Asociación Historia de la Lengua Espanola» se nos exponga como uno de los motivos de su
fundación el siguiente: la lengua necesita una renovación constante, porque de lo contrario
estaría muerta: el castellano es una lengua en constante evolución.
No son únicas ni aisladas estas frases y la tesitura que reflejan, en los textos de quienes
abogan por el cambio de denominación, pero que en un documento institucional y fundacional se
deslicen esos contrasentidos, resulta bastante explícito.
Frente a estas citas, pueden aportarse multitud de textos en contrario de los que vamos a
mencionar solamente dos.
Un prestigioso diario, comentando las versiones realizadas por D. Emilio Garcia Gómez del
mejor poeta andalusí dice de ellas que son «seguramente la mejor traducción de poesía
publicada en castellano en lo que va de siglo». En el mismo diario encontramos otra glosa que
titula: «Defensa del castellano» en la que dice: «la discriminación que sufre el castellano
en gran parte de las instituciones culturales y educativas catalanas con pintadas que indican
«Ud. tiene derecho a exigir la enseñanza en castellano» (¿Quién osaría poner ahi español en
lugar de castellano? Como prueba de su efecto, repítase la lectura de la frase sustituyendo
una palabra por otra) .En cualquier caso, si algunas dudas había sobre las esgrimidas
«connotaciones separatistas del cas- tellano» anteriormente mencionadas, seguramente que con
esta frase quedan superadas de forma definitiva.
Está reciente todavía (27-4-87) la entrega del premio Cervantes a D. Antonio Buero Vallejo
por parte de S. M. el Rey, y en el discurso, institucional y solemne, donde los haya, por el
motivo, D. Juan Carlos I -la Corona- nos dice textualmente que se han reunido «para celebrar
la entrega del premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes», y más
adelante sigue el Rey... Es este un acto, gratísimo para la Corona, un hecho de fraternidad
entre las comunidades que tenemos al castellano como la mayor riqueza común...
Puede afirmarse que cuando un escritor se libra de los prejuicios cultistas y usa el lenguaje
llano, la expresión normal es castellano y no otra. De ahí la necesidad de mantener esta
denominación para indicar el idioma usual, de forma normal y hoy expontánea en todas las
regiones españolas, porque lo que en definitiva el castellano o la lengua castellana indica,
es una personalidad cultural que nadie le puede arrebatar.
Si, según la teoria de los «españolistas», nuestro idioma se resuelve en dialectos "ya que el
castellano es tan solo una variedad de la lengua (española) que se habla en Castilla la
Vieja y que llamándole castellano al espanol, se le niega su esencia dialectal al actual
castellano» ayudaría mucho a comprender esta teoría que se nos explicara por cuál de los
dialectos espanoles mereció Juan Ramón, o cualquiera de los galardonados, el premio Nobel de
Literatura, o si es que escribieron en todos ellos por igual, porque,al final, quizá el único
argumento válido sea el de la razón y sus pruebas, ya que. ..autoridad por autoridad...
¿Quién es más autoridad que quien?...
Esta es, contradictoria Castilla, tu contradicción. Ahítos de sutilezas quienes se acercan a
ti, ni los historiadores admiten tu existencia real en sus historias, ni los lingüistas
reconocen tu aportación cultural a la intercomunicación de ideas y vivencias. El castellano,
como idioma, nos dicen, no existe. Vacios quedan de contenido tus vocablos, ayunos de
libertades tus hijos.
¡ Cuanto quehacer por delante, para llenar tu mañana, por ignorar tu identidad, por
desconocer tu pasado, contradictoria Castilla !
Pablo Gallego Martin
sábado, enero 10, 2009
Partidos Políticos de Castilla y León "en pie de guerra"

de www.radioarlanzon.com
El sábado día 17 de Enero está previsto que se reunan en Salamanca representantes de la Unión del Pueblo Salmantino que será el anfitrión, de la Unión del Pueblo Leonés, del Partido Regionalista del País Leonés y de Ciudadanos de Burgos para estudiar acciónes conjuntas en el ámbito de diferente provincias de nuestra Comunidad.
EL CONFIDENCIAL sabe que el tema estrella será todo lo relacionado con la futura y más que probable integración de las Cajas de Castilla y León ( al menos de varias de ellas ). La postura que han mantenido estos grupos políticos ha sido siempre de clara oposición a ese proyecto.
Además se quiere profundizar en otras acciones conjuntas para el futuro, como pudiera ser que estos partidos acudieran juntos a las Elecciones Europeas del mes de Junio.
No se descarta que de Soria o Segovia también asistan representantes de otros colectivos.
miércoles, enero 07, 2009
Dos regiones y una Comunidad Autónoma por José A. Amo
Dos regiones y una Comunidad Autónoma
El que en esta mastodóntica Comunidad Autónoma convivan, de forma precaria, provincias de dos regiones diferentes es algo tan obvio que no requiere mayor explicación; sin ir más lejos, el propio nombre de la Comunidad y su Estatuto de Autonomía así lo declaran. Por ello hablar de región, de identidad regional o de intereses regionales en relación a Castilla y León es absurdo y erróneo. Si la identidad por separado de las provincias de Castilla La Vieja y del antiguo Reino de León está suficientemente avalada por siglos de historia, por el ambiente geográfico y por la cultura; ahora un estudio realizado por la Universidad de Leicester (Reino Unido), en colaboración con investigadores de la Universidad Pompeu Fabra, pone de relieve la diferencia genética que separa a castellanos viejos y leoneses.
Es ya muy revelador que, si los investigadores han tratado como unidad a la gran mayoría de las comunidades españolas, en el caso de esta Comunidad Autónoma han preferido dividirla en dos zonas: oriental y occidental. Cierto es que las dos zonas no coinciden exactamente con la división entre las regiones históricas de Castilla La Vieja y León, pero también es cierto que se aproxima bastante y que en cada una de las dos zonas se advierte una continuidad en la huella genética en relación a regiones limítrofes.
Las conclusiones del estudio indican que la zona oriental de Castilla y León presenta los mayores índices de población autóctona (denominada ibérica en el estudio), junto a Cataluña y el País Vasco. Lo cual concuerda con los datos históricos referentes a la aportación de vascos, cántabros y otros pueblos de raigambre celta o celtíbera en la formación de Castilla, con escasa presencia foránea. Por el contrario, la población de la zona occidental presenta un elevado porcentaje de huella genética característica de poblaciones norteafricanas, lo cual históricamente se puede poner en relación con el importante papel de la repoblación mozárabe en el Reino de León y con la dispersión de la población morisca por las regiones noroccidentales españolas, tras la fracasada sublevación de las Alpujarras.
En conjunto estos datos, tomados aisladamente, no dicen gran cosa; pero si los consideramos junto a otros, son bastante concluyentes. Por supuesto, se podrá decir que las diferencias entre castellanos viejos y leoneses son mínimas, pero también se podrá decir lo mismo respecto a aragoneses, catalanes o andaluces y sin embargo nunca se ha negado a estos grupos su derecho a una autonomía propia en la España actual.
José Ángel Amo
jueves, diciembre 18, 2008
Nueva etapa (RES)
Nueva etapa
Pasados los primeros años inciertos y de zozobras de la formación de las autonomías las voces y conciencias que velaban por el recuerdo de Castilla pasaron a un estado de latencia o dormición al final del cual han aparecido nuevos acontecimientos y reacciones concordantes a ellos, por otra parte ya previsibles en aquellos que no estuvieran definitivamente entontecidos por los señuelos optimistas y simplones de los políticos de la entonces emergente democracia.
Lógica impecable del ajedrez del poder aquellos territorios con mayor población y riqueza material van a lo suyo; las tenues redes del estado providencia van adelgazándose más y más al socaire de los nuevos aires del rampante capitalismo, que por estos pagos de siempre poco calvinistas nos deja un poco perplejos. Se constata patentemente el aumento progresivo de lo que en cierta terminología política se ha dado en llamar asimetría, asimetría del modelo político del actual estado autonómico, que tiene visos de convertirse en un reflejo esperpéntico en los espejos del callejón de Álvarez del Gato como diría Valle Inclán; barriga oronda de una autonomía, mofletuda y sonrosada jeta de la otra, raquíticos pies de la de más allá, esqueléticos brazos de aquesta otra, demacradas costillas allende. Desaparecidas progesivamente en los tiempos descreídos que corren las viejas causas de unión de las gentes del antiguo solar ibérico, no son pocos los que proponen con ingenuidad y optimismo incontenible romper el espejo y la imagen esperpéntica que proporciona para mayor gloria y felicidad de la varia pajarera de pueblos ibéricos.
Desencantado el personal por una evidencia que se impone cada vez más descaradamente, ha aparecido en la última década un nacionalismo castellano de nuevo cuño, que mejor sería denominar oancastellano, plasmado en algunos pequeños partidos políticos que desaparecidas o en estado de latencia otras asociaciones culturales que en otras épocas defendieron la pervivencia de Castilla, como región heredera y continuadora del antiguo reino del mismo nombre, han venido a tomar el relevo desvirtuando totalmente el sentido auténtico de lo castellano y de Castilla. Los motivos aparentes, como siempre en la política, no pueden ser más justicieros: desiquilibrios económicos, demográficos y políticos evidentes; regiones periféricas nominalmente díscolas condicionan políticamente la política y la economía de todo un país; incentivan fiscalmente, cuando no fraudulentamente empresas; imponen reglas de comercio; condicionan el reparto de recursos naturales escasos como el agua, diseñan los puntos de paso de las modernas redes de comunicaciones del futuro; señorean sin trabas sobre sus déficits públicos autonómicos –sumandos fatales del déficit público total- en parte debidos a la generosa retribución de la función pública autonómica; pretenden a la larga una seguridad social independiente, tanto mejor cuanto mejor sea la situación económica de la autonomía; generosas subvenciones públicas –basta recordar caso Liceo versus Catedral de Burgos-; concesiones, carantoñas y zalemas del poder central para alejar el horrible espectro del separatismo periférico; incluso exigencias ocasionales de reverencias y homenajes propios de emperador en asuntos de política exterior, y una serie de etcéteras que cualquier mediano conocedor de estas cuitas puede extender sin tasa ni medida.
Por el contra las autonomías económicamente más escuálidas, entre las que se hallan las muchas comunidades y engendros en que quedó repartida de la desvalida Castilla , carecen de voz o mejor dicho han entregado su voz a los partidos de carácter nacional, que desde un punto de vista regionalista se podrían considerar propiamente sucursalistas, en otras palabras son la cómoda reserva borreguil de votos y sumisión, que contemplan atónitos y mudos como los lejanos poderes de las cúspides políticas del Estado y de las autonomías poderosas llegan finalmente a acuerdos, en buena medida favorables a estas últimas, con lo que en el reparto de una tarta desgraciadamente limitada pasan a ser los paganos. Si acaso y debido a la creciente despoblación se convence a estas autonomías de páramo, granito y pensión mínima lo beneficioso que sería para ellas albergar cementerios de residuos nucleares, reciclaje de basuras, cotos de caza, cementeras, subsidios europeos para desmantelar la agricultura, repoblaciones forestales de árboles tea cuando no horribles molinos eólicos generadores de corriente eléctrica para mayor beneficio de los oligopolios eléctricos, y eso si como panacea mágica que todo lo resuelve el turismo: ¡los de mi grupo por favor, pasen y vean paisajes, monumentos en proceso de ruina, pueblos abandonados y pseudosimios antropoides cada vez más viejos!. Como retroalimentación maldita de este sistema nueva inyección de votos, diputados y senadores de partidos sucursalistas y ¡ sigue el juego señores!.
Se advierte por otra parte que las cosas caminan aceleradamente hacia nuevos escenarios de los que empiezan a hablar sin rubor hasta los padres de la patria; así se empiezan a oír cábalas y conjeturas públicas sobre secesiones, autodeterminaciones, independencias, separaciones y otros desencuentros cuyos motivos habría que sospechar no solo en nacionalismos locales sino en estrategias mundiales de confrontación y en nuevos acomodos de poder intraeuropeos piadosamente ocultados tras una cada vez más desvaída unión europeista. No dejan de ser hoy día válidas las viejas consideraciones de los eslabones débiles y periféricos de la cadena europea, que haría de la Península Ibérica un probable candidato a devenir unos segundos Balcanes europeos, en virtud de consideraciones no fáciles de resumir en unas líneas. Obviamente poco o nada pesarían en este laberinto político las regiones más débiles y carentes de una clara conciencia histórica, cultural y política de su existencia, entre las que sin duda se puede incluir a Castilla. La desaparición probable de ciertos estados nación europeos, entre los que se incluye España, que en cuanto modernos epígonos de la Revolución Francesa no son por otra parte -fervores nacionales al margen- instituciones demasiado vetustas y venerables, a lo sumo 200 años, dejaría a muchos habitantes de regiones sometidas a un proceso secular de despojamiento de sus tradiciones forales, jurídicas, sociales y políticas, y sometidos directamente al enorme poder del estado moderno y sus agencias, sin cuerpos intermedios que valgan, y, lo que es aún peor, víctimas de un síndrome de Estocolmo que vitorea y jalea a su raptor, como es el caso castellano , los dejaría, digo, en la situación que ha hecho célebre el título de un libro de un famoso autor de temas empresariales: ¿ Quien se ha llevado mi queso? .
Mucho más ásperamente, o a la pata llana, otros expresarían la cuestión con la directa vulgaridad popular: “además de puta, penitente”. Ya parece, las cosas empiezan a desquiciarse a tal extremo, que hasta en Castilla se empiezan a coscar algunos del asunto. Eclipsados el pensamiento y la conciencia social castellana por la abstracción de lo genéricamente español, cuidadosamente inoculado durante siglos, apenas existe en Castilla densidad social que preserve una posible reacción frente a los acontecimientos que probablemente no estén lejos de irrumpir. Algunos pocos, fundamentalmente jóvenes, empiezan a advertir en las realidades presentes todos los desvaríos propios de una pesadilla, y comienzan a tientas a desperezarse a la pregunta ¿ Quo carallo vamos?. Lejos de la reflexión profunda, que por otra parte pocas o ninguna de las instituciones y agrupaciones actuales ayuda a plantear y menos aún a resolver, sucumben a las simplificaciones inevitables de la política partidaria, a la emoción de la acción, a la chata disciplina de la militancia, la ferocidad inmisericorde de la lucha por el poder, en suma lo que con latinejos antañones se expresaba como sacrificium intelecti. Parafraseando a Brecht frente a los pensadores que parece que actúan menos de lo que se advierte, se encuentran los activistas que piensan todavía menos de lo que parece, Así hemos llegado a una situación en que el último baluarte de lo castellano parece residir en algunos partidos políticos, algunos de ellos intitulados nacionalistas, que utilizan a Castilla y lo castellano como consignas movilizadoras convenientemente desfiguradas y desvirtuadas de una hasta ahora escasísima militancia presta a la aventura del laberinto político moderno.
En una rápida panorámica del incipiente nacionalismo partidario autodenominado castellano, llama poderosamente la atención la similitud de tópicos ,convenientemete simplificados y sometidos a los más crasos de los procesos de reducción, con otros nacionalismos denominados a veces en el argot periodístico periféricos: primado de la lengua, someras y precipitadas definiciones de cultura, etnia, pueblo y algún que otro vocablo del escaso glosario del nacionalismo moderno, que en la mayoría de los casos no pretende sino establecer distinciones entre lo común y lo exclusivísimamente singular, unas veces con visos de realidad y otras veces producto de una fantasía más que deplorable; distinciones ante las que se pretende que caiga postrado en hinojos el personal, lo que trae a la memoria aquellas frases de Zhuamgzi acerca de la razón clasificante o mente acabada:
Todo el mundo obedece su propia «mente acabada» y la venera como si de su maestro se tratara. A este respecto, podemos decir que nadie carece de maestro. Quienes conocen la realidad de los fenómenos incesantemente cambiantes y aceptan [la ley cósmica de la Transmutación] como criterio [de entendimiento] no son los únicos que tienen maestros. [En este sentido,] hasta un idiota lo tiene. Resulta imposible a un hombre insistir en la distinción entre lo «correcto» y lo «erróneo» sin una «mente acabada». Es tan imposible como que un hombre parta [del norte] hoy y llegue a Yue [en el extremo sur de China] ayer'.
(Toshihiko Izutso. Sufismo y taoísmo. Vol II. P 57 Ed Siruela. Madrid 1977)
lo que sin duda confirma la vehemente sospecha de que cualquier idiota puede ser nacionalista sea de la especie que sea.
Faltan sin embargo alusiones a opresión, tiranía, invasión poblacional y genocidio del pueblo que otros pueblos atribuyen a una España en la que indiscriminadamente incluyen castellanos, lagarteranos, maragatos, murcianos, agotes, leoneses, gitanos y cualquier otro pueblo que no sea el pueblo del nacionalismo en cuestión. Es curioso a este respecto que el nacionalismo catalán incluye en la maléfica España al pueblo aragonés, que durante largos siglos convivió en confederación con catalanes y valencianos, pero naturalmente la alineación nacionalista no es amiga de los matices, precisa de claroscuros drásticos y de perspectivas paranoicas. En este sentido el moderno nacionalismo castellano tiene aparentemente unas fenomenales carencias, no puede señalar claramente a un enemigo cruel, sádico y odioso, que viva en un territorio vecino territorialmente delimitado, del cual haya sido objeto de feroces imposiciones militares sin cuento, opresiones lingüísticas y culturales e invasiones demográficas que alteren la pureza racial del pueblo. Obstinado no obstante en seguir el modelo del moderno micronacionalismo, de mucha mayor fortuna en otros pagos, postula a su vez el nacionalismo neocastellano o pancastellano como enemigo singular - para ser micronaciolísticamente correcto- a España, una España demasiado abstracta, que no tiene un territorio concreto, una población concreta y una lengua concreta; una España un tanto fantasmal y onírica, poco eficaz para fines de movilización política, de enervación paranoica de ánimos y en definitiva muy demasiado poco carnal y real para alcanzar el satisfactorio climax sádico-masoquista del orgasmo-independencia contra algo o contra alguien. Examinados con detenimiento la noción de España de los más extremosos nacionalistas neocastellanos o pancastellanos, difícilmente se puede detectar como tal el gobierno central, químicamente abstraído de los gobernados, y solo en el mejor de los casos hay una categoría detestable de seres que por extravíos culpables de su cerebro reciben el adjetivo injurioso de españolistas y que junto con el gobierno forman ese alcaloide abstracto y semietéreo de lo que llaman España. Las pocas veces que desde los nacionalismos periféricos se toma en consideración el nuevo nacionalismo neocastellano o pancastellano, suele ser para pegar carcajadas histéricas y neurasténicas a mandíbula batiente:” escuchen la nueva boutade de estos advenedizos y excéntricos nacionalistas del momento: Castilla no es España “. Si fueran conscientes de lo que dicen tendrían muchísimo cuidado de no atacar y respetar uno de los más importantes los dogmas inmutables de otros nacionalismos, que en todos sus cónclaves ratifican sin herejías discrepantes: el más horrible monstruo de maldad inimaginable es España y Castilla lo peor de ella.
Llama poderosamente la atención el escaso valor dado a la historia en el nuevo nacionalismo pancastellano - al revés que en otros micronacionalismos- con torpes e ignorantes, aunque a veces mendaces e intencionadas, confusiones entre León y Castilla. Es inevitable que el militante de a pie satisfecho con las urgencias de la acción apenas tenga tiempo ni deseos de ilustración y conocimiento, basta con unos pseudo-principios programáticos de partido y las directrices behavioristas medianamente manejadas de un cursillo para militantes; en realidad no se trata más que una prolongación de las técnicas de propaganda subliminal de la política moderna que empezando por Lenín intentando hacer pasar la minoría por mayoria, la autocracia por democracia, y el terror por libertad, siguiendo por Mussolini y su utilización histriónica de radio, no menos que por los mantras magnetizadores de Hitler, que desembocaron finalmente en esa genial formulación de su ministro de propaganda Goebels: ”una mentira mil veces repetida se convierte en verdad”.
Carente de un diseño micronacionalista coherente, el nuevo nacionalismo pancastellano , no puede señalar siquiera con mediana habilidad a un enemigo concreto en el espacio y en el tiempo del cual liberar su atribulada existencia, salvo metáforas delirantes de un España formada por sus gobernantes y los cerebros obnubilados de los españolistas, de dudosa definición por otra parte; elucubraciones todas ellas que naturalmente no convencen ni siquiera a sus correligionarios de latitudes vecinas. Insatisfactorio en sumo grado el planteamiento de este nacionalismo, en la búsqueda de liberaciones no muy bien especificadas viene al final a dar, como todos los nacionalismos, en un pragmatismo de exaltación de la nación o micronación, es decir un nuevo episodio de paroxismo de la nación y del poder como paradigma político, unanimidad sin diferencias, la extensión territorial llevada a lo máximo, masas de maniobra obedientes a la concepción partidaria que pretende dominio y mando en cuanto depositario de lo que erróneamente considera que es Castilla y otras maravillas de la moderna política partidil de conquista del poder. Así por arte de magia lo que pretendía ser una negación de España como estado nación aplastador de pueblos se convierte en menor escala en una afirmación de lo peor de la España moderna: poder y extensión por encima de todo, negación de las diferencias de los pueblos comprendidos en ese espacio: leoneses, castellanos, manchegos; afirmación exclusiva del uso común de la lengua castellana como único identificador cultural unificador, desprecio de la historia, de formas jurídicas y sociales discrepantes, elevación de breves momentos históricos a categoría de mitos intocables, amenazas, insultos, acusaciones de secesionismo y herejía a quien no comparta sus puntos de vista, y otros etc. . En suma una versión en miniatura del imperialismo, nada raro en organizaciones cuya única razón de ser, oculta tras justificaciones liberadoras pseudológicas, es la pura y simple voluntad de poder y dominio. Es curioso que entre algunos vecinos leoneses, en teoría beneficiarios de la nueva aura de liberación, es donde con más perspicacia e intuición se advierte el juego del nuevo nacionalismo pancastellano.
La verdadera Castilla foral fue lo más opuesto que cabe concebir una nación de cuño moderno a la que aspiran los nacionalistas pancastellanos, curiosamente parecida a la propugnada por Onésimo Redondo en épocas de violentos delirios falangistas; ni siquiera una puesto que era un conjunto de pequeñas repúblicas cuyo funcionamiento se resolvía en una confederación admirable que poco tiene que ver con el actual estado unitario de corte jacobino y que es una permanente lección de ordenamiento social y político para Castilla y para Europa; menos aún ciudadanos uniformes sin historia ni tradiciones, ideal del nuevo nacionalismo neocastellano o pancastellano; tampoco grande, los territorios castellanos auténticos nada tienen que ver con 17 provincias -¿ porqué no 28 o 42 si todas hablan castellano?-, como goebelesianamente afirman todos los partidos nacioanalistas pancastellanos; y en cuanto libre la Castilla foral fue más tierra de libertades forales concretas que no de libertad abstracta de teoría política moderna. Y además tras las soflamas de hedor falangista de Castilla una, grande y libre, modernamente apocopada en la expresión Castilla entera o total, que así fue milosevicianamente bautizada por Sánchez Albornoz, se oculta el llamamiento burdo a cerrar filas y cerebro tras el partido o los partidos que proclaman la menos que regular nueva; en definitiva el deseo latente de encumbrar unas nuevas oligarquías partidarias tras apelaciones emotivas y calculadas a desgracias bien patentes en Castilla.
Así -¡oh paradoja!- los nacionalistas pancastellanos son los más ardientes partidarios de la desaparición definitiva de todo lo singularmente castellano, hasta incluso su recuerdo del pasado, disuelto todo en un magma indiferenciado donde todos los gatos son pardos y las churras se mezclan con las merinas, donde leoneses, castellanos y manchegos son los mismo por hablar la misma lengua y que nadie se desmande; exigen con voz de mando autoritaria, gritona y cuartelesca unidad por encima de todo: ¡desaparezcamos del todo en la unidad abstracta para ser más eficaces en las tareas del poder y del imperio!. A veces podría parecer que hay eximentes en las órdenes de brutal y sádico sargento que subyacen en sus pretensiones políticas: unos aseguran que son de la más grana izquierda, poco enterados sin duda de lo que fue la historia real y sangrienta de la izquierda en el siglo veinte, otros se dan más a la cosa socialdemócrata, que en la época de la ambigua tercera vía ya no se sabe que significa, otros, los que se pretenden más extremistas, gritan desaforados muera España y abajo el españolismo, maldición conjuratoria que mayormente hace reír más que otra cosa.
En honor a la verdad dentro de estos partidos pancastellanistas las cosas no son tan políticamente correctas como parece, ni siquiera tan micronacionalísticamente correctas como parece; tras los desenfadados y pogres insultos a España y el españolismo y las protestas de izquierdismo más o menos consistente, hay algunas cosas bastante siniestras que figuran como documentos señeros y paradigmáticos de estos partidos; concretamente la famosa carta del ya senil D. Claudio Sánchez Albornoz dirigida a D. Francisco Iglesias Carreño secretario general del Partido Regionalista del País Leonés, en donde don Claudio propone la unión indiscriminada de Castilla y León para defenderse de los zarpazos de las otras comunidades. Las cosas cobran desde el punto de vista aportado por este documento nuevo e inquietante aspecto, cuanto menos más concreto y pragmático, ya no se trata aquí de renegar teórica y alegremente de España y el españolismo, sino de cerrar filas al viejo estilo de: ¡ Santiago y cierra España!. Se propone la Castilla Total, o con un lenguaje más moderno a lo Milosevic la Gran Castilla, donde desaparezcan las identidades de León y de Castilla para mayor eficacia en la lucha contra otras autonomías; facsímil siniestro de las luchas del centralismo español contra la periferia; brutal pero cierto, en estas líneas aparece claramente el enemigo al que apuntan, como no puede ser menos, los nacionalistas pancastellanos; no hay nacionalismo sin enemigo a batir. Naturalmente todo esto se puede acompañar sin rubor ni vergüenza - faltaría más en un político- de milongas tiernas sobre una confederación de pueblos fraternos pero el documento y su idea de fondo, considerado sin titubeos ni dudas como guía de actuación política partidaria, puede ser consultado públicamente en medios gráficos y telemáticos de los partidos pancastellanistas en cuestión por aquellos que tengan dudas o interés. Si se entendieran bien estas cosas tal vez se considerarían un poco menos fraternos los diversos nacionalismos de los pueblos ibéricos
Ante el panorama, no del todo improbable, de una balcanización de la península ibérica, se cuenta ya con partidos nacionalistas prestos a la lucha, condición necesaria y bastante suficiente para desencadenar un espectáculo dantesco como el ya visto en otros lugares de Europa, suponiendo que no esté ya sordamente desencadenado, con episodios a veces no tan sordos. En el caso del nacionalismo pancastellano tiene añadidos importantes, acaso crear campos de concentración y exterminio de leoneses o manchegos díscolos con la Gran Castilla, terrorífica versión de aquel infantil: pan y tomate para que no te escapes. Por otra parte parece que los partidos nacionalistas de vario pelaje, cada vez más problemática la subsistencia del bipartidismo turnante, empiezan a tener una cierta expansión. Los idus de marzo nos sean propicios.
Pese a los amagos de tremendismo infantiloide del nacionalismo pancastellano hay unos sorprendentes aspectos de domesticación y sometimiento abyecto que no han pasado desapercibidos a muchos; así uno de los partidos de dicho espectro han tenido sus más firme asiento en Burgos, no ciertamente con la pretensión de recuperar la vieja sede de la cabeza de Castilla por la que fueron incapaces de luchar los burgaleses en su día, sino más bien para reafirmar a Burgos como aldea de la cada vez más poderosa Valladolid, adonde acude presto el estado mayor del partido, y para confirmar una tan extensa como vacua noción de Gran Castilla, al socaire de un abortado e intrascendente intento de constitución federal en la Primera República española. Así acomete la sucia de tarea de dar por bueno el engendro híbrido de Castilla y León y disolver hasta el recuerdo de las diferencias entre León y Castilla, tan ingrato a las oligarquías vallisoletanas fundamentales valedoras del engendro; acaso tal comportamiento sea agradecido más que con palabras por la Junta de Castilla y León. Por otra parte el pretendido realismo progresista de los mencionados nacionalistas pancastellanos propende a evitar consideraciones del pasado, denigradas como antiguallas en ocasiones, poco favorables a sus tesis de castellanismo aséptico, irreal, vacuo y etéreo, para concentrarse en reivindicaciones cuantitativas materiales y monetarias; es decir suplantar libertad –no sabrían posiblemente que hacer con la madama en cuestión- por bienestar, en sorprendente coincidencia con la postura de José Bono, huir de raíces e historia y hacer una autonomía insípida y aséptica de servicios ciudadanos. Aquí encontramos esa constante invariable de lo políticamente correcto y progresista de sumisión tiránica de lo humano a un común denominador estándar una de las facetas más inquietantes de la globalización advertida proféticamente por Alexis de Tocqueville mucho antes de que existiera el G8:
«El tipo de opresión que amenaza a los pueblos democráticos no se parecerá a nada de lo que la ha precedido en el mundo: nuestros contemporáneos no podrán encontrar su imagen en la memoria. Yo mismo busco en vano una expresión que dé la idea exacta que yo me formó y contengo en mi mente. Las antiguas palabras de despotismo y tiranía no convienen ya. La cosa es nueva, conviene por tanto definirla, ya que no la puedo llamar por su nombre. Quiero imaginar los rasgos del nuevo despotismo en el mundo. Veo una multitud innumerable de hombres, semejantes e iguales, que giran sin reposo sobre ellos mismos para procurarse viles y pequeños placeres con que llenar su alma. Cada uno, arrinconado y como extraño al destino de todos los demás. Sus niños y amigos particulares forman para él toda la especie humana. El resto de sus conciudadanos vive a su lado, apartado, y no los ve. Los toca y no los siente. No existe más que en sí mismo y para él solo y si le queda aún una familia se puede decir al menos que no le queda una patria. Por encima de todos éstos se eleva un poder inmenso y tutelar que se encarga sólo de asegurar su gozo y velar su suerte. Este poder es absoluto, detallado, regular, previsor y dulce. Se parecería a la patria potestad si como aquella tuviera por objeto preparar hombres para la edad viril. Pero él no busca, al contrario, sino fijarlos definitivamente en la infancia. Desea que los ciudadanos gocen, pero que no sueñen con otra cosa. Trabaja gustoso para su felicidad, pero quiere ser su único agente y árbitro. Provee a su seguridad, prevé y asegura sus necesidades, facilita sus placeres, dirige sus principales negocios, su industria, arregla sus sucesiones, divide sus herencias. Casi quisiera quitarles por entero la molestia de pensar y la pena de vivir.»
Así que la nueva visión nacionalista pancastellana resulta, pese a la verborrea de matón adolescente, sospechosamente reverente, lacayuna y devota de los poderes establecidos; eso por no hablar de la concepción miloseviciana de la se declaran explícitos seguidores, que no es sino herencia de las luchas del centralismo español contra las díscolas periferias, lo que hace más que sospechosa la presumible herencia de la que se pretenden acreedores: ser lo que algunos periodistas han llamado “lo que queda de España” ante una posible secesión de otros pueblos, con los peores vicios de la tal España: uniformidad, intolerancia ante la disensión, unidad abstracta y hostilidad ante la diferencia interna y externa. Que duda cabe que ante una posible desaparición de España la Gran Castilla de los nacionalistas pancastellanos sería con toda probabilidad la heredera del legado mortuorio, del cual acaso ya estén cobrando cantidades a cuenta. Todo ello sin mencionar los posibles apoyos de otros nacionalismos muy necesitados de mantener el cliché de un odioso enemigo, que cumple a la perfección el nacionalismo pancastellano substituyendo la palabra España por Castilla o mejor la Gran Castilla, el peor epígono concebible de España. En tal cacao oscuro no resulta nada sorprendente que empiecen a darse casos de políticos, alcaldes y diputados de importantes partidos más bien derechosos y conservadores, aunque ¿ cual no lo es hoy día?, que ante las rígidas estructuras organizativas y jerárquicas de esos partidos reconsideren el viejo dicho: “ más vale cabeza de ratón que cola de león”, y sin ningún empacho se pasan a los partidos pancastellanos, ante el alborozo incontenible de estos últimos, dándoseles por supuesto un comino Castilla y lo castellano, que en la mayoría de los casos no tienen siquiera ni el gusto de conocer. Incierto se presenta el reinado de Witiza, nada parece trigo limpio en todo este asunto.
Adorando el estado en contrita genuflexión ante el altar del temible Moloch de poder y de violencia, todos los nacionalismos y micronacionalismos modernos suspiran anhelantes por el estado, bien el que existe o bien el que está por venir, al que por sobrenombre se le podía denominar también “el deseado” como aquel rey español de vergonzosa memoria; parece que hay una herencia fatal implícita en los países donde dominó la espiritualidad católica: Cataluña, País Vasco, Galicia, León, Castilla o España (suponiendo que sea algo distinto del conjunto de las anteriores y de otras), bien diagnosticada por el filósofo rumano Lucian Blaga:
Descubrimos en la estructura más íntima y más permanente del catolicismo una manifiesta voluntad de poder, aspiraciones cesáricas, un sutil espíritu jurídico, un fuerte espíritu de disciplina, una incesante disposición de lucha con las fuerzas políticas y sociales… El espíritu católico ha cortado de la temporalidad el lote de las categorías inherentes y adyacentes a la idea de Estado y las ha asimilado en grado con lo trascendente . Entre estos dos polos entre trascendencia y categoría sacral-estatista , oscila constantemente, siempre alerta, la vida católica
G. Uscatescu. La aventura de la libertad pp 179-180 Instituto de Estudios Políticos. Madrid 1966)
Diferente por supuesto de la concepción y bipolaridades del cristianismo primigenio, mejor conservadas en la ortodoxia -sorpresiva caja de pandora de anarquías varias para los occidentales- que considera nuestro mundo como la epifanía de un mundo puramente espiritual y vive la parusía como algo permanente. No es así extraño que en clima progresivamente adverso las libertades forales castellanas sucumbieran a medida que la cristiandad occidental se fuera apartando poco a poco del cristianismo de los orígenes u ortodoxo para devenir romano y cesáreo al socaire del imperio y de reinos de origen germánico, proceso que aproximadamente culminó con la desaparición del arte románico.
Y así jugados los dados del azar hemos venido a dar en el actual estado de cosas, en que en medio de la más atroz confusión se puede contemplar el ocaso de todo un mundo de valores, en el que parece que también naufraga Castilla como pueblo, como vieja nación que fue, precipitada al abismo con más saña si cabe por los que se dicen sus entusiastas, los ladinos nacionalistas pancastellanos, cuya novedad consiste precisamente en ser nacionalistas de la abstracción y de la nada, pese a los beneficios sin duda importantes que obtengan de ello. En dicho estado de cosas y orden a preservar la memoria no procede actuar en lo que se refiere al pensamiento y comunicación escritos como hace un cuarto de siglo, cuando existían al menos unas ligerísimas expectativas de restauración pronto truncadas ante más poderosos intereses. Ya no es el momento de concentrase con exclusivismo en las reseñas de los pequeños festivales folclóricos, de las movilizaciones minúsculas, ni de las marchas o rutas comemorativas, ni del recuerdo de las pequeñas glorias locales, ni de los amenazas ecológicas en un pequeño rincón, ni de atentados contra el patrimonio artístico, ni de las adhesiones a determinadas declaraciones políticas o de apoyo políticamente correcto a ciertas marginaciones; todo esto resultó necesario cuando se salió del más absoluto silencio, censura y olvido, pero al ser hoy día otras las condiciones este cometido ha pasado a ser perfectamente inocuo, trivial y astutamente aprovechado por los grupos pancastellanistas, especialistas en naderías, dotados para esto de mayores medios y posibilidades.
“From lost to river” como decía el título de un libro entre sarcástico y desternillante, venganza sutil de los negados para el inglés, y que pretende ser nada menos que una traducción cheli del rancio refrán : de perdidos al río. En esta tesitura se precisa un arranque temerario para volver por nuestros fueros, un intento de profundización y a la vez de divulgación que no puede quedar en cortos y limitados clichés que por otra parte ya otros manejan a su capricho, un remontarse a la tradición para las que las actuales condiciones son más adversas que nunca, una comprensión de lo universal realizada en las actuales condiciones de lugar y tiempo, pues como decía Novalis la historia no se comprende si no es en lo universal.
Una mínima exigencia de calidad precisa una cierta selección de temas que bien podría ser una reflexión sobre un hito importante, un comentario detenido sobre alguna exposición pertinente o también -¿porqué no?- una reproducción de artículos, fragmentos de textos, de libros o revistas; en muchas ocasiones es preferible una reproducción literal de un buen texto que una mala disertación original, y precisamente la especificidad castellana no es un tema tan sobrado de literatura como para rechazar alguna posible alternativa; además la ignorancia de estos temas añade un factor de agravamiento que acucia la prueba de diversos métodos de comunicación. Obviamente acecha la Scila o escollo peligroso del especialismo en lo minúsculo, que sin duda dejaría perfectamente apático al posible lector, que acaso lleve a más de uno por reacción al Caribdis o acantilado de la trivialidad, vulgaridad o cháchara insustancial de lugares comunes y tópicos petrificados, más propios de un partido político que no de una asociación cultural que se precie minimamente. El reto es esa difícil combinación entre doctrina, dato histórico, ensayo, intuición y memoria donde a veces las intermitencias del espíritu consiguen una resonancia anímica digna de cultivarse. Dominar el arte de la cita esencial con el comentario y apostilla xeitosa, el columpio entre ironía y estilo; la cita bibliográfica exacta y la convicción de que los archivos y bibliotecas son cementerios de una cultura muerta que nunca alimentará al buen pueblo; la luz hay que ponerla encima de los candeleros. Nada está garantizado en este sentido, tan solo se señalan unas claves que hay que aprender a solfear con gracia; se trata de aprender e interpretar a la vez el arte de la vía o camino, el arte de la ruta de Ulises.
No conviene castigarse de entrada con la rigurosa sentencia de que no se dispone de especialistas, ni eruditos en los temas a tratar, la travesía propuesta incluye tanto el aprendizaje como la enseñanza, la iniciativa individual acertada como la ayuda mutua para colmar ignorancias muchas. En ese sentido se podrían combinar trabajos individuales, trabajos en equipo y trabajos sencillamente anónimos, puesto que de todo hay en la viña del señor. Igualmente cabe combinar la sección fija, como eran las editoriales de antaño, la crítica de libros o la sección de noticias varias, con el tema monográfico más o menos extenso.
La pretensión implícita en las líneas anteriores llevaría a replantearse algunos aspectos importantes de la publicación: en primer lugar lo referido al tamaño, es más que probable que un tratamiento medianamente profundo e interesante de un tema monográfico no quepa ni sea adecuado leerlo en una sola hoja; para usar las convenciones al uso conviene replantearse si se está dispuesto a pasar de un pequeño periódico a una pequeña revista, el cambio propuesto no es meramente cuantitativo. El problema de la periodicidad presenta también un aspecto completamente diferente, un tratamiento de temas monográficos previamente seleccionados necesita esforzados voluntarios, dispuestos a sacrificar una parte de su tiempo para colaborar en la magna obra, lo que a veces precisa tener paciencia y más valor que el Guerra (el torero). Además sería importante plantearse si los temas de carácter monográfico deberían ser objeto de una evaluación por un colectivo más o menos experto o al menos interesado en la materia, procedimiento ya habitual en el universo ultrapoblado de las muchas publicaciones especializadas, aunque ciertamente no es el caso del tema castellano; muy posiblemente sea la aquí propuesta la única revista sobre Castilla desde un prisma genuinamente castellano. La evaluación propuesta podría dar lugar a una retroalimentación de ideas en orden a ampliar y corregir los ensayos, o incluso dar lugar a otro ensayo de contestación con el consiguiente tiempo de preparación. De esta forma una selección previa de temas implicaría un calendario de meses y aún años para salida de la revista, con todas las holguras propias de estas planificaciones. En ese sentido dos números de revista al año sería ya un éxito de infarto, tres números caerían de pleno en el irrealismo fantástico.
Naturalmente que tras la disquisición previa acecha ya la cuestión: ¿ pero de que temas monográficos se trata?, que induce al ánimo a una perplejidad dubitativa y obnubilada, que a manera gallega trata de salir del paso con otra pregunta :¿ esta rata quien la mata?. Solo por vergüenza torera y llegado el momento de la verdad, se carga la suerte y se estoquea con el cálamo:
Concejos, cortes, mandato imperativo, hermandades y absolutismo.
Del derecho consuetudinario castellano al contrato social. Pueblo, nación y poder.
Conferación. Lo castellano y lo helvético.
Poder social y poder político. La restitución.
Una rendija de pensamiento hermético : Sanz del Río y el Krausismo.
Un testigo castellano: Jiménez Lozano .
Tanteos modernos: el movimiento cantonal en Castilla.
Últimos resquicios del foralismo castellano. El carlismo en Castilla.
Figuras señeras del pensamiento castellanista.
Corriente y partidos políticos castellanistas. El reciente nacionalismo neocastellanao.
Interrogantes sobre la demografía castellana. Finaciación de las pensiones. Dimensiones mundiales de la inmigración.
Recursos naturales: agua, tierra, bosques, viento. Especies animales y vegetales castellanas en la alimentación y la farmacopea.
Singularidades de la gastronomía. Ganadería. Ciclos de la naturaleza. Calendario litúrgico
Medicina y farmacopea popular castellana.
Mutualismo gremial en la Castilla medieval. El germen de la seguridad social.
Dialectología en Castilla.
Cuestiones etnológicas. Componentes no indoeuropeas:lo ibero.
Tronco de lenguas ibéricas: el vascuence en la Castilla Condal..
Aspecto popular de la caballería castellana medieval.
Mística castellana y pensamiento ortodoxo bizantino.
Geografía de las comunidades de villa y tierra.
La guerra de los cien años y Castilla.
¿ Es posible despertar?. La mediatización , anteojera y somnífero inevitable.
Heráldica castellana.
Símbolos,fechas y fastos paradigmáticos de Castilla.
Deportes autóctonos castellanos.
Literatura popular, romancero, romances de cordel , teatro popular.
Arte, artesanía y oficios populares castellanas.
Musica popular, instrumentos, carmina,canciones medievales, renacentistas y modernas.
Leyendas populares y mitología castellanas.
Patrimonio rural y rutas no convencionales en Castilla
Francesada, desamortización y destrozo cultural en Castilla.
Iglesia, pensamiento y arte en Castilla
Diferencias significativas con el País leonés.
Diferencias significativas con el País toledano manchego.
De la picaresca a la delincuencia. Desestructuración de la familia y la sociedad, marginación, delincuencia juvenil, drogas y vida de mala nota en Castilla.
Esta enumeración improvisada y un tanto desordenada no pretende ser exhaustiva, se trata solo de una pequeña muestra de posibles temas monográficos a desarrollar con un adecuado grado de profundidad y extensión adecuado para una publicación destinada en principio a un público diverso. En cualquier caso la finalidad es mucho más suscitar interés, fascinar una poco al lector y desencadenar una pequeña catarsis que no una acumulación inútil de datos eruditos. Así como decía en su poesía León Felipe que tener un hijo es tener todos los hijos de mundo, así también conocer en verdad un país es conocer el mundo y de alguna manera todos los países del mundo. Se pretende contribuir , en lo modesta e improbable medida en que lo puede conseguir el cálamo y el papiro, a despertar la responsabilidad y la conciencia de la tarea pública que, muy olvidado desgraciadamente en la abstracta sociedad moderna, empieza por lo próximo. Ni el sistema económico capitalista que pretende del individuo el paradójico comportamiento como alto consumidor y una retribución adecuadamente barata como productor, ni un sistema político que pretende dejar en manos de las oligarquías de los partidos todas las decisiones, ni un sistema mediático dependiente en buena medida de las instancias anteriores, son los más adecuados para fomentar responsabilidad e interés por la cosa pública, como vemos no solo en las declinantes participaciones en las consultas políticas de los países accidentales, sino hasta en las modestas reuniones de comunidades de vecinos. En este sentido la desintegración de la colectividad castellana se puede decir que ha llegado a límites atómicos, raramente alcanzada en Europa. El cultivo de la consciencia, como despliegue de la sabiduría en la persona, es también una manera de internarse en la plenitud del ser y la felicidad, de acuerdo con la triple formulación del vedanta hindú: sat, chit, ananda o sea ser, consciencia, beatitud.
El peligro, en el caso de la cultura local, es la tentación de la limitación exclusivista, la simplificación y la reducción empobrecedora y confusa, demasiado presentes en muchos nacionalismos, más prestos a la movilización y el ataque paranoico que no a una mínima apertura a la sabiduría. En realidad perdidos a todos los niveles los puntos de referencia y los horizontes tradicionales en el occidente que nos ha tocado vivir, apenas queda algo más que aislado aunque curiosamente uniforme individualismo, racionalismo cuantitativista y un pragmatismo alicorto, carente del más mínimo aliento especulativo, por no mencionar siquiera los principios metafíscos de los que deriva el sentido de la vida humana; con estas premisas la diferencia, en cualquier terreno que se contemple, no es despliegue de la infinitud sino errática y casual novedad sin relación alguna con otro evento igualmente casual y errático; anuladas así las posbilidades de comprensión y relación se camina fatalmente hacia una nueva Babel de incomprensión y discordias no solo en los lenguajes sino hasta en las cosas, así en la más rabiosamente moderna de las especialidades electrónicas, se puede comprobar como entre redes y releases, servidores y clientes, hosts y terminales tontas, pilas y capas; traductores y compiladores, instrucciones y eventos, ficheros planos y bases relacionales, ya ni los propios especialistas de la varita mágica de la informática se entienden entre ellos.
Parece que se impone una rectificación, aunque más problemático es que se pueda efectivamente rectificar; así como en el ámbito personal el principio de un cambio empieza por tomar distancias con relación a lo exterior y concentrarse en lo interior, así en el ámbito de lo social hay que pararse, distanciarse de los atributos más externos y abstractos de nacionalidad oficial, garantías constitucionales y documento nacional de identidad y concentrarse en el pueblo en que ha nacido, que la ha inculcado una cultura, en su historia y en su porvenir con el ánimo de llegar al sentido cabal de esto: pueblo, historia, pasado y futuro; arduo ejercicio este que pocos están dispuestos a llevar con honestidad hasta sus últimas consecuencias. Acaso la primera perplejidad sería constatar que lo que se han considerado tradicionalmente pueblos poco o nada tiene que ver con esa interpretación ingenuamente optimista de la Ilustración: el contrato meramente voluntario e individual que lugar a la colectividad, que tras siglos de instrucción moderna apenas deja discernir otra cosa en la mayoría, y que asombrosamente ha llevado a pueblos que conservan memoria de su ser y su transcurso a confundir al pueblo con su articulación en nación y en estado moderno , con todos los atributos de acumulación de poder, de exclusión, de expansión y de violencia inherente a esta moderna institución política. Es penoso pero es también menester reconocer que el estado moderno ha sido una monstruosa desviación que so capa de inciertas liberaciones y progresos ha desencadenado las más feroces y sangrientas guerras que se han conocido en la historia de la humanidad, y en realidad eso es nada en relación con las que todavía puede desatar. La proliferación de nacionalismos y micronacionalismos en el solar de la vieja Europa no augura ningún futuro dichoso.
Hace ya tiempo que ante la desviación de la Unión Europea de sus iniciales propósitos de orden keynesiano de bienestar social y su reducción a mero espacio monetario de intercambio capitalista, surgieron críticas reclamando la Europa de los pueblos; probablemente nada haya más ambiguo que la utilización de la palabra pueblo en medios políticos, sindicales o asociativos pero no obstante se oculta una verdad más importante de que algunas consignas dejan traslucir. La globalización del individualismo, valga la paradoja, es el primer escollo a superar en orden a recuperar los orígenes; en este sentido hay que reconocer que los estados modernos han sido los mejores gestores del incremento del individualismo actual. Acaso hasta que los pueblos no sepan superar la moderna institución del estado, Europa no podrá volver a recuperar sus raíces espirituales tradicionales –términos que sorprenderán a más de uno-, ni los pueblos europeos encontrar su lugar en ella, que no es por supuesto un punto de encuentro para riña de gallos de pelea. Por si todavía dice algo: cristiandad era el nombre de Europa en la Edad Media, razón profunda que dio lugar a una ecumene o comunidad espiritual, rota cuando aquella se fraccionó y de improbable reconstitución; es muy difícil imaginar una unión de pueblos organizados en diversas naciones y estados modernos puedan llegar a algo más que una tregua más o menos dilatada a través de acuerdos comerciales o económicos, con directivas sobre cuotas lecheras, sobre normas de calidad industrial o moneda única; se olvida con demasiada frecuencia que la economía es un terreno de argucias, confrontación, de polemos; los motivos de una unión profunda son irreductibles a la economía. Claro que tampoco cabe esperar mucho de emociones internacionalistas ni de declaraciones pomposas y campanudas del Consejo de la Comunidad Europea. Recordando otra vez a Zhuamgzi es mucho más sencillo detectar diferencias, discordias y agravios que motivos de unidad y de concordia, y superar esa sencillez, que a veces no supera siquiera la idiotez, es el desafío de los pueblos que tienen que volver a reencontrar su destino en Europa, si quieren tener algún sentido e incluso si quieren sobrevivir a plazos no muy dilatados. Una Europa de raíz espiritual profunda, de pueblos y de hombres no de estados y naciones fieramente independientes y prestas a defender con armas y violencia su solipsismo ancestral y cavernario.
Así pues comprendernos como pueblo castellano puede ayudarnos a entendernos mejor como parte de lo que un día fue cosmos europeo y tal vez de lo que pueda ser en el futuro un nuevo cosmos europeo, porque el orden y equilibrio a que responde la palabra cosmos nada tiene que ver ya con la Europa actual, y lo que es más importante comprendernos a nosotros mismos; es el cultivo adecuado de lo próximo y particular en la tradición que le da sentido, lo que desvela la clave de lo universal, sin lo que se transforma fácilmente en elucubración o delirio. Aclarando e paso que la manifestación concreta no se reduce a mero cultivo de folclore, dulzaina y alpargata, demasiadas veces argüida por el tanto espíritu fuerte, en el fondo filisteo, que pretende estar mucho más allá de lo que juzga con desprecio como localismos, minucias y apegos al terruño, que desde la atalaya de periódicos, revistas y medios suelen hacer declaraciones y entrevistas llenas de suficiencia donde avisan con fatuidad de titiriteros de su mucha superioridad y cosmopolitismo exento de achaques regionalistas, con un cierto narcisismo que acaso trate sorprender a mirones con sus pavoneos ridículos; en otros casos se trata de puros ignorantes y zafios que se disculpan con referencias a vaguedades genéricas sobre lo humano y lo divino. Justamente entre esta recua de universalismo etéreo que nunca se encarna, suelen encontrase los partidarios de una Castilla y un pueblo castellano sin singularidades, sin atributos discernibles, sin reclamaciones ni reivindicaciones, indiferentes a la injusticia ajena por una parte aunque mansos sufridores de atropellos y abusos por otra, sin voluntad de subsistencia en suma, alternativa ejemplar, según ellos, a pueblos vecinos más díscolos, protestones, carnales, menos universalmente vacuos y menos prestos a sucumbir y desaparecer directamente en medio de la ciénaga del nihilismo mundialista.
Superar la concepción meramente folclorista de jota, morcilla y gaitilla y despejar con claridad la inanidad de la extendida falacia de Castilla como pueblo y hombres sin atributos, a menos claro está de los atributos necesarios para el sostenimiento disciplinado del orden estatal y del engranaje capitalista, es la primera necesidad de una reflexión seria sobre lo castellano a la vez que un comienzo de ejercicio de comprensión sobre la manifestación de la universalidad del hombre en lo concreto y lo limitado. Decía el poeta León Felipe que el que tiene un hijo tiene todos los hijos del mundo, así también el que verdaderamente ha conocido a un pueblo también de alguna manera ha conocido a todos los pueblos del mundo, cada pueblo es un alef misterioso que refleja la totalidad de los pueblos y del universo, pero el moderno nacionalismo empaña fatalmente la nítida contemplación de esa realidad; hasta el más refinado cosmolita resulta que al final es de Socuéllamos o de Semenovskoye; como decía Jorge Santayana el filósfo cosmopolita y enamorado de Ávila: no hay verdadero cosmopolitismo sin pies en la tierra originaria; si en un ejercicio de realismo se empieza a reconocer uno como hijo de un pueblo se está dando un paso en orden a entender aquellas máximas de la vieja sabiduría: “conócete a ti mismo”; o aquella otra: “se lo que eres”.
RES
Las patrias del hombre ( Surcos luminosos 1997. Isidoro Tejero Cobos)
LAS PATRIAS DEL HOMBRE
Isidoro Tejero Cobos (Surcos Luminosos 1997)
El hombre tiene
muchas patrias.
Europa es una patria
La Tierra es patria
de todos
España es mi patria.
Castilla, es mi patria
mi raíz
mi raza espiritual
y mi ser.
Las Tierras de Segovia
mi patria menor.
Mi patria chica:
Cuellar.
En ella nací
en ella me crié,
en ella me formé.
Hoy he ascendido patrias
Soy más patriota que antes,
más universal que antes.
Estoy aprendiendo a ser
patriota del Sistema Solar,
de nuestra Galaxia
y de todo el Universo
Abrazo todas las patrias
desde mi raíz
hasta la más universal.
Os amo, os respeto y os quiero.
Luz de amanecer (Surcos luminosos 1997. Isidoro Tejero Cobos)
LUZ DE AMANECER
Isidoro Tejero Cobos (Surcos luminosos 1997)
Segovia
¿Que sucede?
¿No encuentras
el latido armonioso
de tu dinamismo interno?
¿ Donde escondes ese
espíritu castellano
que era orgullo de ti?
¡Ciudad amurallada
ciudad amada
entre muchas!
Toma la luz
de tu floreciente atardecer,
construye con ella
un arco
y proyecta el dardo luminoso
hacia la diana
por donde el sol amanece
¡Ya eres
Luz de Amanecer!
Evocación (Surcos luminosos 1997.Isidoro Tejero Cobos)
EVOCACIÓN
Isidoro Tejero Cobos (Surcos luminosos 1997)
¡Cuánto nos duele, Burgos
tu cabeza!
por lo que nos han hecho,
Si la experiencia
nos valiera
no debieras ser engañado
nunca más.
¡Eres Burgos
nuestro
y nosotros tuyo!
¡Castilla despierta! (Surcos luminosos.1997.Isidoro Tejero Cobos)
iCASTILLA DESPIERTA!
Isidoro Tejero Cobos (Surcos luminosos .1997)
Castilla tiene
su cuerpo maltrecho.
¿Cómo arreglar este impedimento?
Tampoco tiene edad
para ser mayor
pues esta detenida
por la política.
¿Tú quién eres, Castilla,
para decir dile quieres hablar?
Tú, mejor, callada,
nosotros hablaremos
por ti lo que más convenga
a España.
¡ Pero quiero ser Castilla!
¡Calla Castilla! ¡No hables!
¡Estate quieta!
¡No ves que no puede ser!
¡Espera!
¡Espera, espera!
¡Qué tengo que esperar!
¡Quiero ser libre!
¡Quiero ser Castilla la gentil!
¿ Por qué no me dejáis ser?
¿ Qué he hecho
para esto merecer?
Castilla no tiene voz,
no puede hablar
aunque quisiera
¿Cómo? ¿ Dónde? ¿ De qué manera?
Castilla no tiene presencia
¡ Todos se olvidan de mi
como si no existiera
¿ Es que existo en realidad
solo soy una imagen
En el tiempo?
A Castilla no se la ve
¿Castilla existe?
Castilla no tiene Patria
reconocida.
Castilla es un desconsuelo
envuelto en el engaño
de una idea persistentemente
equivocada conmigo
que me rodea , me envuelve
y no me deja SER
Castilla quiere recuperar
su libertad
libre de León
Y de Toledo
¿ Cuando empezaremos
a vivir juntos
de otra manera?
Castilla quiere recuperar
su independencia.
¿ Por qué se habla
Tanto de mí y sin embargo
estoy apretada con el cíngulo
de la esclavitud política?
Antes, cuando todos,
ahora porque es ahora.
Yo soy embebida
En un cuerpo roto
Y mi nombre...
¿dónde esta?
¿qué habéis hecho con él?
Yo quiero mi nombre
Y mis apellidos.
Con él podré reclamar
ante la Justicia
a todos mis hijos.
Quizás pronto
antes de que vosotros lo penséis
estos mis hijos
se levanten en mi defensa
y me socorran
con su asistencia.
Creo en mis hijos
y les quiero.
La mayor alegría de mi vida
será verles untos
haciendo migas por mí.
¡ Quiero recuperar la voz,
ser protagonista ele mi destino!
¿Quién puede Hablar por mí?
Nadie, solo yo puedo hacerlo
y si no lo hago, todo es silencio.
Cuando yo sienta
mi cuerpo vivo
en todos sus órganos
y en todos mis miembros.
Cuando un¡ cabeza
sea Burgos
y tenga capital donde reposar.
Cuando la sangre circule
con normalidad
Y mí cerebro y mi corazón
y mi actividad recobre
el puso de la vida
veréis la hermosura
que soy para vosotros
por el bien que soy para mi.
Oportunas declaraciones sobre las cajas por José A. Amo
La última intervención pública del Presidente de Caja Círculo, Don José Ignacio Mijangos, en relación al tema de las cajas de ahorro, ha sido muy esclarecedora. Primero, porque llama a las cosas por su nombre, fusión en lugar de integración. En segundo lugar, porque afirma que el dinero de las cajas no es del Estado, mención que en este caso sobra, ni de la Comunidad Autónoma, mención muy necesaria y oportuna, sino de los impositores. Y, tercero, porque aclara, por si alguien había perdido la memoria, que el proyecto mal llamado de integración, no tiene nada que ver con la crisis financiera actual, y sí con oscuras maniobras políticas, en las que son cómplices, como en tantas otras, los dos partidos mayoritarios. Con ello desmiente a todos los voceros autonómicos que nos han vendido, en los medios de comunicación, una lamentable operación rechazada mayoritariamente por la sociedad burgalesa. Esperamos cordura y coherencia en los responsables de las cajas; y confiamos que, como buenos gestores financieros, den la espalda a una aventura que les puede, a ellos y a las entidades que administran, ocasionar serios quebraderos de cabeza.
Nueva Castilla. (Surcos luminosos 1997.Isidoro Tejero Cobos)
NUEVA CASTILLA
Isidoro Tejero Cobos (Surcos luminosos)
¿Dónde vas Burgos
si tu reino
es Castilla?
¡ No te distraigas
en falsas esperanzas!
Que el tiempo apremia.
¿Dónde está San Pedro
de Arlanza?
¿Dónde Fernán González?
¿Dónde tus mejores
Condes Y Reyes?
Allí has de poner tu corazón.
¿Dónde guardas
esos sentimientos castellanos
de primera llora
que eran la hermosura de la Luz
y el resplandor de la Aurora?
¿ Donde guardas ese temple
de oro viejo
esa solera.
esa fuerza espiritual
esa vocación sublime?
Si esos valores sacaras
serías feliz
además de premiada
por todos tus hijos
que esperan
el renacer
de la Nueva Castilla
lunes, diciembre 15, 2008
domingo, diciembre 14, 2008
CiBu se manifiesta en León contra la integración de las Cajas

Comunicado de Prensa de Ciudadanos de Burgos por Castilla La Vieja (CiBu)
CiBu se manifiesta en León contra la integración de las Cajas
Miembros de CiBu se desplazaron el día 12 de diciembre a León para asistir a una cacerolada contra la integración/fusión de las cajas de ahorro de esta Comunidad Autónoma. El acto se celebró, a las 20,30 horas, ante la sede de Caja España, en el Palacio de Botines de esa ciudad. Fue convocado por Ciudadanos del Reino de León y apoyada por la Unión del Pueblo Leonés (UPL) y otros colectivos leonesistas. A la cacerolada asistieron alrededor de quinientas personas. Al final del acto, entre otros, intervino el Presidente de Ciudadanos de Burgos por Castilla La Vieja (CiBu), Lesmes Peña Hurtado.
Ciudadanos de Burgos
por Castilla La Vieja
(CiBu)
ciudadanosdeburgos@gmail.com
Ciudadanos de Burgos por Castilla La Vieja (CiBu) es un partido político cuyos objetivos pasan por la defensa de los intereses de la provincia de Burgos y de su identidad castellano-vieja.
viernes, diciembre 12, 2008
EL INTERÉS MÁS DESINTERESADO (II) - La fusión de las cajas vista desde León.
EL INTERÉS MÁS DESINTERESADO (II)
Alicia Valmaseda Merino
ellagodelaxana.blogspot.com
Siguiendo con la proyectada fusión de las Cajas, la demostración más palpable de que no son los intereses económicos los que subyacen es el repetido machaconeo de que “la integración de las cajas de ahorro de Castilla y León asegurará el futuro de Caja España”, como si nos encontráramos ante una Caja en peligro. Si primaran los intereses económicos no se darían mensajes subliminales que pueden crear desconfianza e inquietud entre los impositores como la insinuación de que el futuro no está asegurado.
Mientras personas interesadas en la operación insisten, machaconamente, en que lo único que se busca es la viabilidad de las entidades, no se comenta, ni siquiera de pasada, el hecho de que en 200 años de existencia de las cajas de ahorros ninguna de ellas tuvo “tropiezos” financieros.
La realidad es que Caja España, además de ser la primera Caja de esta Comunidad, es la duodécima en el ranking de las Cajas españolas seguida de cerca por Caja Duero que ocupa el decimosexto lugar del citado ranking. Los activos que individualmente tienen (Junio de 2008) tanto Caja España (22.632 millones de euros) como Caja Duero (19.552 millones de euros) superan los que reúnen conjuntamente las cuatro cajas castellanas (Caja Burgos, Caja Ávila, Caja Segovia y Caja Círculo de Burgos”) ya que tenemos que descender hasta el vigesimocuarto puesto del ranking nacional para encontrarnos con Caja Burgos (11.844 millones de euros) la más grande de las castellanas.
Y lo mismo sucede si hablamos de las sucursales, tanto Caja España como Caja Duero tienen cada una individualmente un nº de oficinas similar al de las cuatro Cajas castellanas en su conjunto.
Por si nos quedaba alguna duda, la noticia publicada en El Economista el pasado 23 de Septiembre nos aclara, aún más, por donde van los tiros. Según dicha información la Junta de Castilla y León propiciaba la fusión entre Caja Burgos y Caja Duero o Caja España con la pretensión de que fuera la castellana la dominante en cualquiera de los casos. Solo desde el interés político puede entenderse dicha operación que en palabras de “El Economista” es “un hecho que sorprende porque su tamaño es inferior a las compañías con sede en Salamanca y León”.
Pero aún se ve más palpablemente el interés estrictamente político que preside estas operaciones si echamos una ojeada a las actitudes de los dos partidos políticos PP y PSOE que han firmado un “gran acuerdo” en Castilla y León mientras que en el País Vasco (la otra fusión de que se habla estos días) se oponen frontalmente a la misma con argumentos como que “las cajas pueden perder identidad” (PSOE) o que “no está demostrado que una fusión suponga mayor solvencia y seguridad ni mejor obra social” (PP).
Según el PP vasco, el proyecto de fusión de las Cajas Vascas sólo responde a “la obsesión nacionalista por controlar todo lo que puede en este país, especialmente lo que funciona bien” mientras insisten en que la fusión de las cajas es "para que haya más industrias y más obra social y no para que un partido mangonee a los demás o quiera hacer un chiringuito".
Mientras, a juicio del PSE el proyecto de fusión "se trata de la absorción de Kutxa por parte de BBK y no garantiza los intereses de Gipuzkoa". "Además, conlleva el riesgo de que el fruto del ahorro de los guipuzcoanos no revierta en los proyectos de desarrollo y bienestar que Gipuzkoa necesita y necesitará en el futuro".
Sorprende aún más la oposición frontal a cualquier tipo de fusión de PP y PSOE en el País Vasco cuando en el plan de fusión de BBK y Kutxa se establece un escrupuloso respeto a las aportaciones de ambas Cajas así como dos sedes para la Caja resultante que pagará sus impuestos en la proporción de 60/40 (según los recursos aportados por cada una de las Cajas) a la respectiva Hacienda Foral, vizcaína o guipuzcoana, para que ninguno de los territorios resulte perjudicado.
Sin embargo, esos mismos partidos, apoyan entusiasmados en Castilla y León cualquier tipo de fusión que, como todos sabemos (la experiencia es la madre de la ciencia) terminará beneficiando a Valladolid y contribuirá a seguir aumentando la despoblación del País Leonés y la desigualdad interprovincial.
Y para terminar de “rizar el rizo”, los mismos partidos que en esta autonomía insisten en que es imprescindible la fusión para garantizar la viabilidad de las entidades, apoyan que la Caja Vital no entre en la fusión de las Cajas Vascas cuando por sus activos (7.996 millones de euros) es menos de la mitad que Caja España o Caja Duero. Parece que en este caso el tamaño no es importante.
¿Cómo pueden PP y PSOE defender sin sonrojo dos posturas tan antagónicas?
Todo cuanto antecede abona, una vez más, el convencimiento de que, en este tema de las fusiones, los criterios económicos brillan por su ausencia y que, desgraciadamente, parece que hemos pasado, al menos en esta comunidad, “Del interés más desinteresado” a “Coge la cartera y corre”.

